miércoles, 11 de agosto de 2010

Tempera Mental. Horacio Fontova

Hace muchos años, cuando yo era muy joven, durante los amargos 2030, la situación era dura y nefasta. Hasta cucarachas se podían comer en los restaurantes. Me acuerdo lo popular que se había hecho aquella sopa negrusca y lo fastidioso que resultaba tener que sacarse las antenas de entre los dientes. Pinchaban la boca. Era una de las comidas más baratas, y hasta terminaron comiéndola los ricos en sus casas, donde no volaba ni una mosca. Todo se había dado vuelta, los sucios, los duchos en comer basura, nos estábamos salvando, y los pulcros de siempre se morían. De asco.


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