viernes, 24 de octubre de 2008

Nietzsche y el cristianismo. Karl Jaspers

Todo animal se ha realizado, obedece a un tipo definitivo; el hombre, en cambio, es para Nietzsche el animal aún inacabado; en la indeterminación de sus posibilidades, en su indecisión, es, por el hecho mismo de su simple realidad empírica, como una enfermedad del mundo. Pero ese carácter defectuoso del hombre es al mismo tiempo su propia ventura. No es aún lo que puede ser, nunca se ha realizado, pero puede llegar a serlo todo. Nietzsche no desea que el hombre venga a parar en un animal definitivo, en un tipo, y por tanto necesariamente en un tipo gregario, Por el contrario, la esencia propia del hombre es su condición de ser no acabado, lo que le acuerda el poder se superarse a sí mismo.

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