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sábado, 3 de diciembre de 2016

El loco. Khalil Gibrán

Había una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría. Había también un el corazón de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que bebían todos los habitantes; incluso el rey y sus cortesanos, pues era el único pozo de la ciudad. Una noche, cuando todo estaba en calma, una bruja entró en la ciudad y vertió siete gotas de un misterioso líquido en el pozo, al tiempo que decía:
-Desde este momento, quien beba de esta agua se volverá loco.
A la mañana siguiente, todos los habitantes del reino, excepto el rey y su gran chambelán, bebieron del pozo y enloquecieron, tal como había predicho la bruja.
Y aquel día, en las callejuelas y en el mercado, la gente no hacía sino cuchichear:
-El rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán perdieron la razón. No podemos permitir que nos gobierne un rey loco; debemos destronarlo.
Aquella noche, el rey ordenó que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y cuando se la llevaron, el soberano ávidamente bebió y pasó la copa a su gran chambelán, para que también bebiera. Y hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Wirani, porque el rey y el gran chambelán habían recobrado la razón.

martes, 28 de junio de 2016

El loco. Khalil Gibrán

En mi ciudad natal vivían una mujer y sus hija, que caminaban dormidas.

Una noche, mientras el silencio envolvía al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jardín envuelto en un velo de niebla.

Y la madre habló primero:

– ¡Al fin! -dijo-. ¡Al fin puedo decírtelo, mi enemiga! ¡A ti, que destrozaste mi juventud, y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la mía! ¡Tengo deseos de matarte!

Luego, la hija habló, en estos términos:

– ¡Oh mujer odiosa, egoísta .y vieja! ¡Te interpones entre mi libérrimo ego y yo! ¡Quisieras que mi vida fuera un eco de tu propia vida marchita! ¡Desearías que estuvieras muerta!

En aquel instante cantó el gallo, y ambas mujeres despertaron.

-¿Eres tú, tesoro? -dijo la madre amablemente.

-Sí; soy yo, madre querida -respondió la hija con la misma amabilidad.

martes, 10 de mayo de 2016

La estatua. Khalil Gibrán

Cierta vez, entre las colinas, vivía un hombre poseedor de una estatua cincelada por un anciano maestro. Descansaba contra la puerta cara al suelo. Y él nunca le prestaba atención.
Un día pasó frente a su casa un hombre de la ciudad, un hombre de ciencia. Y, advirtiendo la estatua, le preguntó al dueño si la vendería.
-¿Quién desea comprar esa horrible y sucia estatua? -respondió el dueño, riéndose.
-Te daré esta pieza de plata por ella -dijo el hombre de la ciudad.
El otro quedó atónito, pero complacido.
La estatua fue trasladada a la ciudad sobre el lomo de un elefante. Y luego de varias lunas el hombre de las colinas visitó la ciudad y, mientras caminaba por las calles, vio a una multitud ante un negocio, y a un hombre que a voz en cuello gritaba:
-Acérquense y contemplen la más hermosa, la más maravillosa estatua del mundo entero. Solamente dos piezas de plata para admirar la más extraordinaria obra maestra.
Al instante, el hombre de las colinas pagó dos piezas de plata y entró en el negocio para ver la estatua que él mismo había vendido por una sola pieza de ese mismo metal.

martes, 16 de febrero de 2016

Fábulas Fantásticas. Ambrose Bierce

Un Administrador de un Partido le dijo a un Caballero, que estaba ocupándose de sus propios asuntos:
-¿Cuánto pagará por una candidatura a un cargo?
-Nada -replicó el Caballero.
-Pero contribuirá con algo a los fondos de la campaña para apoyar su elección ¿no? -preguntó el Administrador del Partido, guiñando el ojo.
-Oh, no -dijo seriamente el Caballero-. Si el pueblo desea que yo ptrabaje para él, debe emplearme sin que yo lo solicite. Estoy muy bien sin ningún cargo.
-Pero -lo urgió el Administrador del Partido-, un nombramiento es algo deseable. Es un gran honor ser un servidor del pueblo.
-Si el servicio del pueblo es un gran honor -dijo el Caballero- sería indecente de mi parte buscarlo; y si lo obtuviera por mi propio esfuerzo, dejaría de ser un honor.
-Bueno -insistió el Administrador del Partido-, espero que al menos endosará la plataforma partidaria.
El Caballero replicó:
-Es improbable que sus autores hayan expresado fielmente mis puntos de vista sin consultarme; y si endoso su obra sin aprobarla sería un mentiroso.
-¡Usted es un hipócrita detestable y un idiota! -gritó el Administrador del Partido.
-Ni siquiera su buena opinión acerca de mi idoneidad me convencerá -replico el Caballero.

sábado, 23 de enero de 2016

Ficciones. Borges, Jorge Luis

Funes el memorioso.

Lo recuerdo… era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj.

Vivía con su madre, a la vuelta de la quinta de los Laureles. Los años 85 y 86 veraneamos en la ciudad de Montevideo. El 87 volví a Fray Bentos. Pregunté, como es natural, por todos los conocidos y, finalmente, por el "cronométrico Funes". Me contestaron que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza.

Me dijeron que no se movía del catre... En los atardeceres, permitía que lo sacaran a la ventana. Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado...

Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado.

Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales… Ahora su percepción y su memoria eran infalibles.

Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del 30 de abril de 1882 y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho.

Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etcétera. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entre sueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: "Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo". Y también: "Mis sueños son como la vigilia de ustedes". Y también, hacia el alba: "Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras".

Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo...

Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.

jueves, 20 de agosto de 2015

Narraciones del Talmud. Autor desconocido

EL HEREDERO Y EL TESTAMENTO

Al morir un anciano de mucha fortuna, se halló en su testamento que había legado todos sus bienes a un esclavo, con la única condición de que éste había de permitir al hijo del difunto, que se hallaba en país lejano, elegir una sola cosa de toda la herencia.

El esclavo no podía ocultar su alegría por tan inesperada suerte y así marchó a la ciudad donde se encontraba el hijo del que había sido su amo, para informarle de lo ocurrido. El hijo lamentó la muerte de su padre, y quedó asombrado al conocer su última voluntad, no acertando a explicarse tal determinación.

Molestado por la desconsideración que suponían las disposiciones de su padre, acudió a un rabino, quejándose de la injusticia de que se creía objeto. El rabino le recibió con simpatía y compasión, escuchándole sus quejas, al propio tiempo que daba a entender el asombro que sus palabras le producían.

Cuando el hijo hubo terminado, exclamó el rabino.

-Qué hombre tan sabio era tu padre! Ese testamento demuestra su maravilloso modo de mirar por lo porvenir. Con tal acuerdo te ha conservado toda su propiedad, cosa que no habría sucedido si todo te lo hubiera dejado en el testamento. Estando tú, el heredero, tan lejos de la hacienda, el esclavo te hubiera robado; para evitarlo, tu padre, legó toda tu herencia al esclavo, quien se tomará todo el interés posible en beneficio de las propiedades que él cree suyas.

-Pero ¿cómo puede ser todo eso en beneficio mío, si el verdadero dueño de todo es él? preguntó el joven asombrado.

-¿No sabes que todo lo que posee un esclavo pertenece a su amo? dijo el rabino.

-Tú puedes elegir una cosa; elige, pues, al esclavo y toda la propiedad será tuya.

Así lo hizo el joven, bendiciendo la previsora sabiduría de su padre que le había evitado perder una buena parte de su hacienda.

lunes, 17 de agosto de 2015

Cuentos educativos para jóvenes. Mateo Bautista

El dinero es tu esclavo, si sabes emplearlo; tu amo, si no lo sabes (Publio Siro).



-Maestro, ¿qué piensa del dinero? -se interesó el discípulo.

-Mira por la ventana -le indicó el maestro-. ¿Qué ves?

-Veo una mamá con su niño, a un pordiosero que mendiga y a una estudiante que va a la escuela.

-Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves?

-¿Qué quiere que vea, maestro? Me veo a mí mismo, naturalmente.

-Ahora, piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una finísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo.

miércoles, 17 de junio de 2015

101 Cuentos Clásicos de la India. Autor desconocido

MI HIJO ESTÁ CONMIGO

Era un hombre que tenía un hijo al que amaba profundamente. Por algún motivo se vio obligado a viajar y tuvo que dejar a su hijo en casa. El niño tenía ocho años y su padre sólo vivía para él. Habiéndose enterado de la partida del dueño de la casa, unos bandoleros aprovecharon su ausencia para entrar en ella y robar todo lo que contenía. Descubrieron al jovencito y se lo llevaron con ellos, no sin antes incendiar la casa.
Pasaron unos días. El hombre regresó a su hogar y se encontró con la casa derruida por el incendio.
Alarmado, buscó entre los restos calcinados y halló unos huesecillos, que dedujo eran los del cuerpo abrasado de su amado hijo. Con ternura infinita, los introdujo en un saquito que se colgó al cuello, junto al pecho, convencido de que aquéllos eran los restos de su hijo. Unos días más tarde, el niño logró escapar de los perversos bandoleros y, tras poder averiguar dónde estaba la nueva casa de su padre, corrió hasta ella e insistentemente llamó a la puerta.
--¿Quién es? -preguntó el padre.
--Soy tu hijo -contestó el niño.
--No, no puedes ser mi hijo -repuso el hombre, abrazándose al saquito que colgaba de su cuello-. Mi hijo ha muerto.
--No, padre, soy tu hijo. Conseguí escapar de los bandoleros.
--Vete, ¿me oyes? Vete y no me molestes -ordenó el hombre, sin abrir la puerta y aprisionando el saquito de huesos contra su pecho. Mi hijo está conmigo.
--Padre, escúchame; soy yo.
--¡He dicho que te vayas! -replicó el hombre-. Mi hijo murió y está conmigo. ¡Vete!
Y no dejaba de abrazar el saquito de huesos.

*El Maestro dice: El apego, ¿te deja ver?, ¿te deja oír?, ¿te deja comprender? El apego te aferra a lo irreal e ilusorio y cierra tus oídos a lo Real y Trascendente.

domingo, 4 de agosto de 2013

Bar del infierno. Alejandro Dolina

Noé fue el primer hombre que plantó una viña. Cuando estaba en plana tarea, se le acercó Samuel y le propuso que la compartieran.

Noé accedió. Samuel mató entonces un cordero y lo enterró secretamente bajo la vid. Luego hizo lo mismo con un león, con un cerdo y con un mono, de modo que la planta se nutrió con la sangre de estos cuatro animales.

Enterada de tales circunstancias, la sabiduría popular se ha complacido en repetir este dictamen: aunque un hombre sea menos valiente que un cordero antes de probar el vino, después de un trago, se jactará de ser fuerte como un león. Si sigue bebiendo se parecerá a un cerdo y después a un mono.

lunes, 3 de junio de 2013

Memorias de Adriano. Margerite Yourcenar

De más está decir que un hombre rico, que sólo ha conocido las privaciones voluntarias o las ha experimentado a título provisional, como un incidente más o menos excitante de la guerra o del viaje, sería harto torpe si se jactara de no haberse saciado. Atracarse los días de fiesta ha sido siempre la ambición, la alegría y el orgullo naturales de los pobres. Amaba yo el aroma de las carnes asadas y el ruido de las marmitas en las festividades del ejército, y que los banquetes del campamento (o lo que en el campamento valía por un banquete) fuesen lo que deberían ser siempre: un alegre y grosero contrapeso a las privaciones de los días hábiles.

jueves, 16 de agosto de 2012

40 nuevas parábolas. Victor Codina

Había, cerca del océano, una estación de salvamento. Salvaba a mucha gente, con lo cual se hizo famosa, salía en todos los diarios. Tanta fama tenía, que muchos se acercaron para participar, ayudar, donar, aparecer, y estar con los que salvaban gente.

La cabaña original dio paso a un edificio moderno y muy pulcro, con muchas facilidades. Tanta gente y tanta socialización, que se empezaron a olvidar de los salvamentos. De hecho cuando había que salvar a algún naufrago era todo un problema, ya que llegaban todos sucios chorreando agua y arena, manchaban las alfombras y alteraban el clima de fiesta, interrumpían las entrevistas etc.

Tal controversia se armó, que terminaron enfrentándose los que querían mantener las actividades originarias del club, contra los que preferían la nueva modalidad. Finalmente los que perdieron se terminaron yendo, y fundaron, no muy lejos, una nueva estación de salvamento dedicada a los naufragios, en vez de sólo concentrarse en el esparcimiento y la farándula.

La nueva estación no tardó en hacerse famosa debido a su gran labor, con lo cual, nuevamente, se volvió a llenar de gente que sólo quería compartir la fama y la notoriedad. Pasado algún tiempo, la costa terminó poblada de clubes sociales. Cada uno de ellos orgulloso de su origen y tradiciones, de su pasado y sus hazañas relatadas por los antiguos miembros. En la costa, seguían produciéndose naufragios, pero aparentemente ya a nadie le importaba.

Adaptación del cuento "Estación de salvamento" publicado en el libro del título

viernes, 6 de julio de 2012

Cuentos ZEN. Guido Tavani

Maestro, ¿qué propósito tiene una historia que puede ser leída de mil maneras y posee tantos significados?

No debes preguntarte que significado tiene una historia u otra, y si acaso es el verdadero o no. Debes cuidar que la historia sea de provecho para quién la escucha.

He ahí el verdadero propósito y significado.

lunes, 18 de junio de 2012

Fábulas Fantásticas. Ambrose Bierce

Un Filósofo, al ver a un tonto golpeando a su Burro, le dijo:

-No lo hagas, hijo mío, no lo hagas, te lo imploro. Quienes recurren a la violencia sufrirán más violencia.

