lunes, 26 de abril de 2010

Integridad. Un liderazgo diferente. Marcelo Paladino, Patricia Debeljuh, Paola Delbosco

Por tanto no se puede ser un líder con integridad si se actúa de una forma en el trabajo y de otra en la familia. Es muy difícil tener un comportamiento ético en la empresa, y luego un comportamiento inmoral con la familia o viceversa. No puede haber un divorcio entre la persona en su casa y en la empresa. De ahí que sí un líder se desentiende de su responsabilidad para con la familia, compuesta por aquellas personas que más le deben preocupar, ¿cómo se podrá confiar en que se hará responsable de las personas que emplea? Si él asegura que las personas que son su mayor prioridad y no dedica tiempo a sus hijos, ¿por qué hacernos creer en sus promesas laborales? Si apoya la honestidad y la transparencia en la compañía, pero es deshonesto en el trato con su cónyuge y con sus hijos, sus palabras suenan falsas y vacías.

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