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lunes, 29 de agosto de 2016

El Arte de Amar. Erich Fromm

Si dos personas que son desconocidas la una para la otra, como lo somos todos, dejan caer de pronto la barrera que las separa, y se sienten cercanas, se sienten uno, ese momento de unidad constituye uno de los más estimulantes y excitantes de la vida. Y resulta aún más maravilloso y milagroso para aquellas personas que han vivido encerradas, aisladas, sin amor. Ese milagro de súbita intimidad suele verse facilitado si se combina o inicia con la atracción sexual y su consumación. Sin embargo, tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero. Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial. No obstante, al comienzo no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar «locos» el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior.

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Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor.

viernes, 15 de julio de 2016

El Arte de Amar. Erich Fromm

La gente cree que amar es sencillo y lo difícil encontrar un objeto apropiado para amar -o para ser amado por él-. Tal actitud tiene varias causas, arraigadas en el desarrollo de la sociedad moderna.

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Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable. La felicidad del hombre moderno consiste en la excitación de contemplar las vidrieras de los negocios, y en comprar todo lo que pueda, ya sea al contado o a plazos. El hombre (o la mujer) considera a la gente en una forma similar. Una mujer o un hombre atractivos son los premios que se quiere conseguir.

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De ese modo, dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus propios valores de intercambio.

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En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el
mercado de bienes y de trabajo.

miércoles, 30 de marzo de 2016

El Arte de Amar. Erich Fromm

Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor. Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. Otro, usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas, por medio del cuidado del cuerpo, la ropa, etc.

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En realidad, lo que para la mayoría de la gente de nuestra cultura equivale a digno de ser amado es, en esencia, una mezcla de
popularidad y sex-appeal.

martes, 10 de mayo de 2011

El Arte de Amar. Eric Fromm

La práctica de cualquier arte tiene ciertos requisitos generales, independientes por completo de que el arte en cuestión sea la carpintería, la medicina, o el arte de amar. En primer lugar, la práctica de un arte requiere disciplina.

Lo cierto, […], es que el hombre moderno es excesivamente indisciplinado fuera de la esfera del trabajo. Cuando no trabaja, quiere estar ocioso, haraganear, o, para usar una palabra más agradable, “relajarse”.

El que la concentración es condición indispensable para el dominio de un arte no necesita demostración.

Por el contrario, nuestra cultura lleva a una forma de vida difusa y desconcentrada, que casi no registra paralelos. Se hacen muchas cosas a la vez: se lee, se escucha la radio, se habla, se fuma, se come, se bebe. Somos consumidores con la boca siempre abierta […].

jueves, 24 de marzo de 2011

Del tener al ser. Eric Fromm

El amor no idolátrico a una idea o a una persona es sereno, no estridente; es tranquilo y profundo; nace a cada instante, pero no es delirio. No es embriaguez, ni lleva a la abnegación, sino que nace de la superación del yo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Del tener al ser. Eric Fromm

La fe apasionada, fanática, en ideas y prohombres (sean cualesquiera) es idolatría. Se debe a la falta de equilibrio propio, de propia actividad, a la falta de ser.

Lo mismo ocurre con el gran amor: se convierte en idolatría cuando alguien cree que la posesión de otro da respuesta a su vida, le presta seguridad y se convierte en su dios.

viernes, 23 de enero de 2009

¿Tener o ser? Erich Fromm

Los que tienen una estructura mercantil carecen de metas, excepto estar activos, actuar con la mayor eficacia. Si les preguntan: ¿Por qué deben actuar tan aprisa? ¿Por qué las cosas deben hacerse con la mayor eficacia? No tienen una respuesta genuina, sino que ofrecen racionalizaciones: “para crear más empleo”, o “para que la empresa continúe creciendo”.

Sienten poco interés por cuestiones filosóficas o religiosas, como ¿Por qué vivo?, ¿Por qué voy en una dirección y no en otra?


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miércoles, 3 de septiembre de 2008

El miedo a la libertad. Eric Formm

En el curso de la historia moderna, la autoridad de la Iglesia se vio reemplazada por la del Estado, la de éste por el imperativo de la coniencia, y en nuestra época, la última ha sido sustituida por la autoridad anónima del sentido común y la opinión pública, en su carácter de instrumentos de conformismo. Como nos hemos liberado de las viejas formas manifiestas de autoridad, no nos damos cuenta de que ahora somos prisioneros de este nuevo tipo de poder. Nos hemos transformado en autómatas que vivien bajo la ilusión de ser individuos dotados de libe albedrío.

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