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viernes, 9 de diciembre de 2016
Si tuviera una hija... Sarah Kay
Referencias:
Aprendizaje,
Charla TED,
Escucha,
Kay,
Prójimo,
Puntos de vista,
Soberbia
Todo el mundo puede escribir listas. Y la primera lista que asigno es la de "10 cosas que sé que son ciertas". Y esto es lo que sucede –ustedes lo descubrirían también si todos empezamos a compartir nuestras listas en voz alta. En cierto punto se darían cuenta que alguien tiene exactamente lo mismo o algo muy parecido a lo que ustedes listaron. Y luego descubrirían que alguien más tiene algo totalmente opuesto. Un tercero podría tener algo de lo que nunca antes has oído hablar. Y un cuarto algo de lo que pensaban que sabían todo, pero ahora lo ven planteado desde una nueva perspectiva. Y le digo a la gente que es aquí donde las grandes historias empiezan -- en estas 4 intersecciones entre lo que te apasiona y que podría interesar a los demás.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, diciembre 09, 2016
martes, 18 de octubre de 2016
Self-Consciousness. John Updike
Para muchos hombres el trabajo es la religión efectiva,
un ritual que los mantiene ocupados… y que les permite imaginar que se ha
resuelto el problema de la muerte personal. Unamuno: 'el trabajo es el único consuelo
práctico al hecho de haber nacido'. Mi propia carrera, por mi elegida… sin duda
es un consuelo práctico, una especie de bicicleta que si alguna vez dejara de
pedalear, me dejaría caer pesadamente sobre uno de mis costados.
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Jose Ricardo Lucks
el
martes, octubre 18, 2016
sábado, 10 de septiembre de 2016
Cómo ganar amigos influir sobre las personas. Dale Carnegie
Referencias:
Buenas costumbres,
Carnegie,
Coherencia,
Defectos,
Ensayo,
Hombre,
Problemas,
Soberbia
"Hay que evitar siempre el ángulo agudo". Ha muerto ya el hombre que dijo esto, pero la lección que me dio sigue su curso. Era una lección muy necesaria para mí, un discutidor inveterado. En mi juventud había discutido de todo con mi hermano. En el colegio estudié lógica y argumentación, y participé en torneos de debate.
Posteriormente, en Nueva York, dicté cursos sobre debate y argumentación; y una vez, me avergüenza confesarlo, pensé escribir un libro sobre el tema. Desde entonces he escuchado, criticado, participado y estudiado los efectos de miles de discusiones. Como resultado de todo ello he llegado a la conclusión de que sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla. Evitarla como se evitaría una víbora de cascabel o un terremoto.
Nueve veces de cada diez, cuando termina la discusión cada uno de los contendores está más convencido que nunca de que la razón está de su parte.
No se puede ganar una discusión. Es imposible porque, si se pierde, ya está perdida; y si se gana, se pierde. ¿Por qué? Pues, suponga usted que triunfa sobre el rival, que destruye sus argumentos y demuestra que es non campos mentis. ¿Y qué? Se sentirá usted satisfecho. Pero, ¿y él? Le ha hecho sentirse Inferior. Ha lastimado su orgullo. Ha hecho que se duela de ver que usted triunfa. Y "un hombre convencido contra su voluntad sigue siendo de la misma opinión".
Posteriormente, en Nueva York, dicté cursos sobre debate y argumentación; y una vez, me avergüenza confesarlo, pensé escribir un libro sobre el tema. Desde entonces he escuchado, criticado, participado y estudiado los efectos de miles de discusiones. Como resultado de todo ello he llegado a la conclusión de que sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla. Evitarla como se evitaría una víbora de cascabel o un terremoto.
Nueve veces de cada diez, cuando termina la discusión cada uno de los contendores está más convencido que nunca de que la razón está de su parte.
No se puede ganar una discusión. Es imposible porque, si se pierde, ya está perdida; y si se gana, se pierde. ¿Por qué? Pues, suponga usted que triunfa sobre el rival, que destruye sus argumentos y demuestra que es non campos mentis. ¿Y qué? Se sentirá usted satisfecho. Pero, ¿y él? Le ha hecho sentirse Inferior. Ha lastimado su orgullo. Ha hecho que se duela de ver que usted triunfa. Y "un hombre convencido contra su voluntad sigue siendo de la misma opinión".
