Nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa en mereceros.
Así que, sin conoceros,
nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
Mostrando entradas con la etiqueta Mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mujer. Mostrar todas las entradas
lunes, 9 de enero de 2017
Copla VIII. Garcilaso de la Vega
Referencias:
Amor,
Garcilaso de la Vega,
Mujer,
Poesía
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, enero 09, 2017
viernes, 30 de septiembre de 2016
El diccionario del diablo. Ambrose Bierce
Macho, s. Miembro del sexo insignificante.
El macho de la especie humana es generalmente conocido (por la mujer) como
Simple Hombre. El género tiene dos variedades: buenos proveedores y malos
proveedores.
Magia, s. Arte de convertir la superstición
en moneda contante y sonante.
Maniqueísmo, s. Antigua doctrina persa según la
cual hay guerra incesante entre el Bien y el Mal. Luego de muchos años de
intensas confrontaciones el Bien abandonó la lucha.
Mente, s. Misteriosa forma de la materia
segregada por el cerebro. Su principal actividad parece consistir en el
esfuerzo por determinar su propia naturaleza, tentativa que parece fútil,
puesto que la mente, para conocerse, no dispone de otra cosa que sí misma.
Mío, adj. Lo que me pertenece, siempre que pueda
apropiármelo.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, septiembre 30, 2016
martes, 28 de junio de 2016
El loco. Khalil Gibrán
En mi ciudad natal vivían una mujer y sus hija, que caminaban dormidas.
Una noche, mientras el silencio envolvía al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jardín envuelto en un velo de niebla.
Y la madre habló primero:
– ¡Al fin! -dijo-. ¡Al fin puedo decírtelo, mi enemiga! ¡A ti, que destrozaste mi juventud, y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la mía! ¡Tengo deseos de matarte!
Luego, la hija habló, en estos términos:
– ¡Oh mujer odiosa, egoísta .y vieja! ¡Te interpones entre mi libérrimo ego y yo! ¡Quisieras que mi vida fuera un eco de tu propia vida marchita! ¡Desearías que estuvieras muerta!
En aquel instante cantó el gallo, y ambas mujeres despertaron.
-¿Eres tú, tesoro? -dijo la madre amablemente.
-Sí; soy yo, madre querida -respondió la hija con la misma amabilidad.
Una noche, mientras el silencio envolvía al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jardín envuelto en un velo de niebla.
Y la madre habló primero:
– ¡Al fin! -dijo-. ¡Al fin puedo decírtelo, mi enemiga! ¡A ti, que destrozaste mi juventud, y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la mía! ¡Tengo deseos de matarte!
Luego, la hija habló, en estos términos:
– ¡Oh mujer odiosa, egoísta .y vieja! ¡Te interpones entre mi libérrimo ego y yo! ¡Quisieras que mi vida fuera un eco de tu propia vida marchita! ¡Desearías que estuvieras muerta!
En aquel instante cantó el gallo, y ambas mujeres despertaron.
-¿Eres tú, tesoro? -dijo la madre amablemente.
-Sí; soy yo, madre querida -respondió la hija con la misma amabilidad.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
martes, junio 28, 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
Historias mafufas de amores y desamores. Juan Sánchez Mejorada Fernandez y la Banda
Referencias:
Amor,
Mujer,
Poesía,
Relato,
Sánchez Mejorada Fernandez,
Sensualidad
Pasó toda la noche escribiéndole un poema, pero la
inspiración no llegó por lo que se conformó con imprimirle los que más le
gustaban de Girondo, Benedetti, Blake, Whitman, Sanchez-Mejorada, Carillo,
etc. Metió las hojas en un sobre con una simple nota que decía, mi inspiración
es mucha pero mi talento poco, me ayudé de algunos amigos para expresarte lo
que sentía.
[…]
Pepe y Chaleco se fueron dejándolos solos, cosa que
Verónico anhelaba desde que llego. El sacó su sobre y se lo puso en la mano
sosteniéndola y viéndola profundamente a los ojos. Le dijo: perdona el
atrevimiento por expresarme usando a otros como conducto y perdona también el
atreverme al decirte que si pudiera, yo mismo te lo hubiera escrito así.
Lo bonita que era ella se fundía por completo en su
magnífica sonrisa, su forma de expresarse y su inteligencia. Fueron veinte
minutos maravillosos, únicos, diferentes, sinceros, profundos, orgásmicos.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
jueves, mayo 05, 2016
sábado, 23 de abril de 2016
La dimensión del hombre. Jaime Barylko
La soledad es el mal, lo no-bueno, la negación del bien. Si en Génesis I, varón mujer forman la pareja básica indispensable para la supervivencia biológica (procreación), en Génesis II nace la mujer con otra finalidad: compartir la vida del hombre, reducir y anular su soledad, el no-bueno.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
sábado, abril 23, 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
Inodoro Pereyra. Roberto Fontanarrosa
Referencias:
Fontanarrosa,
Hombre,
Humor,
Mujer
- Endijpué de tantos años, si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados. Porque si los abro elijo a otra".
…
- La Eulogia es una santa. No como mi cuñada que sufre el Síndrome de la Abeja Reina. Se cree una reina y es un bicho.
…
- Mendieta, uno se deslumbra con la mujer linda, se asombra con la inteligente... y se queda con la que le da pelota.
…
- Eso de "hasta que la muerte los separe" es una incitación al asesinato.
…
- La Eulogia es una santa. No como mi cuñada que sufre el Síndrome de la Abeja Reina. Se cree una reina y es un bicho.
…
- Mendieta, uno se deslumbra con la mujer linda, se asombra con la inteligente... y se queda con la que le da pelota.
…
- Eso de "hasta que la muerte los separe" es una incitación al asesinato.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, abril 06, 2016
martes, 14 de julio de 2015
Sin City: A Dame to Kill For. Frank Miller
She's late like she always is, and she's worth it,
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
martes, julio 14, 2015
viernes, 7 de enero de 2011
Aguafuertes porteñas, Roberto Arlt
Trabajo lo indispensable para vivir, sin tener que gorrear a nadie, y soy pacífico, tímido y solitario. No creo en los hombres, y menos en las mujeres, mas esta convicción no me impide buscar a veces el trato de ellas, porque la experiencia se afina en su roce, y además no hay mujer, por mala que sea, que no nos haga indirectamente algún bien.
Me gustan las muchachitas que se ganan la vida. Son las únicas mujeres que provocan en mí un respeto extraordinario, a pesar de que no siempre son un encanto. Pero me gustan porque afirman un sentimiento de independencia, que es el sentido interior que rige mi vida.
Más me gustan todavía las mujeres que no se pintan. Las que se lavan la cara, y con el cabello húmedo, salen a la calle, causando una sensación de limpieza interior y exterior que haría que uno, sin escrúpulos de ninguna clase, les besara encantado los pies.
Me gustan las muchachitas que se ganan la vida. Son las únicas mujeres que provocan en mí un respeto extraordinario, a pesar de que no siempre son un encanto. Pero me gustan porque afirman un sentimiento de independencia, que es el sentido interior que rige mi vida.
Más me gustan todavía las mujeres que no se pintan. Las que se lavan la cara, y con el cabello húmedo, salen a la calle, causando una sensación de limpieza interior y exterior que haría que uno, sin escrúpulos de ninguna clase, les besara encantado los pies.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, enero 07, 2011
lunes, 20 de diciembre de 2010
La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
LUZ Y OSCURIDAD: para Sabina vivir significa ver. La visión está limitada por una doble frontera: una luz fuerte, que ciega, y la total oscuridad. Posiblemente esto es lo que determina el rechazo de Sabina a cualquier extremismo. Los extremos son la frontera tras la cual termina la vida y la pasión por el extremismo en el arte y en la política es una velada ansia de muerte.
