lunes, 11 de octubre de 2010

Las intermitencias de la muerte. José Saramago

La muerte lo sabe todo a nuestro respecto, y quizá por eso sea triste. Si es cierto que nunca sonríe es porque le faltan los labios, y esta lección anatómica nos dice que, al contrario de los que los vivos creen, la sonrisa no es una cuestión de dientes.

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