El dinero es tu esclavo, si sabes emplearlo; tu amo, si no lo sabes (Publio Siro).
-Maestro, ¿qué piensa del dinero? -se interesó el discípulo.
-Mira por la ventana -le indicó el maestro-. ¿Qué ves?
-Veo una mamá con su niño, a un pordiosero que mendiga y a una estudiante que va a la escuela.
-Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves?
-¿Qué quiere que vea, maestro? Me veo a mí mismo, naturalmente.
-Ahora, piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una finísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo.
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