-¿Cuando vas a desenterrarlo?
-¿Por qué habría de desentarrarlo? -preguntó el doctor.
-Cuando yo entierro un hueso -dijo el perro-, es con la intención de desenterrarlo posteriormente, descarnarlo y sacarle el jugo.
-Los huesos que yo entierro -dijo el doctor-, son aquellos a los que ya nada puedo sacar.
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