Acababa de conocer a la mujer de mis sueños y sólo faltaba que ella me conociera a mí.
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Técnicamente no se podría decir que estábamos enamorados, pero sí que juntos estábamos muy cómodos. Nuestra pareja se mantenía unida por una inercia arrolladora, de modo que por suerte no era necesario ningún esfuerzo de nuestra parte para mantener vivo el amor: para nosotros lo único importante era vivir tranquilos, sin los sobresaltos que propone la pasión, sin experimentar la dramática sensación de extrañarse, sin la envidia que implica admirarse...
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Ella había querido separase pues sentía que a mi lado no podía ser una mujer independiente; yo sostenía que ella tenía demasiado tiempo para pensar en esas cosas. Lo cierto era que, después de su partida yo estaba dispuesto a modificar mi ideología, al menos hasta que lograra volver a engancharla.
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Una pareja es una lista de cosas: una lista de casamiento, una lista de supermercado, una lista de defectos echados en cara, una lista de objetos que le corresponden a cada uno en la separación de bienes.
Cuando decidimos separarnos ella enumeró con minucia cada uno de los defectos míos que habían provocado el fracaso de nuestra pareja. La lista fue engrosada por su familia, certificada por su psicólogo y ventilada por sus amigas.
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Después de habernos conocido, enamorado, desenamorado, distanciado, reconciliado, reenamorado, casado, separado y divorciado, nos hicimos mejores amigos... Quedamos en hablarnos... Ya pasaron varios años desde que tomamos esa decisión, y no volvimos a comunicarnos.
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domingo, 25 de octubre de 2015
Crónicas Masculinas. Mex Urtizberea.
Referencias:
Amor,
Cinismos,
Errores,
Idiota,
Independencia,
Ironías,
Manipulación,
Sarcasmo,
Sufrimiento,
Superficialidad,
Ternura,
Tiempo,
Urtizberea
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
domingo, octubre 25, 2015
miércoles, 30 de julio de 2014
El lobo estepario. Hermann Hesse
Nunca ha tenido hombre alguno una necesidad más profunda y apasionada de independencia que él.
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En esto estaba su fortaleza y su virtud, aquí era inflexible, aquí era su carácter firme y rectilíneo. Pero a esta virtud estaban íntimamente ligados su sufrimiento y su destino. Le sucedía lo que les sucede a todos; lo que él, por un impulso muy íntimo de su ser, buscó y anheló con la mayor obstinación, logró obtenerlo, pero en mayor medida de la que es conveniente a los hombres. En un principio fue su sueño y su ventura, después su amargo destino. El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero, en el dinero; el servil y humilde, en el servicio; el que busca el placer, en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario en su independencia.
...
...en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cuenta Harry de que esa su independencia era una muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los hombres no le importaban nada; es más, que él mismo a sí tampoco, que lentamente iba ahogándose en una atmósfera cada vez más tenue de falta de trato y de aislamiento. Porque ya resultaba que la soledad y la independencia no eran su afán y su objetivo, eran su destino y su condenación, que su mágico deseo se había cumplido y ya no era posible retirarlo, que ya no servía de nada extender los brazos abiertos lleno de nostalgia y con el corazón henchido de buena voluntad, brindando solidaridad y unión; ahora lo dejaban solo. Y no es que fuera odioso y detestado y antipático a los demás. Al contrario, tenía muchos amigos. Muchos lo querían bien. Pero siempre era únicamente simpatía y amabilidad lo que encontraba; lo invitaban, le hacían regalos, le escribían bonitas cartas, pero nadie se le aproximaba espiritualmente, por ninguna parte surgía compenetración con nadie, y nadie estaba dispuesto ni era capaz de compartir su vida.
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En esto estaba su fortaleza y su virtud, aquí era inflexible, aquí era su carácter firme y rectilíneo. Pero a esta virtud estaban íntimamente ligados su sufrimiento y su destino. Le sucedía lo que les sucede a todos; lo que él, por un impulso muy íntimo de su ser, buscó y anheló con la mayor obstinación, logró obtenerlo, pero en mayor medida de la que es conveniente a los hombres. En un principio fue su sueño y su ventura, después su amargo destino. El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero, en el dinero; el servil y humilde, en el servicio; el que busca el placer, en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario en su independencia.
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...en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cuenta Harry de que esa su independencia era una muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los hombres no le importaban nada; es más, que él mismo a sí tampoco, que lentamente iba ahogándose en una atmósfera cada vez más tenue de falta de trato y de aislamiento. Porque ya resultaba que la soledad y la independencia no eran su afán y su objetivo, eran su destino y su condenación, que su mágico deseo se había cumplido y ya no era posible retirarlo, que ya no servía de nada extender los brazos abiertos lleno de nostalgia y con el corazón henchido de buena voluntad, brindando solidaridad y unión; ahora lo dejaban solo. Y no es que fuera odioso y detestado y antipático a los demás. Al contrario, tenía muchos amigos. Muchos lo querían bien. Pero siempre era únicamente simpatía y amabilidad lo que encontraba; lo invitaban, le hacían regalos, le escribían bonitas cartas, pero nadie se le aproximaba espiritualmente, por ninguna parte surgía compenetración con nadie, y nadie estaba dispuesto ni era capaz de compartir su vida.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, julio 30, 2014
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