viernes, 21 de agosto de 2009

El Alquimista. Paulo Coelho

El lago permaneció en silencio unos instantes. Finamente dijo:
-Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que Narciso fuera bello.
-Lloro por Narciso porque cada vez que él se inclinaba sobre mis márgenes yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza.

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