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martes, 17 de marzo de 2015

Estadística, ¿el arte de mentir con números? Rubén Bortman

Hace más de 100 años, en una época sin informática ni técnicas avanzadas de procesamiento de datos, Mark Twain acuñó una de sus frases más conocidas y geniales: "Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas".

Desde luego, este aforismo interpretarse literalmente. Si así lo hiciéramos, deberíamos entender: A) que todas las estadísticas son mentiras, B) que en la jerarquía creciente de las mentiras las estadísticas son las peores, C) que, paradójicamente, las estadísticas son una gran contribución a nuestras decisiones ya que sólo tenemos que interpretar lo inverso de lo que ellas nos sugieren.
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Con un operador estadístico tan sencillo como los promedios, se puede expresar un hallazgo fabuloso como el siguiente: "Un reciente relevamiento demuestra palmariamente que la inmensa mayoría de los seres humanos tiene un número de manos superior al promedio".

"Nuevos estudios estadísticos revelan que el matrimonio es la mayor causa de divorcios en el mundo".

"Según un estudio estadístico anual, el Servicio Meteorológico acierta su pronóstico diario un 48% de los días. En virtud de este reciente hallazgo, el nuevo director de la institución ha propuesto divulgar diariamente un pronóstico exactamente opuesto al calculado y alcanzar así una efectividad del 52%. De esta forma, en su primer día de trabajo, habrá aumentado la precisión del servicio en 4 puntos porcentuales".

domingo, 12 de febrero de 2012

Ocasión o Tentación. Silvano Fausti

Discernir es necesario para que nuestro actuar sea humano: consciente y voluntario, libre y responsable, capaz de decidir qué hacer aquí y ahora y de otorgar sentido ulterior a la vida.

Las acciones, externas y visibles, son determinadas por motivaciones interiores invisibles. Cuando éstas se desconocen las acciones no son humanas, aunque sean efectuadas por seres humanos. Sin conocimiento y libertad el hombre no es humano: es simplemente una bestia, sólo que un poco más complicada porque es impulsado por estímulos diversos, y todo puede estimularlo; pues al haber sido creado para el infinito, acaba infinitamente insatisfecho.

… En el campo crecen diversas especies de hierbas, y los animales saben reconocer las buenas de las venenosas. ¿Qué deben hacer los seres humanos para distinguir entre todo lo que crece en su corazón? ¿Si lo han de conducir al bien o al mal, a la libertad o a la esclavitud, al hogar o a la prisión?

martes, 31 de enero de 2012

Ocasión o Tentación. Silvano Fausti

El propósito de discernimiento no es sólo teórico. Distinguir de dónde vienen y adónde llevan las motivaciones interiores tiene un fin eminentemente práctico: conservar lo bueno y rechazar lo malo. Sirve para tener la capacidad de decidir libre y responsablemente por el "sí" a lo que es bueno, sin confundirse con su opuesto por ignorancia o por falta de información.

El discernimiento es un método de investigación: no da respuestas a priori, pero permite evaluar concretamente las situaciones, para decidir qué hacer aquí y ahora, qué clase de acciones promover en nuestras realidades cotidianas y cuáles no.

Para actuar “humanamente” deberé, antes que nada, advertir lo que me motiva, para que la conciencia no se adormezca; luego discernir de dónde vienen y adónde llevan estas motivaciones, si al bien o al mal, para que la inteligencia no sea engañada; y finalmente conservar o descartar lo que conduce respectivamente a dicho bien o mal, para que la voluntad no se transforme en esclava del vicio. Si a pesar de todo, aun así, ésta no consigue evitar la esclavitud, al menos quedará disponible el libre albedrío, o sea la capacidad de disentir con aquello que se siente y que arrastra irresistiblemente al mal.