Quien escribe con sangre y en forma de sentencias, ése no quiere ser leído, sino aprendido de memoria.
En las montañas el camino más corto es el que va de cumbre a cumbre: mas para ello tienes que tener piernas largas.
Cumbres deben ser las sentencias: y aquellos a quienes se habla, hombres altos y robustos.
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