Una premisa budista dice que si ves el final de algo y no
tiene un final feliz que no es el final y que viene algo más, y estoy eligiendo
verlo así, la inteligencia emocional ayuda un poco…
Mostrando entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas
jueves, 1 de diciembre de 2016
Historias mafufas de amores y desamores. Juan Sánchez Mejorada Fernandez y la Banda
Referencias:
Fe,
Felicidad,
Relato,
Sánchez Mejorada Fernandez
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
jueves, diciembre 01, 2016
sábado, 8 de octubre de 2016
Historias mafufas de amores y desamores. Juan Sánchez Mejorada Fernandez y la Banda
Si mi deseo se cumpliera, reencarnaría por última vez y
mi único amor sería a pintura, la música y la lectura. Viviría toda mi vida en
la playa con muy pocas necesidades mundanas… No me metería con nadie, sería un
anacoreta, cuidaría mi cuerpo por salud y no por ego. Es más; asesinaría a mi
ego que es el causante tantos problemas.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
sábado, octubre 08, 2016
lunes, 26 de septiembre de 2016
Meditaciones del Via Crucis 2016 en el Vaticano. Gualtiero Bassetti
Nessuna persona vorrebbe mai cadere a terra e sperimentare il fallimento. Specialmente di fronte ad altre persone.
Spesso gli uomini si ribellano all’idea di non avere potere, di non avere la capacità di portare avanti la propria vita.
Spesso gli uomini si ribellano all’idea di non avere potere, di non avere la capacità di portare avanti la propria vita.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, septiembre 26, 2016
domingo, 4 de septiembre de 2016
La procesión. Khalil Gibrán
Referencias:
Felicidad,
Gibrán,
Relato,
Sabiduría,
Schopenhauer
La felicidad es un mito que perseguimos;
Del que nos cansamos cuando se materializa,
Tal como el río que desciende veloz hacia los campos
y que al llegar se arrastra enturbiado.
Pues un hombre sólo es feliz
en la aspiración por ser feliz.
Siempre que alcanza su meta pierde interés
y se lanza a otros vuelos por las alturas.
Del que nos cansamos cuando se materializa,
Tal como el río que desciende veloz hacia los campos
y que al llegar se arrastra enturbiado.
Pues un hombre sólo es feliz
en la aspiración por ser feliz.
Siempre que alcanza su meta pierde interés
y se lanza a otros vuelos por las alturas.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
domingo, septiembre 04, 2016
sábado, 6 de agosto de 2016
Historias mafufas de amores y desamores. Juan Sánchez Mejorada Fernandez y la Banda
Referencias:
Amor,
Relato,
Sánchez Mejorada Fernandez
Me dijo: el amor existe, es muy real y por más corto que
sea y sea tan largo el olvido, como decía Neruda, bien vale la pena.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
sábado, agosto 06, 2016
viernes, 8 de julio de 2016
Historias mafufas de amores y desamores. Juan Sánchez Mejorada Fernandez y la Banda
-… Es que no sé qué voy a hacer ahora… Qué vamos a hacer ahora… Estoy sola… todos los planes… Y ahora… ¿Qué voy a hacer?... ¿Qué vamos a hacer?
- Nada… Todo eso que perdiste… Todo esto que perdemos era esencialmente nada… Ya empezarán otras nuevas historias. Y si no te gustan, siempre podrás tirarlo todo a la basura y empezar de nuevo.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, julio 08, 2016
sábado, 2 de julio de 2016
El Principito. Antoine de Saint-Exupery
Referencias:
Crecimiento,
Relato,
Saint-Exupery
Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.
[...]
A lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con multitud de gente seria. Viví mucho con personas mayores y las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opinión sobre ellas.
[...]
A lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con multitud de gente seria. Viví mucho con personas mayores y las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opinión sobre ellas.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
sábado, julio 02, 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
Historias mafufas de amores y desamores. Juan Sánchez Mejorada Fernandez y la Banda
Referencias:
Amor,
Mujer,
Poesía,
Relato,
Sánchez Mejorada Fernandez,
Sensualidad
Pasó toda la noche escribiéndole un poema, pero la
inspiración no llegó por lo que se conformó con imprimirle los que más le
gustaban de Girondo, Benedetti, Blake, Whitman, Sanchez-Mejorada, Carillo,
etc. Metió las hojas en un sobre con una simple nota que decía, mi inspiración
es mucha pero mi talento poco, me ayudé de algunos amigos para expresarte lo
que sentía.
