El vocablo responsabilidad –que es, tal vez, el que mejor define la naturaleza propia y el ‘misterio’ más hondo del hombre– proviene del verbo latino respondere, que expresa la acción recíproca de spondere: empeñarse, obligarse, prometer y comprometerse. La responsabilidad es, pues, capacidad y obligación a responder de algo; pero, sobre todo, a alguien y ante alguien: la propia conciencia, las demás personas…
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