Una gran tentación para el hombre de hoy es precisamente la de confiar sólo en su razón y su voluntad, dejando de lado todo lo que surge de la profundidad de su inconsciente. Con frecuencia obtiene de este modo buenos resultados. Pero el triunfo puede ser también un fracaso. El que triunfa no siente la necesidad de enfrentarse con su sombra. C. G. Jung dice que el gran enemigo de la conversión es una vida llena de éxitos.
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