-¿Podéis llegar a adaptaros demasiado? ¿Podéis llegar a “ajustaros” tanto que perdáis la esencia de lo que sois?
-Depende de que quiera decir con adaptar –responde. Te puedes adaptar de formas que no implican, digamos, venderse. Quiero decir que no es el tipo de adaptación de… convertirse en alguien o en algo que otra persona quiere que seas. Cuando te adaptas por dentro, cuando aceptas cómo son las cosas fuera de ti, esas cosas que no puedes controlar, cambias la forma de ser de las cosas dentro y fuera. Porque miras al mundo exterior de forma distinta cuando consigues que tu mundo interior esté en armonía con el mundo exterior. Por ejemplo. Yo puedo estar resentida por todas las cosas malas que le han hecho a nuestro pueblo. O puedo aceptar el pasado como tal y sacar el mayor provecho posible de cómo son las cosas ahora.
-¿No es eso resignación? –pregunto.
-No porque estar resignado es estar pasivo. Estar resignado sería no cambiar. Pero la adaptación significa cambio. Y el cambio, en el sentido que yo le doy, significa crecer como ser humano. Llegar a estar en mayor armonía con el universo y, por lo tanto ser más virtuoso.
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