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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tempera Mental. Horacio Fontova

… todo tranquilo y en orden como para ponerme a leer a Hermes Trismegisto, y su misteriosa e iluminada Tabla Esmeralda.
Me quedé colgado donde dice ‘… separarás lo sutil de lo grosero, suavemente, con mucho ingenio… así lograrás la gloria del mundo entero. Entonces toda la oscuridad huirá de ti… Así fue creado el mundo, y habrá aquí admirables adaptaciones, cuyo modo es el que se ha dicho’. ¿Qué quiso decir Hermes?
….
Y como siempre, intuí que las grandes obras no son sólo las que llegaron al candelero, entonces bajé un poco los decibeles de mi búsqueda y así pude encontrar una innumerable cantidad de personas virtuosas, que están todas a la vista, día a día, en lo cotidiano. Porque cualquiera puede entender que un ama de casa que prepara un maravilloso huevo frito con amor está realizando una de las admirables adaptaciones de la creación del mundo de las que habla la alquimia en la Tabla Esmeralda.


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miércoles, 11 de agosto de 2010

Tempera Mental. Horacio Fontova

Hace muchos años, cuando yo era muy joven, durante los amargos 2030, la situación era dura y nefasta. Hasta cucarachas se podían comer en los restaurantes. Me acuerdo lo popular que se había hecho aquella sopa negrusca y lo fastidioso que resultaba tener que sacarse las antenas de entre los dientes. Pinchaban la boca. Era una de las comidas más baratas, y hasta terminaron comiéndola los ricos en sus casas, donde no volaba ni una mosca. Todo se había dado vuelta, los sucios, los duchos en comer basura, nos estábamos salvando, y los pulcros de siempre se morían. De asco.


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miércoles, 26 de mayo de 2010

Tempera Mental. Horacio Fontova

Eran lo primeros tiempos armónicos, cuando el paraíso se veía sólo verde y animal, hasta que, cebado por haber producido tanta belleza, el señor Dios, sobreestimando su próximo invento, creó a los hombres.

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viernes, 5 de marzo de 2010

Tempera Mental. Horacio Fontova

No sé si todo era más tranquilo, pero era más claro, grande y luminoso. Era la sorpresa de ver, oler, palpar y oír todo por primera vez. El recuerdo de la hermosa voz de mi madre cuando me acunaba extasiándome con su olor inolvidable, cuando jugar con mi trompo superaba cualquier intento de comprender la espiral del universo, más fácil y divertido que la meditación o el arduo yoga, cuando los Reyes Magos realmente existían, cuando me esperaban tantos cumpleaños, cuando jugar con mis soldaditos de juguete no tenía olor a sangre humana, cuando los grande eran verdaderos colosos vistos desde abajo, cuando el viento, los truenos y el cielo estrellado hasta tenían sabores y olores súbitos y las nubes eran de algodón; cuando todo, cualquier cosa, se podía dibujar sin haber cursado la escuela de bellas artes, cuando Obras Sanitarias era un edificio lleno de agua, cuando no sabía que mi canario Petronio estaba preso, cuando llorar no daba vergüenza y reír era tan fácil. Cuando mi mejor proyecto era esperar el día de poder afeitarme como mi padre, cuando la plaza Lavalle era el paraíso, cuando mis amigos empezaron a ser sagrados, cuando la magia era mi madre cocinando, cuando todo era esperar lo mejor, cuando todavía no me imaginaba nada de todo esto.


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