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miércoles, 14 de septiembre de 2016

Music at Night and Other Essays. Aldus Huxley

Desde las simples sensaciones hasta a intuición de la belleza, desde el placer y el dolor hasta el amor, el éxtasis místico y la muerte, todas las cosas que son fundamentales, todas las cosas que, al para espíritu humano, son profundamente significativas, sólo puede ser experimentadas, no expresadas. El resto será siempre y en todas partes silencio.

Después del silencio, lo que sigue en términos de poder expresar lo inexpresable es la música.

jueves, 5 de mayo de 2016

Historias mafufas de amores y desamores. Juan Sánchez Mejorada Fernandez y la Banda

Pasó toda la noche escribiéndole un poema, pero la inspiración no llegó por lo que se conformó con imprimirle los que más le gustaban de Girondo, Benedetti, Blake, Whitman, Sanchez-Mejorada, Carillo, etc. Metió las hojas en un sobre con una simple nota que decía, mi inspiración es mucha pero mi talento poco, me ayudé de algunos amigos para expresarte lo que sentía.

[…]

Pepe y Chaleco se fueron dejándolos solos, cosa que Verónico anhelaba desde que llego. El sacó su sobre y se lo puso en la mano sosteniéndola y viéndola profundamente a los ojos. Le dijo: perdona el atrevimiento por expresarme usando a otros como conducto y perdona también el atreverme al decirte que si pudiera, yo mismo te lo hubiera escrito así.

Lo bonita que era ella se fundía por completo en su magnífica sonrisa, su forma de expresarse y su inteligencia. Fueron veinte minutos maravillosos, únicos, diferentes, sinceros, profundos, orgásmicos.

viernes, 29 de enero de 2016

Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar

He soñado a veces con elaborar un sistema de conocimiento humano basado en lo erótico, una teoría del conocimiento en la cual el misterio y la dignidad del prójimo consistirían precisamente en ofrecer al Yo el punto de apoyo de ese otro mundo. En una filosofía semejante, la voluptuosidad sería una forma más completa pero también más especializada, de este acercamiento al Otro, una técnica al servicio del conocimiento de aquello que no es uno mismo.

Aún en los momentos menos sensuales, la emoción nace o se alcanza por el contacto: la mano un tanto repugnante de esa vieja que me presenta un petitorio, la frente húmeda de mi padre agonizante, la llaga de un herido que curamos. Las relaciones más intelectuales o más neutras se operan asimismo a través de este sistema de señales del cuerpo: la mirada súbitamente comprensiva del tribuno al cual explicamos una maniobra antes de la batalla, el saludo impersonal de un subalterno a quien nuestro paso fija en una actitud de obediencia, la ojeada amistosa del esclavo cuando le doy las gracias por traerme una bandeja [...]