El voto, como ejercicio de la conciencia individual, implica que uno mismo es el que se ofrenda en el momento de sufragar. Es hacer votos de brindarse al bien común. Tiene el mismo espíritu del voto bíblico: cuando se lo formula, se transforma la decisión en Ley, a la que uno se somete y a la que enaltece por el hecho de sostener el compromiso adquirido como si fuera una Ley sagrada que hay que cumplir.
Volver al incio
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario