martes, 1 de enero de 2008

Bar del Infierno. Alejandro Dolina

La vida no es como el teatro. En el teatro todos los actos sirven a una simetría, a un acorde, a una señal previa. En el teatro la tragedia se dibuja nítida. La vida es desprolija termina en cualquier parte. Mucho antes del último acto. No siempre hay recompensa para nuestros aciertos ni castigo para nuestras iniquidades.

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