-Precisamente eso -dijo el Tonto, redoblando sus golpes sobre el animal- es lo que estoy tratando de enseñar a esta bestia que me ha pateado.

-Sin duda -se dijo el Filósofo, mientras se alejaba-, la sabiduría de los tontos no es más profunda ni más auténtica que la nuestra, pero ellos tienen realmente un modo más impresionante de impartirla.

viernes, 19 de agosto de 2011

La oración de la rana. Anthony de Mello

Estaba un día Diógenes plantado en la esquina de una calle y riendo como loco.

-¿De qué te ríes? -le preguntó un transeúnte.

-¿Ves esa piedra que hay en medio de la calle? Desde que llegué aquí esta mañana diez personas han tropezado en ella y han maldecido, pero ninguna de ellas se ha tomado la molestia de retirarla para que no tropezaran otros

viernes, 17 de junio de 2011

La oración de la rana. Anthony de Mello

Poco después de que muriera el rabino Mokshe, preguntó a uno de los discípulos de éste el rabino Mendel de Kotyk:

-¿Qué era a lo que tu maestro concedía mayor importancia?

El discípulo, tras reflexionar durante unos momentos respondió:

-A lo que estuviera haciendo en ese momento.

martes, 8 de marzo de 2011

La oración de la rana. Anthony de Mello

Subió un hombre a un autobús y tomó asiento junto a un joven que tenía todo el aspecto de ser un "hippy". El joven llevaba un sólo zapato.

-Ya veo, joven, que ha perdido usted un zapato...

-No, señor -respondió el aludido. - He encontrado uno.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Relaciones creativas. Francisco Ingouville

Dos chicas discutían por una naranja hasta que la madre, alertada por el griterío las separó.
-¿Qué pasa? –preguntó
-¡Quiero esa naranja! –dijo una.
-¡Y yo también –agregó la otra.
-Muy bien –dijo la madre. Salomónicamente cortó la naranja al medio y le dio mitad a cada una.
Una de las chicas comió la fruta y tiró la cáscara.
La otra tiró la fruta y se llevó la cáscara porque lo que quería era hacer una torta cuya receta indicaba cáscara rallada.

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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tempera Mental. Horacio Fontova

… todo tranquilo y en orden como para ponerme a leer a Hermes Trismegisto, y su misteriosa e iluminada Tabla Esmeralda.
Me quedé colgado donde dice ‘… separarás lo sutil de lo grosero, suavemente, con mucho ingenio… así lograrás la gloria del mundo entero. Entonces toda la oscuridad huirá de ti… Así fue creado el mundo, y habrá aquí admirables adaptaciones, cuyo modo es el que se ha dicho’. ¿Qué quiso decir Hermes?
….
Y como siempre, intuí que las grandes obras no son sólo las que llegaron al candelero, entonces bajé un poco los decibeles de mi búsqueda y así pude encontrar una innumerable cantidad de personas virtuosas, que están todas a la vista, día a día, en lo cotidiano. Porque cualquiera puede entender que un ama de casa que prepara un maravilloso huevo frito con amor está realizando una de las admirables adaptaciones de la creación del mundo de las que habla la alquimia en la Tabla Esmeralda.


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miércoles, 11 de agosto de 2010

Tempera Mental. Horacio Fontova

Hace muchos años, cuando yo era muy joven, durante los amargos 2030, la situación era dura y nefasta. Hasta cucarachas se podían comer en los restaurantes. Me acuerdo lo popular que se había hecho aquella sopa negrusca y lo fastidioso que resultaba tener que sacarse las antenas de entre los dientes. Pinchaban la boca. Era una de las comidas más baratas, y hasta terminaron comiéndola los ricos en sus casas, donde no volaba ni una mosca. Todo se había dado vuelta, los sucios, los duchos en comer basura, nos estábamos salvando, y los pulcros de siempre se morían. De asco.


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lunes, 21 de junio de 2010

Natasha, ernesto y yo

Olich Von Kristen se acercó hasta la barandilla y miró largamente la cuidad que no conocía. Ahora que todos estaban muertos, esa anónima conjunción de edificios le era tan propia como cualquier otra, tan ajena como todas. Pensó que ser el último hombre era, de una manera retorcida, un éxito, pero desués se dio cuenta de que el éxito es una mediad que empieza a tener sentido cuando hay dos personas en el mundo. Calculó, a ojo y sin fundamentos, cuanto tiempo le llevaría volverse loco. pero "locura", al igual que "éxito", le resultó un envase vacío.

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