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lunes, 2 de noviembre de 2015

Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

En los sujetos que poseen ira su percepción de bienestar es contraria al colectivo.

Establecen en las mentes menos favorecidas una relación de dominación.

Se apropian con tal fuerza de las cosas o de las personas que consideran de utilidad que las pueden llegar a robar por completo... aquellos que quedan atrapados en sus redes pierden su esencia. Sin embargo, cuando se dan cuenta de que su “víctima” empieza a despertar y quiere por tanto salir de su “hechizo”, arremeten con una desmedida preocupación, bien para conquistar nuevamente o para forzar a que no se aleje del control que él establece.

... establecen reglas de convivencia en las cuales todos deben rendirles pleitesía. Y ¡ay de aquel mortal que intente romperlas! Lo puede pagar hasta con su vida. Y si no, visualicen las pandillas o bandas delictivas.

Toda situación que sea contraria a su visión condiciona ira. Y quien genera la condición es el culpable, ya que ellos son tan perfectos que no pueden admitir que en su interior exista la ira.

Generalmente asumen posturas de ultra-intelectualidad. … Memorizan algunas frases célebres y graban procedimientos que repetirán a lo largo de su existencia. Esto los hará especialistas y doctos ante los ojos de los no expertos. Y cuando alguien los cuestiona sobre su saber se tornan iracundos como mecanismo de defensa para ocultar su ignorancia. Se ofenden y se repliegan para ocultar sus defectos. Y, dado que tienen la “admiración” de un conjunto de sujetos con nula autoestima, se sienten fuertes.

Son incapaces de aceptar los cambios. Son individuos que no tratan con los demás. Se aíslan. Y esta actitud la expresan, por el temor fundado de que los sujetos con los que se relacionan sean mejores que ellos…, tienen temor de ser descubiertos. Y por ello forman barreras muy consolidadas que impiden que otros se acerquen. Su defensa siempre es la ira. Y su mecanismo de defensa es buscar posturas de jerarquía y poder.

Habitualmente se revisten de una “humildad” disfrazada. Y para los ojos de los no muy agudos se aprecian como “víctimas” de las circunstancias. Jamás admiten ser culpables de nada…

Son envidiosos en gran medida. Utilizan su poder para destruir. Merman el potencial de otros con sus actitudes. No reconocen los triunfos ajenos. Son resistentes a la humildad y son genuinos anfitriones de la soberbia. Son sarcásticos y la burla la utilizan como instrumento de poder.

Aunque pueden o no ser de un status económico sencillo, siempre se sienten superiores a los demás.

Todo lo que generan, incluso hasta el aire que respiran, es mil veces mejor que el que existe en el ambiente. Una característica importante es que siempre piensan en dos sentidos. En el primero, todo lo que sucede, si es bueno, fue promovido por ellos. Y en el otro sentido, si no es bueno, simplemente fue porque no lo hicieron.

Son personas que dañan de cualquier manera. En ocasiones por la “espalda” y en otras de frente. Habitualmente, cuando dañan de frente, no tan sólo lo hacen psíquica, sino física o intelectualmente.

Si se les reclama el daño o se les pide cuentas por su conducta, la niegan. Se confinan. Asumen una postura victimal. Se consideran señalados, abusados, oprimidos, indefensos... Ellos jamás admitirán ser los “malos del cuento”.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

Hoy comprendo que sólo cuando me siento bien puedo propiciar que el que está a mi lado esté bien. Y más aún, que el bienestar de otro me brinda placer. Me hace sentir bien.

Por ello, si yo gano, tú ganas y ellos también. Se involucra un estado de negociación en el que todos obtienen beneficios y en el que la negociación trae como consecuencia una mejora incluso en las relaciones personales. Esta teoría, desarrollada por el Dr. John Nash, físico matemático y ganador del premio Nobel en 1994, enseña que la integración del hombre hacia la construcción positiva del entorno genera bienestar.

Un individuo que vive en un egocentrismo letal sólo piensa, siente y orienta su bienestar hacia su persona, olvidando que su ser se integra dentro del ser de la comunidad.

lunes, 24 de agosto de 2015

Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

La sociedad, por tanto, después de la familia es un factor muy poderoso para propiciar que la ira se presente en un sujeto.

La sociedad delinea el tipo de personas que asume como valiosas. Nos dice cómo deben vestirse esas personas. Qué deben hacer. Priorizan los hábitos destructivos como tomar, fumar, ser anoréxico y comprador compulsivo. Tener una mansión, un carro deportivo, un novio fuerte, alto y vigoroso o una novia delgada, rubia y muy rica. Si tú quieres entonces tener “clase mediática”, tendrás que vestir lo que el consumismo te invita diariamente y cada segundo a realizar. Y cuando escribo vestir, abarco todo lo que esto conlleva, desde la actitud hasta el calzado.

La sociedad te dice de qué manera hablar. Qué idioma aprender, qué sitios visitar, a dónde se debe vacacionar. Qué universidad tienes que cursar y hasta la especialidad o el posgrado que te asegurará el “triunfo”. Y si el sujeto, con una carencia de auto-valor marcada, acepta como “dogma” lo que el consumismo mediático proyecta, se frustra si no lo alcanza. Y esa frustración al cabo del tiempo deriva en ira. Y esta ira se exacerba en la medida en que el tiempo transcurre y no logra obtener lo que la mayoría alcanza.

Esta ira la refleja primero para consigo mismo y posteriormente para su entorno primario. Este lo representa su pareja, sus hijos o sus compañeros de trabajo. Y en el peor de los casos todos. Normalmente quien recibe la descarga de ira del sujeto es al que considera más próximo. La ira siempre se descarga con quien más amor muestra a la persona. Con el sujeto al que sentimos más afín. Con quien podría ser nuestro espejo.

El espejo de nosotros es la persona a la que admiramos, pero también a la que vemos con muchos defectos.

martes, 9 de junio de 2015

Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

Un conflicto surge porque el sujeto lo percibe como algo personal. Si no se percibe así, simplemente no hay conflicto. Recuerdo la letra de una canción muy popular hace algunos años en México: “...entre tú y yo, no hay nada personal...”. Siento que ésa es la gran clave. Un amigo muy querido, de nombre Raúl, me regaló las copias de un libro que se denomina “Los cuatro acuerdos”, que cito a continuación de la obra de Miguel Ruiz:

a. Sé impecable con tus palabras.
b. No te tomes nada personalmente.
c. No hagas suposiciones.
d. Haz siempre lo máximo que puedas.

Este libro traduce la sabiduría tolteca que se reflejaba en los hombres más sabios, los “nahuales” Aquí el médico Ruiz describe
que al seguir estos acuerdos se logra el equilibrio interior que lleva a la felicidad.

Este estado se logra cuando el ser humano se libera de prejuicios, dado que cada sujeto tiene una visión particular del mundo que en ocasiones no es la real.

sábado, 16 de mayo de 2015

Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

En los sujetos que poseen ira su percepción de bienestar es contraria al colectivo.

En su tendencia hacia las relaciones desiguales siempre buscarán “víctimas” con características de codependencia y poca autoestima, por la simple razón de que son más viables para ser dañadas… son los “depósitos” ideales para su ira.

Sus conflictos sociales, psicológicos, personales e incluso económicos, alguien los tiene que pagar. Y normalmente ese alguien es un ser querido.

Nunca reconocerá que su rol es el equivocado... Y todo lo que no se hace, se piensa o se dice conforme a su espectro irreal de vida confortable, simplemente carece de validez y no existe.

Para el caso del sujeto iracundo, lo más grave siempre le sucedió a él. Lo más hermoso, siempre le sucederá a él y lo más triste, las pruebas más fuertes, los logros más grandes e incluso los retos invencibles siempre serán vinculados a su existencia.

El egoísmo va de la mano con su personalidad.

Su espíritu está repleto de rencor, ira, soberbia, egoísmo, envidia, celos, avaricia y temor. Y todas estas expresiones del ser, con una habilidad suprema, las modifica para convertirlas en lo que él considera positivo:

* Al rencor, le nombra resarcimiento lícito del daño.
* A la ira, capacidad de respuesta inmediata.
* A la soberbia la denomina dignidad humana.
* Al egoísmo le llama individualidad.
* A la envidia la considera como una carencia en el reconocimiento de su potencial.
* A los celos, protección para que la persona no sea dañada por otras.
* A la avaricia, capacidad de cuidado extremo por las cosas.
* Y al temor, la necesidad de que los demás ejecuten al 100% las acciones conforme al bien máximo que se logra cuando él dirige.

… el sujeto iracundo minimiza sus defectos y eleva en grado enfermizo sus virtudes.

Expresa odio por las personas que tienen los puestos que él quisiera tener. Y si logra relacionarse con ellas, sólo se encarga de adularlas para comprometerlas.

Pierde la noción de contexto. Prioriza la necesidad personal versus la necesidad grupal.

Si le dieran a elegir entre su familia y el trabajo elegiría a este último, aunque en la vida diaria manifestará abiertamente lo contrario.