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
sábado, septiembre 10, 2016
miércoles, 20 de julio de 2016
Walt Whitman: Poetry and Prose
Referencias:
Arrogancia,
Defectos,
Ensayo,
Errores,
Ideales,
Muerte,
Mundo moderno,
Política,
Revolución,
Soberbia,
Sociedad,
Tolerancia,
Whitman
Of all dangers to a nation, as things exist in our day, there can be no greater one than having certain portions of the people set off from the rest by a line drawn — they not privileged as others, but degraded, humiliated, made of no account.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, julio 20, 2016
domingo, 12 de junio de 2016
The Man from U.N.C.L.E. Guy Ritchie, Lionel Wigram
Referencias:
Aprendizaje,
Cinismos,
Defectos,
Errores,
Guión cinematográfico,
Poder,
Ritchie,
Soberbia,
Wigram
... don't ever make the calamitous error of mistaking my deliberate short sightedness for blindness.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
domingo, junio 12, 2016
martes, 10 de mayo de 2016
La estatua. Khalil Gibrán
Cierta vez, entre las colinas, vivía un hombre poseedor de una estatua cincelada por un anciano maestro. Descansaba contra la puerta cara al suelo. Y él nunca le prestaba atención.
Un día pasó frente a su casa un hombre de la ciudad, un hombre de ciencia. Y, advirtiendo la estatua, le preguntó al dueño si la vendería.
-¿Quién desea comprar esa horrible y sucia estatua? -respondió el dueño, riéndose.
-Te daré esta pieza de plata por ella -dijo el hombre de la ciudad.
El otro quedó atónito, pero complacido.
La estatua fue trasladada a la ciudad sobre el lomo de un elefante. Y luego de varias lunas el hombre de las colinas visitó la ciudad y, mientras caminaba por las calles, vio a una multitud ante un negocio, y a un hombre que a voz en cuello gritaba:
-Acérquense y contemplen la más hermosa, la más maravillosa estatua del mundo entero. Solamente dos piezas de plata para admirar la más extraordinaria obra maestra.
Al instante, el hombre de las colinas pagó dos piezas de plata y entró en el negocio para ver la estatua que él mismo había vendido por una sola pieza de ese mismo metal.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
martes, mayo 10, 2016
jueves, 28 de abril de 2016
Extraños en el Amor. Jack Woodford
Pocos seres humanos se libran de la implícita adulación que hay en el oyente absorto.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
jueves, abril 28, 2016
lunes, 2 de noviembre de 2015
Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel
En los sujetos que poseen ira su percepción de bienestar es contraria al colectivo.
…
Establecen en las mentes menos favorecidas una relación de dominación.
…
Se apropian con tal fuerza de las cosas o de las personas que consideran de utilidad que las pueden llegar a robar por completo... aquellos que quedan atrapados en sus redes pierden su esencia. Sin embargo, cuando se dan cuenta de que su “víctima” empieza a despertar y quiere por tanto salir de su “hechizo”, arremeten con una desmedida preocupación, bien para conquistar nuevamente o para forzar a que no se aleje del control que él establece.
…
... establecen reglas de convivencia en las cuales todos deben rendirles pleitesía. Y ¡ay de aquel mortal que intente romperlas! Lo puede pagar hasta con su vida. Y si no, visualicen las pandillas o bandas delictivas.
Toda situación que sea contraria a su visión condiciona ira. Y quien genera la condición es el culpable, ya que ellos son tan perfectos que no pueden admitir que en su interior exista la ira.
Generalmente asumen posturas de ultra-intelectualidad. … Memorizan algunas frases célebres y graban procedimientos que repetirán a lo largo de su existencia. Esto los hará especialistas y doctos ante los ojos de los no expertos. Y cuando alguien los cuestiona sobre su saber se tornan iracundos como mecanismo de defensa para ocultar su ignorancia. Se ofenden y se repliegan para ocultar sus defectos. Y, dado que tienen la “admiración” de un conjunto de sujetos con nula autoestima, se sienten fuertes.
