lunes, 12 de mayo de 2008

Las edades de la vida. Romano Guardini

La técnica que emplea la vida para con nosotros consiste en prometer mucho al principio, sobre todo, la época de la pubertad y de la juventud, percibe esa promesa infinita (idealismo romántico que está presente en casi todos los jóvenes). Con ella, el hombre se anima (queda seducido) para entrar en lo desconocido de la vida, para asumir sobre sí las obligaciones contenidas en la amistad, el amor, en la elección del trabajo. En el transcurso de la vida se hace cada vez más débil la fuerza de esta promesa. La mirada se ve con más agudeza, el corazón confía menos. Cada vez se hace más claro que las promesas no se cumplen, que lo concebido tiene menos peso de lo que se ha puesto en juego. De ahí surge poco a poco ese gran desencanto que tiene lugar en toda vida


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