miércoles, 6 de enero de 2016

El Príncipe. Nicolás Maquiavelo

Nótese bien que no hay cosa más ardua de manejar, ni que se lleve a cabo con más peligro, ni cuyo acierto sea más dudoso que el tomar la iniciativa de innovar, pues tiene por enemigos activísimos a cuantos sacaron provecho del orden que se intenta cambiar; y aun los que pudieran sacarlo del que se pretende establecer, suelen defenderlo con tibieza suma, tibieza que dimana en gran parte de la escasa confianza que los hombres ponen en las innovaciones, por buenas que parezcan, hasta que no hayan pasado por el tamiz de una experiencia sólida.   

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