La palabra «luz» no despierta en Franz la imagen de un paisaje sobre el cual descansa el blando resplandor del día, sino la de la fuente de luz en sí; el sol, la lámpara, el reflector. Franz recuerda las conocidas metáforas: el sol de la verdad, el deslumbrante resplandor de la razón, etc...
Al igual que la luz, le atrae la oscuridad. Sabe que en nuestro tiempo se considera ridículo apagar la luz mientras se hace el amor y por eso deja encendida una pequeña lámpara encima de la cama. Pero cuando penetra a Sabina, cierra los ojos. El gozo que le inunda requiere oscuridad. Esa oscuridad es pura, limpia, sin imágenes ni visiones, esa oscuridad no tiene final, no tiene fronteras, esa oscuridad es el infinito que cada uno de nosotros lleva dentro de sí. (¡En efecto, quien busque el
infinito, que cierre los ojos!)
En el momento en que siente que el gozo se extiende por su cuerpo, Franz se estira y se diluye en el infinito de su oscuridad, él mismo se vuelve infinito. Pero cuanto mayor se vuelve un hombre en su oscuridad interior, más disminuye en su apariencia externa. Un hombre con los ojos cerrados es una ruina de hombre. A Sabina le desagrada esa visión, no quiere mirar a Franz y por eso cierra también los
ojos. Pero esa oscuridad no significa para ella el infinito, sino simplemente la disconformidad con lo que se ve, la negación de lo visto, el rechazo a ver.
La palabra «luz» no despierta en Franz la imagen de un paisaje sobre el cual descansa el blando resplandor del día, sino la de la fuente de luz en sí; el sol, la lámpara, el reflector. Franz recuerda las conocidas metáforas: el sol de la verdad, el deslumbrante resplandor de la razón, etc...
Al igual que la luz, le atrae la oscuridad. Sabe que en nuestro tiempo se considera ridículo apagar la luz mientras se hace el amor y por eso deja encendida una pequeña lámpara encima de la cama. Pero cuando penetra a Sabina, cierra los ojos. El gozo que le inunda requiere oscuridad. Esa oscuridad es pura, limpia, sin imágenes ni visiones, esa oscuridad no tiene final, no tiene fronteras, esa oscuridad es el infinito que cada uno de nosotros lleva dentro de sí. (¡En efecto, quien busque el
infinito, que cierre los ojos!)
En el momento en que siente que el gozo se extiende por su cuerpo, Franz se estira y se diluye en el infinito de su oscuridad, él mismo se vuelve infinito. Pero cuanto mayor se vuelve un hombre en su oscuridad interior, más disminuye en su apariencia externa. Un hombre con los ojos cerrados es una ruina de hombre. A Sabina le desagrada esa visión, no quiere mirar a Franz y por eso cierra también los
ojos. Pero esa oscuridad no significa para ella el infinito, sino simplemente la disconformidad con lo que se ve, la negación de lo visto, el rechazo a ver.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, diciembre 20, 2010
viernes, 17 de diciembre de 2010
Rayuela. Julio Cortázar
Referencias:
Coherencia,
Cortázar,
Hombre,
Mujer,
Sabiduría
Era insensato querer explicarle algo a la Maga. Fauconnier tenia razón, para gentes como ella el misterio empezaba precisamente con la explicación. La Maga oía hablar de inmanencia y trascendencia y abría unos ojos preciosos que le cortaban la metafísica a Gregorovius. Al final llegaba a convencerse de que había comprendido el Zen, y suspiraba fatigada. Solamente Oliveira se daba cuenta de que la Maga se asomaba a cada rato a esas grandes terrazas sin tiempo que todos ellos buscaban dialécticamente.
-No aprendas datos idiotas -le aconsejaba-. Por qué te vas a poner anteojos si no los necesitás.