Los puestos en los que se desarrolló los maximiza. Así los resultados de sus productos serán elevados.

Requiere continuo reconocimiento... Nada en el mundo es más triste que una locación sin su persona. Nada en el contexto es válido si no cuenta con su aprobación.

A los sujetos que estereotipa por siempre quedarán así señalados.

Tienen la firme convicción que son carismáticos. Darían su vida porque alguien los volteara a mirar todo el tiempo.

Son seres muy tristes. Basan su confort en el dolor de alguien.

Se enojan con suma facilidad y son capaces de destruir con las propias palabras a quienes los rodean.

Con la finalidad de ser observados y temidos, siempre llevarán una postura contraria en su entorno.

Todo lo que realizan es con un fin: su confort... Para ellos sus acciones siempre están mediadas por el sacrificio, la entrega, la bondad y el gran amor que tienen a su familia, pareja o amigos.

Puede tener pareja. Y si la tiene intentará destruirla si ve que compite con él. Si no, la considerará su aliada y la hará, sin que la persona se dé cuenta, cómplice de sus acciones.

En el caso de no tener pareja, el sustituto es el amigo cercano. De éste hablará todo lo que pueda sobre su persona, familia, trabajo, modo de relacionarse y hasta de su propia personalidad. Pero cuando está frente al amigo o amiga, será el ser más dulce del universo… el que aconseja y el que siempre está dispuesto a apoyar.

Puede ubicarse como “tapete de otras personas”, pero jamás de su familia o núcleo social primario. A él le tienen que rendir. Él jamás se rendirá.

miércoles, 22 de abril de 2015

Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

Tal vez el error más grande de la naturaleza del ser social es pensar que está solo y que por ello, cuando algo le sucede a alguien, sólo allí queda el daño. Y no es así. Todos formamos parte de todos, y por ello lo que le sucede a uno le sucede a todos.
Que la sociedad actual enseñe como imperativo el ser violento, iracundo y temido, trae como pronóstico a muy corto plazo el declive y la debacle de la humanidad, porque quien enseña a amar se ama y quien promueve la paz se enriquece. Pero aquel que aprecia a la paz como obstáculo y al amor como debilidad logra que la capacidad de expresión de su talento genere el botón rojo de su autodestrucción. Y si un humano se destruye expresa el inicio de la destrucción de todos.
Es como un juego de dominó en el cual se ponen de pie las fichas. Cuando mejor formadas están, si algo las mueve, todas se caen. El impacto que condicionó la caída no afectó a todas, sólo movió a una, pero esa fuerza bastó para consumar la caída de todas. Y si no se frenan las expresiones de ira y violencia en los sujetos con estrategias de calidad acabarán como en el caso de las fichas de dominó, “tirando” a toda la sociedad.
La clave es la educación. Pero no cualquier tipo de educación, sino la educación que aprecia a los valores, al arte y a la naturaleza con el carácter de sustentabilidad.
Mientras el ser humano no se responsabilice de los mecanismos a través de los cuales se difunde el conocimiento, no se logrará modificar la tendencia autodestructiva que la ira social actual revela.

En la medida en que las personas se consideren valiosas y con valor se podrá concebir un proceso educativo de calidad en el cual la ira sea entendida como una emoción que puede modelarse y no como un factor de dominación. Esto permitirá replantear la expresión de Maquiavelo y generar una nueva conceptualización del temor en la cual el temor sea apreciado como la reverencia. Y así, “más vale ser temido que amado” se entenderá: “más vale ser reconocido que amado” Y este reconocimiento partirá de la capacidad que tenga la persona para valorar lo importante que es por el simple hecho ser un individuo.

sábado, 21 de marzo de 2015

Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

En los sujetos que poseen ira su percepción de bienestar es contraria al colectivo.

Son individuos a los que les gusta vivir en el confort de su realidad. Crearon su mundo. … Son sujetos a los que les gusta estar bien con los de afuera, es decir, con los que no existe algún lazo afectivo. Les gusta sentirse reconocidos, admirados, respetados e incluso ser apreciados como magnánimos.

Para los de adentro, es decir, para sus “seres queridos”, no lo son. Para ellos es todo lo negativo de su apariencia, su falta de control, sus carencias afectivas, su tristeza y sobre todo su ira.

Su apariencia construida con mentiras, falsas expectativas e ideales erróneos, se vende con mucha facilidad. Son las personas “buenas”, las “más amables”, en ocasiones las más productivas y caritativas. … Sus amigos cercanos pueden ser confundidos. Su familia no.

