El hombre-masa... tiene solo apetitos, cree que solo tiene derechos y no cree que tenga obligaciones.
El hombre selecto o excelente esta constituido por una intima necesidad de apelar de sí mismo a una norma más allá de él, superior a él, a cuyo servicio libremente se pone... no le sabe su vida si no la hace consistir en servicio a algo trascendente. Por eso no estima la necesidad de servir como una opresión. Cuando ésta, por azar le falta, siente desasosiego e inventa normas más difíciles, más exigentes, que le opriman.
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