La Maga desconfiaba un poco. Admiraba terriblemente a Oliveira y a Etienne, capaces de discutir tres horas sin parar. En torno a Etienne y Oliveira había como un círculo de tiza, ella quería entrar en el círculo, comprender por qué el principio de indeterminación era tan importante en la literatura, por qué Morelli, del que tanto hablaban, al que tanto admiraban, pretendía hacer de su libro una bola de cristal donde el micro y el macrocosmos se unieran en una visión aniquilante.
-Imposible explicarte -decía Etienne-. Esto es el Meccano número siete y vos apenas estás en el dos.
La Maga se quedaba triste, juntaba una hojita al borde de la vereda y hablaba con ella un rato, se la paseaba por la palma de la mano, la acostaba de espaldas o boca abajo, la peinaba, terminaba por quitarle la pulpa y dejar al descubierto las nervaduras, un delicado fantasma verde se iba dibujando contra su piel. Etienne se la arrebataba con un movimiento brusco y la ponía contra la luz. Por cosas así la admiraban, un poco avergonzados de haber sido tan brutos con ella…
Volver al incio
-No aprendas datos idiotas -le aconsejaba-. Por qué te vas a poner anteojos si no los necesitás.
La Maga desconfiaba un poco. Admiraba terriblemente a Oliveira y a Etienne, capaces de discutir tres horas sin parar. En torno a Etienne y Oliveira había como un círculo de tiza, ella quería entrar en el círculo, comprender por qué el principio de indeterminación era tan importante en la literatura, por qué Morelli, del que tanto hablaban, al que tanto admiraban, pretendía hacer de su libro una bola de cristal donde el micro y el macrocosmos se unieran en una visión aniquilante.
-Imposible explicarte -decía Etienne-. Esto es el Meccano número siete y vos apenas estás en el dos.
La Maga se quedaba triste, juntaba una hojita al borde de la vereda y hablaba con ella un rato, se la paseaba por la palma de la mano, la acostaba de espaldas o boca abajo, la peinaba, terminaba por quitarle la pulpa y dejar al descubierto las nervaduras, un delicado fantasma verde se iba dibujando contra su piel. Etienne se la arrebataba con un movimiento brusco y la ponía contra la luz. Por cosas así la admiraban, un poco avergonzados de haber sido tan brutos con ella…
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, diciembre 17, 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
Una vez, durante uno de sus primeros encuentros, Franz le dijo con especial énfasis: «Sabina, es usted una mujer». No comprendía por qué se lo anunciaba con el gesto jubiloso de Cristóbal Colón viendo por primera vez las costas de América. Más tarde comprendió que la palabra mujer, en la que había puesto un énfasis particular, no significaba para él la denominación de uno de los dos sexos humanos, sino un valor. No todas las mujeres son dignas de ser llamadas mujeres.
Volver al incio
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, octubre 06, 2010
viernes, 10 de septiembre de 2010
Afrodita. Isabel Allende
No la apures, le supliqué, saborea con ella el aroma de las velas, la delicadeza de las flores, cada sorbo de vino y bocado de comida; habla poco y finge prestar atención a lo que ella dice. A ninguna mujer le interesa realmente lo que hablan los hombres, sólo lo que murmuran.
Volver al incio
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, septiembre 10, 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
Rayuela. Julio Cortázar
Era idiota sublevarse contra el mundo Maga y el mundo Rocamadour, cuando todo me decía que apenas recobrara la independencia dejaría de sentirme libre.
… lo que verdaderamente me exasperaba era saber que nunca volvería a estar tan cerca de mi libertad como en esos días en que me sentía acorralado por el mundo Maga, y que la ansiedad por liberarme era una admisión de derrota.
… ¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones del orden y de desorden, de libertad…?