Dan su vida para el núcleo que consideran más importante, que es el trabajo. Y lo justifican como un logro para su “familia”. A ésta la tienen olvidada, reducida a espacios de tiempo corto. A medias palabras, a medias verdades, a medios afectos...

Visten con gran pulcritud. Su apariencia es muy importante.

Fabrican su personalidad con segmentos robados, ...sustraen cualidades no propias que “adhieren” con paja a su vida... Su forma de construir la realidad está mediada por el poder, la envidia, la avaricia, la riqueza y el placer.

Desconocen lo que son el respeto, la fidelidad, la confianza y el cariño. Y afirmo que los desconocen porque tienen una conceptualización errónea de lo que ello significa. El que a unas personas muestren respeto y a otras no segmenta la expresión real de un significado, aunque defienden completamente estos conceptos de forma tal que quien los oye cree que los poseen. Esto es, son muy buenos actores.

Tienen esquemas muy estudiados para comportarse “bien” con los demás. Asumen poses, comportamientos y actitudes que ellos piensan de importancia social.

Saben perfectamente qué les agrada escuchar a las personas. Y siempre están dispuestos a dar una orientación o consejo “sano” a los demás.

Sus acciones son mesiánicas, las de los otros, simples actividades. Critican ferozmente la violencia e incluso... después de que en su oficina han maltratado severamente a sus asistentes.

No participan en competencias deportivas porque saben que perderán. ...no saben trabajar en equipo. Se sienten superiores. Consideran que su sola persona podría ganar el partido. Por ello, no juegan porque no tienen similares.

Todo esto tiene como antecedente un mal concepto del individualismo. En la interpretación deformada del mismo, el sujeto considera que sólo él es valioso. Y que nada ni nadie puede atreverse a modificar su visión.

Si algo dicen es porque así debe ser. Si algo hacen, es porque es lo mejor que puede hacerse al respecto. Y si algo piensan debe ser establecido como dogma.

Son tan capaces para generar el mal que deslumbra su creatividad. Su capacidad analítica es estupenda. Su hemisferio izquierdo funciona de forma especialmente deslumbrante. Son fríos e insensibles.

Con respecto al nivel de conocimientos que ostentan, se los apropian de tal forma que pareciera que por ellos fueron descritos. Y son excelentes narradores de historias, en las que generalmente si no son los héroes son las víctimas del evento. Crean de la realidad una fantasía. La habitan y, lo peor de todo, la venden, y hay quienes pagan por tenerla.

sábado, 10 de enero de 2015

Lo que la ira te hereda. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

¿Por qué Júpiter accede que Cupido se quede con Psique (1)? ¿Qué representa este acto? Representa el reconocimiento al amor perfecto. Al amor capaz de entregarse, de dar la vida, de perdonar, de aceptar, pero sobre todo de creer en el valor mismo del interior del sujeto.
Y esto es el amor que el propio sujeto debe tener primero a su persona. Sin ello el humano no puede valorarse. Y sin valor el humano se pierde. Busca encontrar satisfacción fuera de sí mismo y se daña.
El amor perfecto representado por la unión de Psique y Cupido engendra al Placer.
Y el Placer no visto como algo terrenal, sino como la satisfacción del deber cumplir, el estado de bienestar. El equilibrio entre el alma y el espíritu.
Y este equilibrio sólo se logra en la paz, sentimiento que se alcanza cuando el ser humano aprende a convivir consigo mismo. En una ruta que no termina sino hasta que se perfecciona el sujeto.
...
La clave del buen funcionamiento en las personas, insisto, es encontrar en su propio ser a Psique y a Cupido para con ello vivir en el placer, es decir, en el bienestar que esta condición propicia.
En los sujetos que cierran sus puertas al amor y aprisionan su Psique, en quienes no es posible creer que existe la posibilidad del bienestar y por ello no permiten que Psique y Cupido se unan, en ellos se expresa la ira.


(1) En referncia al mito de Psique y Cupido de la mitología griega

martes, 21 de enero de 2014

20 Claves Educativas para el 2020. Fernando Trujillo y otros

Hay que aceptar que lo que enseñamos no es lo que los estudiantes aprenden: este objetivo implica algo muy disruptivo como aceptar la participación del inconsciente en el aula.
...

Enseñar no es contestar preguntas, enseñar es ayudar a la gente a hacerse preguntas, necesitamos una pedagogía más de preguntas que de respuestas.
...

... debe tomar fuerza el método centrado en aprender a partir del planteamiento de un problema. Rompe con los planteamientos tradicionales, el conocimiento no es del docente sino que es el resultado de un proceso de construcción entre estudiantes y docentes.