Gorgias: A mi modo de ver es el arte de persuadir con sus discursos a los jueces en los tribunales, a los senadores en el Senado, al pueblo en las asambleas; en una palabra, a todos los que componen toda clase de reuniones políticas.
Sócrates: ¿Te parece que saber y creer, la ciencia y la creencia, son la misma cosa?
Gorgias: Pienso que son diferentes.
Sócrates: Sin embargo los que saben están persuadidos lo mismo que los que creen. De estas dos persuasiones, ¿Cuál es la que con la retórica opera, con aquella que nace de la ciencia, o la que engendra la creencia?
Gorgias: Es evidente, Sócrates, que con la que engendra la creencia.
Sócrates: Es decir que el que practica la retórica será capaz de hablar de todo de una manera plausible ante la multitud, no enseñando sino persuadiendo. Añadiste en consecuencia que tocante a la salud, por ejemplo, el orador hará que le crean más que al médico, ¿Cierto?
Gorgias: Así será siempre y cuando se dirija a las multitudes.
Sócrates: Por multitud entiendes indudablemente a los ignorantes de estos temas, porque aparentemente el orador no tendrá ventaja sobre el médico ante personas ilustradas.
Gorgias: Ciertamente.
Sócrates: O sea que el ignorante de temas médicos será entonces más apto que el sabio para persuadir a los ignorantes.
Gorgias: Efectivamente.
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