lunes, 18 de agosto de 2008

El hombre que está solo y no espera. Jaime Barylko

La ciencia, que no es la vida, tiene por finalidad explicar, y en ello carga toda su emoción. Claro que cuando explica su pasión de explicar, miente, como se hace siempre que se reconstruyen emociones en planos discursivos, y dice que lo hace por el bien de la humanidad, por la verdad, por el progreso de la historia o la prolongación de la vida. Lo hace porque le encanta hacerlo.

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