Volver al incio
… lo que verdaderamente me exasperaba era saber que nunca volvería a estar tan cerca de mi libertad como en esos días en que me sentía acorralado por el mundo Maga, y que la ansiedad por liberarme era una admisión de derrota.
… ¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentar las nociones del orden y de desorden, de libertad…?
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, julio 14, 2010
lunes, 12 de julio de 2010
Afrodita. Isabel Allende
Cuando mi anfitrión encendió las brasas de la parrilla y de un cruel hachazo partió un cadáver de pollo por la mitad, sentí una mezcla de pavor vegetariano y primitiva fascinación. Después arrancó del jardín hierbas frescas y seleccionó de un armario varios frascos de especias, entonces comprendí que me encontraba ante un posible candidato con excelente materia prima, a quien unos cuantos años conmigo convertirían en una joya.
Volver al incio
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, julio 12, 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
Tomás se decía: hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos pasiones no sólo distintas sino casi contradictorias. El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer).
Volver al incio
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, mayo 24, 2010
viernes, 30 de abril de 2010
Rayuela. Julio Cortázar
…aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad. La Maga no sabía que mis besos eran como ojos que empezaban a abrirse más allá de ella, y que yo andaba como salido, volcado en otra figura del mundo, piloto vertiginoso en una proa negra que cortaba el agua del tiempo y la negaba.
Volver al incio
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
viernes, abril 30, 2010
lunes, 29 de marzo de 2010
Aguafuertes porteñas. Roberto Arlt
Me baño todos los días en invierno y verano. Tener el cuerpo limpio me parece que es el comienzo de la higiene mental.
Creo en el amor cuando estoy triste, cuando estoy contento miro a ciertas mujeres como si fueran mis hermanas, y me agradaría tener el poder de hacerlas felices, aunque no se me oculta que tal pensamiento es un disparate, pues si es imposible que un hombre haga feliz a una sola mujer, menos todavía a todas.
He tenido varias novias, y en ellas descubrí únicamente el interés de casarse, cierto es que dijeron quererme, pero luego quisieron también a otros, lo cual demuestra que la naturaleza humana es sumamente inestable, aunque sus actos quieran inspirarse en sentimientos eternos. Y por eso no me casé con ninguna.
Personas que me conocen poco dicen que soy un cínico; en verdad, soy un hombre tímido y tranquilo, que en vez de atenerse a las apariencias busca la verdad, porque la verdad puede ser la única guía del vivir honrado.
Volver al incio
Creo en el amor cuando estoy triste, cuando estoy contento miro a ciertas mujeres como si fueran mis hermanas, y me agradaría tener el poder de hacerlas felices, aunque no se me oculta que tal pensamiento es un disparate, pues si es imposible que un hombre haga feliz a una sola mujer, menos todavía a todas.
He tenido varias novias, y en ellas descubrí únicamente el interés de casarse, cierto es que dijeron quererme, pero luego quisieron también a otros, lo cual demuestra que la naturaleza humana es sumamente inestable, aunque sus actos quieran inspirarse en sentimientos eternos. Y por eso no me casé con ninguna.
Personas que me conocen poco dicen que soy un cínico; en verdad, soy un hombre tímido y tranquilo, que en vez de atenerse a las apariencias busca la verdad, porque la verdad puede ser la única guía del vivir honrado.
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
lunes, marzo 29, 2010
miércoles, 17 de febrero de 2010
Aguafuertes porteñas. Roberto Arlt
Lo más grave en la demostración de los celos es que el individuo, involuntariamente, se pone a merced de la mujer. La mujer en ese caso, puede hacer de él lo que se le antoja. Lo maneja a su voluntad. El celo (miedo de que ella lo abandone o prefiera a otro) pone de manifiesto la débil naturaleza del celoso, su pasión extrema, y su falta de discernimiento. Y un hombre inteligente, jamás le demuestra celos a una mujer, ni cuando es celoso. Se guarda prudentemente sus sentimientos; y ese acto de voluntad repetido continuamente en las relaciones con el ser que ama, termina por colocarle en un plano superior al de ella, hasta que al llegar a determinado punto de control interior, el individuo "llega a saber que puede prescindir de esa mujer el día que ella no proceda con él como es debido".
