El mundo era grande e inagotable, y si él dejara que las ovejas lo guiaran apenas un poquito, iba a terminar descubriendo más cosas interesante. “El problema es que ellas no se dan cuenta de que están haciendo caminos nuevos cada día. No perciben que los pastos cambian, que las estaciones son diferentes, porque sólo están preocupadas por el agua y la comida. Quizá suceda lo mismo con todos nosotros –pensó el pastor–.
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