Mostrando entradas con la etiqueta Vanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vanidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de diciembre de 2014

Segundo Libro Clásico (Doctrina del medio). Confucio

El sabio pretende que sus acciones virtuosas pasen desapercibidas a los hombres, pero día por día se revelan con mayor resplandor; contrariamente, el hombre inferior realiza con ostentación las acciones virtuosas, pero se desvanecen rápidamente.

La conducta del sabio es como el agua: carece de sabor, pero a todos complace; carece de color, pero es bella y cautivadora; carece de forma, pero se adapta con sencillez y orden a las más variadas figuras.

miércoles, 23 de enero de 2013

Discurso del Método. Renée Descartes

... parecíame que podía hallar mucha más verdad en los razonamientos que cada uno hace acerca de los asuntos que le atañen, expuesto a que el suceso venga luego a castigarle, si ha juzgado mal, que en los que discurre un hombre de letras, encerrado en su despacho, acerca de especulaciones que no producen efecto alguno y que no tienen para él otras consecuencias, sino que acaso sean tanto mayor motivo para envanecerle cuanto más se aparten del sentido común, puesto que habrá tenido que gastar más ingenio y artificio en procurar hacerlas verosímiles. Y siempre sentía un deseo extremado de aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, para ver claro en mis actos y andar seguro por esta vida.

lunes, 26 de enero de 2009

El arte de tener razón. Arthur Schopenhauer

Pero en la mayor parte de los seres humanos, junto a la vanidad natural también se hermanan la charlatanería y la innata improbidad. Hablan antes de haber pensado y aun cuando en su fuero interno se dan cuenta de que su afirmación es falsa y que no tienen razón, debe parecer, sin embargo, como si fuese lo contrario. El interés por la verdad, que por lo general bien pudo ser el único motivo al formular la supuesta tesis verdadera, se inclina ahora del todo al interés de la vanidad: lo verdadero debe parecer falso y lo falso verdadero.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Humano demasiado Humano. Friedrich Nietzsche

Uno sostiene su opinión porque se imagina que ha llegado a ella por sí mismo; otro porque la ha aprendido con esfuerzo y está orgulloso de haberla comprendido; ambos en consecuencia por vanidad.

Las convicciones son enemigos de la verdad más poderosas que las mentiras

Volver al incio

Por favor deje sus impresiones sobre lo publicado dando “click” sobre la palabra comentarios debajo de este recuadro. Muchas gracias.