[…]
Pepe y Chaleco se fueron dejándolos solos, cosa que
Verónico anhelaba desde que llego. El sacó su sobre y se lo puso en la mano
sosteniéndola y viéndola profundamente a los ojos. Le dijo: perdona el
atrevimiento por expresarme usando a otros como conducto y perdona también el
atreverme al decirte que si pudiera, yo mismo te lo hubiera escrito así.
Lo bonita que era ella se fundía por completo en su
magnífica sonrisa, su forma de expresarse y su inteligencia. Fueron veinte
minutos maravillosos, únicos, diferentes, sinceros, profundos, orgásmicos.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
jueves, mayo 05, 2016
martes, 2 de febrero de 2016
El Principito. Antoine de Saint-Exupery
Referencias:
Amor,
Relato,
Saint-Exupery
Entonces apareció el zorro:
—¡Buenos días! —dijo el zorro.
—¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.
—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.
—¡Ah, perdón! —dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
—¿Qué significa "domesticar"?
[...]
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
[...]
—Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
—Por favor... domestícame —le dijo.
—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
[...]
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
—¡Seguro!
—No ganas nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.
[...]
—Adiós —le dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—¡Buenos días! —dijo el zorro.
—¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.
—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.
—¡Ah, perdón! —dijo el principito.
Pero después de una breve reflexión, añadió:
—¿Qué significa "domesticar"?
[...]
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
[...]
—Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
—Por favor... domestícame —le dijo.
—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
[...]
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
—¡Seguro!
—No ganas nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.
[...]
—Adiós —le dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
martes, febrero 02, 2016
viernes, 29 de enero de 2016
Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar
Referencias:
Aprendizaje,
Prójimo,
Relato,
Sabiduría,
Sensualidad,
Yourcenar
He soñado a veces con elaborar un sistema de conocimiento humano basado en lo erótico, una teoría del conocimiento en la cual el misterio y la dignidad del prójimo consistirían precisamente en ofrecer al Yo el punto de apoyo de ese otro mundo. En una filosofía semejante, la voluptuosidad sería una forma más completa pero también más especializada, de este acercamiento al Otro, una técnica al servicio del conocimiento de aquello que no es uno mismo.
Aún en los momentos menos sensuales, la emoción nace o se alcanza por el contacto: la mano un tanto repugnante de esa vieja que me presenta un petitorio, la frente húmeda de mi padre agonizante, la llaga de un herido que curamos. Las relaciones más intelectuales o más neutras se operan asimismo a través de este sistema de señales del cuerpo: la mirada súbitamente comprensiva del tribuno al cual explicamos una maniobra antes de la batalla, el saludo impersonal de un subalterno a quien nuestro paso fija en una actitud de obediencia, la ojeada amistosa del esclavo cuando le doy las gracias por traerme una bandeja [...]
Aún en los momentos menos sensuales, la emoción nace o se alcanza por el contacto: la mano un tanto repugnante de esa vieja que me presenta un petitorio, la frente húmeda de mi padre agonizante, la llaga de un herido que curamos. Las relaciones más intelectuales o más neutras se operan asimismo a través de este sistema de señales del cuerpo: la mirada súbitamente comprensiva del tribuno al cual explicamos una maniobra antes de la batalla, el saludo impersonal de un subalterno a quien nuestro paso fija en una actitud de obediencia, la ojeada amistosa del esclavo cuando le doy las gracias por traerme una bandeja [...]
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, enero 29, 2016
jueves, 22 de octubre de 2015
Crónicas del Ángel Gris. Alejandro Dolina
Referencias:
Buenas costumbres,
Coherencia,
Dolina,
Idiota,
Integridad,
Inteligencia,
Juegos,
Relato
Asmodeo: Soy Asmodeo, inspirador de tahúres y dueño de todas las fichas del mundo. Conozco de memoria todas las manos que se han repartido en la historia de las barajas. También conozco las que se repartirán en el futuro. Los dados y las ruletas me obedecen. Mi cara está en todos los naipes. Y poseo la cifra secreta y fatal que han de sumar tus generalas cuando llegue el fin de tu vida.