Son incapaces de aceptar los cambios. Son individuos que no tratan con los demás. Se aíslan. Y esta actitud la expresan, por el temor fundado de que los sujetos con los que se relacionan sean mejores que ellos…, tienen temor de ser descubiertos. Y por ello forman barreras muy consolidadas que impiden que otros se acerquen. Su defensa siempre es la ira. Y su mecanismo de defensa es buscar posturas de jerarquía y poder.
Habitualmente se revisten de una “humildad” disfrazada. Y para los ojos de los no muy agudos se aprecian como “víctimas” de las circunstancias. Jamás admiten ser culpables de nada…
Son envidiosos en gran medida. Utilizan su poder para destruir. Merman el potencial de otros con sus actitudes. No reconocen los triunfos ajenos. Son resistentes a la humildad y son genuinos anfitriones de la soberbia. Son sarcásticos y la burla la utilizan como instrumento de poder.
Aunque pueden o no ser de un status económico sencillo, siempre se sienten superiores a los demás.
…
Todo lo que generan, incluso hasta el aire que respiran, es mil veces mejor que el que existe en el ambiente. Una característica importante es que siempre piensan en dos sentidos. En el primero, todo lo que sucede, si es bueno, fue promovido por ellos. Y en el otro sentido, si no es bueno, simplemente fue porque no lo hicieron.
Son personas que dañan de cualquier manera. En ocasiones por la “espalda” y en otras de frente. Habitualmente, cuando dañan de frente, no tan sólo lo hacen psíquica, sino física o intelectualmente.
Si se les reclama el daño o se les pide cuentas por su conducta, la niegan. Se confinan. Asumen una postura victimal. Se consideran señalados, abusados, oprimidos, indefensos... Ellos jamás admitirán ser los “malos del cuento”.
…
Establecen en las mentes menos favorecidas una relación de dominación.
…
Se apropian con tal fuerza de las cosas o de las personas que consideran de utilidad que las pueden llegar a robar por completo... aquellos que quedan atrapados en sus redes pierden su esencia. Sin embargo, cuando se dan cuenta de que su “víctima” empieza a despertar y quiere por tanto salir de su “hechizo”, arremeten con una desmedida preocupación, bien para conquistar nuevamente o para forzar a que no se aleje del control que él establece.
…
... establecen reglas de convivencia en las cuales todos deben rendirles pleitesía. Y ¡ay de aquel mortal que intente romperlas! Lo puede pagar hasta con su vida. Y si no, visualicen las pandillas o bandas delictivas.
Toda situación que sea contraria a su visión condiciona ira. Y quien genera la condición es el culpable, ya que ellos son tan perfectos que no pueden admitir que en su interior exista la ira.
Generalmente asumen posturas de ultra-intelectualidad. … Memorizan algunas frases célebres y graban procedimientos que repetirán a lo largo de su existencia. Esto los hará especialistas y doctos ante los ojos de los no expertos. Y cuando alguien los cuestiona sobre su saber se tornan iracundos como mecanismo de defensa para ocultar su ignorancia. Se ofenden y se repliegan para ocultar sus defectos. Y, dado que tienen la “admiración” de un conjunto de sujetos con nula autoestima, se sienten fuertes.
Son incapaces de aceptar los cambios. Son individuos que no tratan con los demás. Se aíslan. Y esta actitud la expresan, por el temor fundado de que los sujetos con los que se relacionan sean mejores que ellos…, tienen temor de ser descubiertos. Y por ello forman barreras muy consolidadas que impiden que otros se acerquen. Su defensa siempre es la ira. Y su mecanismo de defensa es buscar posturas de jerarquía y poder.
Habitualmente se revisten de una “humildad” disfrazada. Y para los ojos de los no muy agudos se aprecian como “víctimas” de las circunstancias. Jamás admiten ser culpables de nada…
Son envidiosos en gran medida. Utilizan su poder para destruir. Merman el potencial de otros con sus actitudes. No reconocen los triunfos ajenos. Son resistentes a la humildad y son genuinos anfitriones de la soberbia. Son sarcásticos y la burla la utilizan como instrumento de poder.
Aunque pueden o no ser de un status económico sencillo, siempre se sienten superiores a los demás.
