miércoles, 10 de febrero de 2010

Mi abuelo Ernesto se despide de Madariaga. Hernán Vanoli

Me enamoro de todas y sueño con decirles lo que quieren escuchar, palabras mágicas para vanidades vaporosas, transformarme en un talismán capaz de haberlas felices aunque sea por ese minuto en que sus dientes brillan y todo tiene el hipnótico aroma artificial que irradia el marketing del romance.

Volver al incio

Por favor deje sus impresiones sobre lo publicado dando “click” sobre la palabra comentarios debajo de este recuadro. Muchas gracias.

No hay comentarios: