Durante más de un siglo, casi todos los estudiosos de las ciencias sociales operaron bajo la falsa creencia de que sus herramientas podían medir la incertidumbre. Lo he visto en el campo de las finanzas y de la economía. Pregúntele a quien maneja su cartera de inversiones cuál es su definición de riesgo, y lo más probable es que le responda con un indicador que excluye la posibilidad del cisne negro (1) y que, por ende, para estimar los riesgos totales no tiene más valor predictivo que la astrología.
(1) Según el autor acontecimientos que cumplen con las siguientes tres condiciones:
a.- Están fuera del ámbito de las expectativas normales, porque nada en el pasado apunta convincentemente a esa posibilidad.
b.- Producen un fuerte impacto.
c.- A pesar de ser imprevisibles e inesperables, la naturaleza humana teje, a posteriori, explicaciones acerca de su ocurrencia, haciéndolos explicables y predecibles en retrospectiva.
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