A su vez la mujer, que es sagaz e intuitiva, termina por darse cuenta de que con una naturaleza tan sólidamente plantada no se puede jugar, y entonces las relaciones entre ambos sexos se desarrollan con una normalidad que raras veces deja algo que desear, o terminan para mejor tranquilidad de ambos.
Claro está que para saber ocultar diestramente los sentimientos subterráneos que nos sacuden, es menester un entrenamiento largo, una educación de práctica de la voluntad. Esta educación "práctica de la voluntad" es frecuentísima entre las mujeres. Todos los días nos encontramos con muchachas que han educado su voluntad y sus intereses de tal manera que envejecen a la espera de marido, en celibato rigurosamente mantenido. Se dicen: "Algún día llegará". Y en algunos casos llega, efectivamente, el individuo que se las llevará contento y bailando para el Registro Civil, que debía denominarse "Registro de la Propiedad Femenina".
... Durante el noviazgo muchas mujeres aparentan ser celosas; algunas también lo son, efectivamente. Pero en aquellas que aparentan celos, descubrimos que el celo es un sentimiento cuya finalidad es demostrar amor intenso inexistente, hacia un bobalicón que sólo cree en el amor cuando el amor va acompañado de celos. Ciertamente, hay individuos que no creen en el afecto, si el cariño no va acompañado de comedietas vulgares, como son, en realidad, las que constituyen los celos, pues jamás resuelven nada serio.
Volver al incio
A su vez la mujer, que es sagaz e intuitiva, termina por darse cuenta de que con una naturaleza tan sólidamente plantada no se puede jugar, y entonces las relaciones entre ambos sexos se desarrollan con una normalidad que raras veces deja algo que desear, o terminan para mejor tranquilidad de ambos.
Claro está que para saber ocultar diestramente los sentimientos subterráneos que nos sacuden, es menester un entrenamiento largo, una educación de práctica de la voluntad. Esta educación "práctica de la voluntad" es frecuentísima entre las mujeres. Todos los días nos encontramos con muchachas que han educado su voluntad y sus intereses de tal manera que envejecen a la espera de marido, en celibato rigurosamente mantenido. Se dicen: "Algún día llegará". Y en algunos casos llega, efectivamente, el individuo que se las llevará contento y bailando para el Registro Civil, que debía denominarse "Registro de la Propiedad Femenina".
... Durante el noviazgo muchas mujeres aparentan ser celosas; algunas también lo son, efectivamente. Pero en aquellas que aparentan celos, descubrimos que el celo es un sentimiento cuya finalidad es demostrar amor intenso inexistente, hacia un bobalicón que sólo cree en el amor cuando el amor va acompañado de celos. Ciertamente, hay individuos que no creen en el afecto, si el cariño no va acompañado de comedietas vulgares, como son, en realidad, las que constituyen los celos, pues jamás resuelven nada serio.
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, febrero 17, 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
Mi abuelo Ernesto se despide de Madariaga. Hernán Vanoli
Me enamoro de todas y sueño con decirles lo que quieren escuchar, palabras mágicas para vanidades vaporosas, transformarme en un talismán capaz de haberlas felices aunque sea por ese minuto en que sus dientes brillan y todo tiene el hipnótico aroma artificial que irradia el marketing del romance.
Volver al incio
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, febrero 10, 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
Afrodita. Isabel Allende
A un célebre diseñador de moda le oí decir, mientras ajustaba un insignificante trapo semitransparente de siete mil dólares sobre los huesos de una modelo bulímica, que el mejor atavío de una mujer es una sonrisa radiante.
Volver al incio
Volver al incio
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
el
miércoles, febrero 03, 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)