…
Todo lo que generan, incluso hasta el aire que respiran, es mil veces mejor que el que existe en el ambiente. Una característica importante es que siempre piensan en dos sentidos. En el primero, todo lo que sucede, si es bueno, fue promovido por ellos. Y en el otro sentido, si no es bueno, simplemente fue porque no lo hicieron.
Son personas que dañan de cualquier manera. En ocasiones por la “espalda” y en otras de frente. Habitualmente, cuando dañan de frente, no tan sólo lo hacen psíquica, sino física o intelectualmente.
Si se les reclama el daño o se les pide cuentas por su conducta, la niegan. Se confinan. Asumen una postura victimal. Se consideran señalados, abusados, oprimidos, indefensos... Ellos jamás admitirán ser los “malos del cuento”.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, noviembre 02, 2015
sábado, 16 de mayo de 2015
Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel
En los sujetos que poseen ira su percepción de bienestar es contraria al colectivo.
…
En su tendencia hacia las relaciones desiguales siempre buscarán “víctimas” con características de codependencia y poca autoestima, por la simple razón de que son más viables para ser dañadas… son los “depósitos” ideales para su ira.
Sus conflictos sociales, psicológicos, personales e incluso económicos, alguien los tiene que pagar. Y normalmente ese alguien es un ser querido.
…
Nunca reconocerá que su rol es el equivocado... Y todo lo que no se hace, se piensa o se dice conforme a su espectro irreal de vida confortable, simplemente carece de validez y no existe.
…
Para el caso del sujeto iracundo, lo más grave siempre le sucedió a él. Lo más hermoso, siempre le sucederá a él y lo más triste, las pruebas más fuertes, los logros más grandes e incluso los retos invencibles siempre serán vinculados a su existencia.
El egoísmo va de la mano con su personalidad.
Su espíritu está repleto de rencor, ira, soberbia, egoísmo, envidia, celos, avaricia y temor. Y todas estas expresiones del ser, con una habilidad suprema, las modifica para convertirlas en lo que él considera positivo:
* Al rencor, le nombra resarcimiento lícito del daño.
* A la ira, capacidad de respuesta inmediata.
* A la soberbia la denomina dignidad humana.
* Al egoísmo le llama individualidad.
* A la envidia la considera como una carencia en el reconocimiento de su potencial.
* A los celos, protección para que la persona no sea dañada por otras.
* A la avaricia, capacidad de cuidado extremo por las cosas.
* Y al temor, la necesidad de que los demás ejecuten al 100% las acciones conforme al bien máximo que se logra cuando él dirige.
… el sujeto iracundo minimiza sus defectos y eleva en grado enfermizo sus virtudes.
Expresa odio por las personas que tienen los puestos que él quisiera tener. Y si logra relacionarse con ellas, sólo se encarga de adularlas para comprometerlas.
…
Pierde la noción de contexto. Prioriza la necesidad personal versus la necesidad grupal.
Si le dieran a elegir entre su familia y el trabajo elegiría a este último, aunque en la vida diaria manifestará abiertamente lo contrario.
Los puestos en los que se desarrolló los maximiza. Así los resultados de sus productos serán elevados.
Requiere continuo reconocimiento... Nada en el mundo es más triste que una locación sin su persona. Nada en el contexto es válido si no cuenta con su aprobación.
A los sujetos que estereotipa por siempre quedarán así señalados.
…
Tienen la firme convicción que son carismáticos. Darían su vida porque alguien los volteara a mirar todo el tiempo.
Son seres muy tristes. Basan su confort en el dolor de alguien.
Se enojan con suma facilidad y son capaces de destruir con las propias palabras a quienes los rodean.
Con la finalidad de ser observados y temidos, siempre llevarán una postura contraria en su entorno.
…
Todo lo que realizan es con un fin: su confort... Para ellos sus acciones siempre están mediadas por el sacrificio, la entrega, la bondad y el gran amor que tienen a su familia, pareja o amigos.
Puede tener pareja. Y si la tiene intentará destruirla si ve que compite con él. Si no, la considerará su aliada y la hará, sin que la persona se dé cuenta, cómplice de sus acciones.
En el caso de no tener pareja, el sustituto es el amigo cercano. De éste hablará todo lo que pueda sobre su persona, familia, trabajo, modo de relacionarse y hasta de su propia personalidad. Pero cuando está frente al amigo o amiga, será el ser más dulce del universo… el que aconseja y el que siempre está dispuesto a apoyar.
Puede ubicarse como “tapete de otras personas”, pero jamás de su familia o núcleo social primario. A él le tienen que rendir. Él jamás se rendirá.
…
En su tendencia hacia las relaciones desiguales siempre buscarán “víctimas” con características de codependencia y poca autoestima, por la simple razón de que son más viables para ser dañadas… son los “depósitos” ideales para su ira.
Sus conflictos sociales, psicológicos, personales e incluso económicos, alguien los tiene que pagar. Y normalmente ese alguien es un ser querido.
…
Nunca reconocerá que su rol es el equivocado... Y todo lo que no se hace, se piensa o se dice conforme a su espectro irreal de vida confortable, simplemente carece de validez y no existe.
…
Para el caso del sujeto iracundo, lo más grave siempre le sucedió a él. Lo más hermoso, siempre le sucederá a él y lo más triste, las pruebas más fuertes, los logros más grandes e incluso los retos invencibles siempre serán vinculados a su existencia.
El egoísmo va de la mano con su personalidad.
Su espíritu está repleto de rencor, ira, soberbia, egoísmo, envidia, celos, avaricia y temor. Y todas estas expresiones del ser, con una habilidad suprema, las modifica para convertirlas en lo que él considera positivo:
* Al rencor, le nombra resarcimiento lícito del daño.
* A la ira, capacidad de respuesta inmediata.
* A la soberbia la denomina dignidad humana.
* Al egoísmo le llama individualidad.
* A la envidia la considera como una carencia en el reconocimiento de su potencial.
* A los celos, protección para que la persona no sea dañada por otras.
* A la avaricia, capacidad de cuidado extremo por las cosas.
* Y al temor, la necesidad de que los demás ejecuten al 100% las acciones conforme al bien máximo que se logra cuando él dirige.
… el sujeto iracundo minimiza sus defectos y eleva en grado enfermizo sus virtudes.
Expresa odio por las personas que tienen los puestos que él quisiera tener. Y si logra relacionarse con ellas, sólo se encarga de adularlas para comprometerlas.
…
Pierde la noción de contexto. Prioriza la necesidad personal versus la necesidad grupal.
Si le dieran a elegir entre su familia y el trabajo elegiría a este último, aunque en la vida diaria manifestará abiertamente lo contrario.
Los puestos en los que se desarrolló los maximiza. Así los resultados de sus productos serán elevados.
Requiere continuo reconocimiento... Nada en el mundo es más triste que una locación sin su persona. Nada en el contexto es válido si no cuenta con su aprobación.
A los sujetos que estereotipa por siempre quedarán así señalados.
…
Tienen la firme convicción que son carismáticos. Darían su vida porque alguien los volteara a mirar todo el tiempo.
Son seres muy tristes. Basan su confort en el dolor de alguien.
Se enojan con suma facilidad y son capaces de destruir con las propias palabras a quienes los rodean.
Con la finalidad de ser observados y temidos, siempre llevarán una postura contraria en su entorno.
…
Todo lo que realizan es con un fin: su confort... Para ellos sus acciones siempre están mediadas por el sacrificio, la entrega, la bondad y el gran amor que tienen a su familia, pareja o amigos.
Puede tener pareja. Y si la tiene intentará destruirla si ve que compite con él. Si no, la considerará su aliada y la hará, sin que la persona se dé cuenta, cómplice de sus acciones.
En el caso de no tener pareja, el sustituto es el amigo cercano. De éste hablará todo lo que pueda sobre su persona, familia, trabajo, modo de relacionarse y hasta de su propia personalidad. Pero cuando está frente al amigo o amiga, será el ser más dulce del universo… el que aconseja y el que siempre está dispuesto a apoyar.
Puede ubicarse como “tapete de otras personas”, pero jamás de su familia o núcleo social primario. A él le tienen que rendir. Él jamás se rendirá.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
sábado, mayo 16, 2015
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