Salzman: ¿No desea jugar al chinchón?
Asmodeo: No, Salzman. Vengo a ofrecerte el triunfo perpetuo. Con sólo adorarme ganarás siempre cualquier juego.
Salzman. No sé si quiero ganar (siempre… este siempre estaría agregado por mi)
Asmodeo: ¡Imbécil…! ¿Acaso quieres perder?
Salzman: No. Tampoco quiero perder.
Asmodeo: ¿Qué es lo que quieres entonces?
Salzman: Jugar. Quiero jugar, maestro… Hagamos un chinchón.
Salzman: ¿No desea jugar al chinchón?
Asmodeo: No, Salzman. Vengo a ofrecerte el triunfo perpetuo. Con sólo adorarme ganarás siempre cualquier juego.
Salzman. No sé si quiero ganar (siempre… este siempre estaría agregado por mi)
Asmodeo: ¡Imbécil…! ¿Acaso quieres perder?
Salzman: No. Tampoco quiero perder.
Asmodeo: ¿Qué es lo que quieres entonces?
Salzman: Jugar. Quiero jugar, maestro… Hagamos un chinchón.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
jueves, octubre 22, 2015
domingo, 25 de enero de 2015
Bar del infierno. Alejandro Dolina
La tarea de custodiar secretos genera unas prerrogativas para quienes la ejercen […] Por esta razón, no sólo despliegan estrategias para impedir la revelación de asuntos confidenciales, sino que ejercen presión intelectual para que la mayor cantidad de nociones y datos sean considerados secretos.
En el bar operan unos […], vendedores de elixir, que aprovechan la unánime convicción de que lo crucial se mantiene en secreto, para hacer ingresar en terrenos de misterio, minucias para las que piden inmediatamente la jerarquía de cruciales.
Estos sofistas tratan de legitimar sus productos y argumentos presentándolos como la violación de un secreto. Cuanto más exótica es la guardia burlada, más interesante parece lo revelado.
En el bar operan unos […], vendedores de elixir, que aprovechan la unánime convicción de que lo crucial se mantiene en secreto, para hacer ingresar en terrenos de misterio, minucias para las que piden inmediatamente la jerarquía de cruciales.
Estos sofistas tratan de legitimar sus productos y argumentos presentándolos como la violación de un secreto. Cuanto más exótica es la guardia burlada, más interesante parece lo revelado.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
domingo, enero 25, 2015
miércoles, 15 de octubre de 2014
Pensamientos y Meditaciones. Khalil Gibrán
... mi amor por él era una mezcla de pena y simpatía. Lo amaba porque sus pecados no nacían de un espíritu pequeño: eran más bien las acciones de un alma perdida y desesperada.
El espíritu, queridos hermanos, se desvía del sendero de la sabiduría sin quererlo, pero vuelve a él voluntariamente. Cuando los torbellinos de la juventud soplan polvo y arena, los ojos quedan enceguecidos por un tiempo.
Amé esa juventud porque vi la paloma de su conciencia luchando contra el halcón de sus maldades. Y vi que la paloma resultaba dominada no por cobardía sino por la fuerza de su enemigo.
La conciencia es un juez justo pero; débil. La debilidad lo hace impotente para cumplir su juicio.
Dije que lo amaba. Y el amor adopta diversas figuras. A veces la de la sabiduría, otras la de la justicia, frecuentemente la de la esperanza. Mi amor por él mantenía mi esperanza de ver que la luz triunfara en él sobre la oscuridad. Pero no sabía dónde ni cuándo su vicio se transformaría en pureza, su brutalidad en mansedumbre, su imprudencia en sabiduría. El hombre no sabe cómo hace el alma para liberarse de la esclavitud de la materia hasta después de encontrarse libre. Tampoco sabe cómo sonríen las flores hasta que llega la mañana.
El espíritu, queridos hermanos, se desvía del sendero de la sabiduría sin quererlo, pero vuelve a él voluntariamente. Cuando los torbellinos de la juventud soplan polvo y arena, los ojos quedan enceguecidos por un tiempo.
Amé esa juventud porque vi la paloma de su conciencia luchando contra el halcón de sus maldades. Y vi que la paloma resultaba dominada no por cobardía sino por la fuerza de su enemigo.
La conciencia es un juez justo pero; débil. La debilidad lo hace impotente para cumplir su juicio.
Dije que lo amaba. Y el amor adopta diversas figuras. A veces la de la sabiduría, otras la de la justicia, frecuentemente la de la esperanza. Mi amor por él mantenía mi esperanza de ver que la luz triunfara en él sobre la oscuridad. Pero no sabía dónde ni cuándo su vicio se transformaría en pureza, su brutalidad en mansedumbre, su imprudencia en sabiduría. El hombre no sabe cómo hace el alma para liberarse de la esclavitud de la materia hasta después de encontrarse libre. Tampoco sabe cómo sonríen las flores hasta que llega la mañana.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, octubre 15, 2014
lunes, 6 de octubre de 2014
Galatea. Anton Guilio Barrili
L'acqua è diamante liquido; abbraccia bene, penetra e scioglie, purifica e rallegra, canta bene e non istuona mai, salvo a maritarla col vino.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, octubre 06, 2014
domingo, 28 de septiembre de 2014
El descanso del guerrero. José Ricardo Lucks
De tanto en tanto me siento como un soldado, que luego de cien batallas individuales y sabiendo que pronto llegará una nueva carga, apoya una rodilla en el campo -por temor a apoyar más que eso y no ser capaz de volver a levantarse-, recuesta el peso de su cuerpo en la espada clavada en la tierra, y abre sus sentidos para saberse humano.
Abre su piel, para sentir rodar por la cara y el cuello gotas de transpiración que lo acarician. Se concentra en su olfato, para sentir el olor a pasto mojado. Aguza sus oídos, para sentir sus propios gemidos y su respiración entrecortada por el cansancio, a la que ahora, en este breve descanso, la oye como una rítmica música que lo envuelve.
Se deja invadir por el dulce aguijoneo de sus heridas abiertas, por la hermosa sensación que sus músculos doloridos producen al relajarse. Siente, se siente nuevamente a sí mismo. Siente cada minúscula fibra de su cuerpo, cada brisa que lo roza, cada aroma que lo alcanza.
Siente... siente con sus ojos cerrados... ya vio demasiado. Guarda sus ojos para volver a ver cosas más agradables: sus seres queridos, sus amigos, su hogar, la comida haciéndose al fuego.
Siente... sueña... No sabe si su sueño se hará realidad. Pero su sentir y su soñar lo hacen volver a pararse para seguir adelante.
Siente... sueña... construye castillos para los suyos. Por ahora castillos en el aire... Lucha... avanza con la fuerza de esa ilusión... ya llegará el tiempo de ponerle cimientos.
Abre su piel, para sentir rodar por la cara y el cuello gotas de transpiración que lo acarician. Se concentra en su olfato, para sentir el olor a pasto mojado. Aguza sus oídos, para sentir sus propios gemidos y su respiración entrecortada por el cansancio, a la que ahora, en este breve descanso, la oye como una rítmica música que lo envuelve.
Se deja invadir por el dulce aguijoneo de sus heridas abiertas, por la hermosa sensación que sus músculos doloridos producen al relajarse. Siente, se siente nuevamente a sí mismo. Siente cada minúscula fibra de su cuerpo, cada brisa que lo roza, cada aroma que lo alcanza.
Siente... siente con sus ojos cerrados... ya vio demasiado. Guarda sus ojos para volver a ver cosas más agradables: sus seres queridos, sus amigos, su hogar, la comida haciéndose al fuego.
Siente... sueña... No sabe si su sueño se hará realidad. Pero su sentir y su soñar lo hacen volver a pararse para seguir adelante.
Siente... sueña... construye castillos para los suyos. Por ahora castillos en el aire... Lucha... avanza con la fuerza de esa ilusión... ya llegará el tiempo de ponerle cimientos.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
domingo, septiembre 28, 2014
lunes, 18 de agosto de 2014
El Principito. Antoine de Saint-Exupery
Referencias:
Curiosidad,
Misterio,
Relato,
Saint-Exupery
Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, agosto 18, 2014
viernes, 18 de julio de 2014
Pensamientos y Meditaciones. Khalil Gibrán
Si el despertar fuera una virtud, la modestia me impediría proclamarla. Pero no es una virtud sino una realidad que aparece súbitamente a quienes tienen la fuerza de levantarse. Ser modesto al decir la verdad es una hipocresía.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, julio 18, 2014
sábado, 17 de mayo de 2014
El Principito. Antoine de Saint-Exupery
Referencias:
Amistad,
Crecimiento,
Relato,
Saint-Exupery
..no me gusta que mi libro sea tomado a la ligera. Siento tanta pena al contar estos recuerdos. Hace ya seis años que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aquí es sólo con el fin de no olvidarlo.
Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo. Y yo puedo llegar a ser como los adultos, que sólo se interesan por las cifras.
Para evitar esto he comprado una caja de lápices de colores. ¡Es muy duro, a mi edad, ponerse a aprender a dibujar, cuando en toda la vida no se ha hecho otra tentativa que la de una boa abierta y una boa cerrada a la edad de seis años!
Ciertamente que yo trataré de hacer retratos lo más parecido posibles, pero no estoy muy seguro de lograrlo. Uno saldrá bien y otro no tiene parecido alguno. En las proporciones me equivoco también un poco. Aquí el principito es demasiado grande y allá es demasiado pequeño. Dudo también sobre el color de su traje. Titubeo sobre esto y lo otro y unas veces sale bien y otras mal.
Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habrá que perdonármelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me creía semejante a sí mismo y yo, desgraciadamente, no sé ver un cordero a través de una caja.
Es posible que yo sea un poco como los adultos. He debido envejecer.
Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo. Y yo puedo llegar a ser como los adultos, que sólo se interesan por las cifras.
Para evitar esto he comprado una caja de lápices de colores. ¡Es muy duro, a mi edad, ponerse a aprender a dibujar, cuando en toda la vida no se ha hecho otra tentativa que la de una boa abierta y una boa cerrada a la edad de seis años!
Ciertamente que yo trataré de hacer retratos lo más parecido posibles, pero no estoy muy seguro de lograrlo. Uno saldrá bien y otro no tiene parecido alguno. En las proporciones me equivoco también un poco. Aquí el principito es demasiado grande y allá es demasiado pequeño. Dudo también sobre el color de su traje. Titubeo sobre esto y lo otro y unas veces sale bien y otras mal.
Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habrá que perdonármelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me creía semejante a sí mismo y yo, desgraciadamente, no sé ver un cordero a través de una caja.
Es posible que yo sea un poco como los adultos. He debido envejecer.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
sábado, mayo 17, 2014
sábado, 3 de mayo de 2014
Galatea. Anton Guilio Barrili
Appaiato e contento, il rosignuolo non canta più così bene come quando faceva all'amore; anzi, non canta più affatto, dà fuori un grido rauco d'animale accidioso e brontolone.
Ah, figlio d'un.... rosignuolo anche tu! Dopo le dolci pene del desiderio, la fiaccona del possesso...
Ah, figlio d'un.... rosignuolo anche tu! Dopo le dolci pene del desiderio, la fiaccona del possesso...
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
sábado, mayo 03, 2014
lunes, 14 de abril de 2014
El Principito. Antoine de Saint-Exupery
Referencias:
Buenas costumbres,
Integridad,
Inteligencia,
Placer,
Relato,
Saint-Exupery
—¡Buenos días! —dijo el principito.
—¡Buenos días! —respondió el comerciante.
Era un comerciante de píldoras perfeccionadas que quitan la sed. Se toma una por semana y ya no se sienten ganas de beber.
—¿Por qué vendes eso? —preguntó el principito.
—Porque con esto se economiza mucho tiempo. Según el cálculo hecho por los expertos, se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
—¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
—Lo que cada uno quiere... "
"Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos —pensó el principito— caminaría suavemente hacia una fuente..."
—¡Buenos días! —respondió el comerciante.
Era un comerciante de píldoras perfeccionadas que quitan la sed. Se toma una por semana y ya no se sienten ganas de beber.
—¿Por qué vendes eso? —preguntó el principito.
—Porque con esto se economiza mucho tiempo. Según el cálculo hecho por los expertos, se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
—¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
—Lo que cada uno quiere... "
"Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos —pensó el principito— caminaría suavemente hacia una fuente..."
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, abril 14, 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)