La ira, en fin, nada útil tiene en sí... porque nunca se apoyó la virtud en el vicio, bastándose a sí misma. Cuantas veces necesita realizar esfuerzos, no se irrita; irguese, y, según lo considera necesario, se anima o se calma; así, pues, cuando las máquinas lanzan los dardos, su alcance depende del que los dirige.
«La ira, dice Aristóteles, es necesaria; de nada se triunfa sin ella, si no llena al alma, si no calienta al corazón; debe, pues, servirnos, no como jefe, sino como soldado». Esto es falso. Porque si escucha a la razón y se deja conducir a donde la llevan, ya no es ira, cuyo carácter propio es la rebelión. Si resiste, si arrastrada por sus caprichos y presunción no se detiene cuando se la manda, es para el alma un instrumento tan inútil como el soldado que no obedece a la señal de retirada. Si pues soporta que se le imponga freno, necesario es darla otro nombre, porque deja de ser ira, que solamente comprendo como violenta e indomable; si no lo soporta, es perniciosa y no puede contarse entre los auxiliares.
Luego o no es ira o es inútil... Soldado útil es el que sabe obedecer la orden; pero las pasiones son instrumentos tan malos como malos guías. Así, pues, la razón nunca tomará por auxiliares impulsos tan imprevisores como desordenados, sobre los cuales no tendría autoridad alguna y que solamente podrá reprimir oponiéndoles impulsos semejantes, como el miedo a la ira, la ira a la inercia, la avidez al temor.
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jueves, 22 de septiembre de 2016
Sobre la ira. Lucio Séneca
Referencias:
Aristóteles,
Conflictos,
Crecimiento,
Defectos,
Ensayo,
Entrega,
Ética y Moral,
Hombre,
Ira,
Locura,
Responsabilidad,
Sabiduría,
Seneca,
Séneca,
Valores
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jueves, septiembre 22, 2016
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Bien común,
Ensayo,
Justicia,
Ley,
Mundo moderno,
Política
Parece imposible que un gobierno dirigido por los mejores ciudadanos no sea excelente, no debiendo darse un mal gobierno sino en Estados regidos por hombres corruptos. Y, recíprocamente, parece imposible que donde la administración (las leyes) no es buena el Estado sea gobernado por los mejores ciudadanos.
Pero es preciso observar que las buenas leyes no constituyen por sí solas un buen gobierno, y que lo que importa, sobre todo, es que estas leyes buenas sean observadas. No hay, pues, buen gobierno sino donde en primer lugar se obedece la ley, y después, la ley a que se obedece se funda en la razón; porque podría también prestarse obediencia a leyes irracionales.
Pero es preciso observar que las buenas leyes no constituyen por sí solas un buen gobierno, y que lo que importa, sobre todo, es que estas leyes buenas sean observadas. No hay, pues, buen gobierno sino donde en primer lugar se obedece la ley, y después, la ley a que se obedece se funda en la razón; porque podría también prestarse obediencia a leyes irracionales.
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miércoles, noviembre 25, 2015
sábado, 11 de julio de 2015
Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Hombre,
Justicia,
Política
La razón por la cual el hombre es un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier animal gregario, es evidente: la naturaleza, como decimos, no hace nada en vano, y el hombre es el único animal que tiene palabra. Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad.
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Jose Ricardo Lucks
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sábado, julio 11, 2015
miércoles, 24 de junio de 2015
Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Bien común,
Ensayo,
Justicia,
Política,
Prójimo,
Virtud
...así como el hombre perfecto es el mejor de los animales, así también, apartado de la ley y de la justicia, es el peor de todos.
La injusticia más insoportable es la que posee armas, y el hombre está naturalmente provisto de armas al servicio de la sensatez y de la virtud, pero puede utilizarlas para las cosas más opuestas. Por eso, sin virtud, es el ser más impío y feroz, y el peor en su lascivia y voracidad. La justicia, en cambio, es un valor cívico, pues la justicia es el orden de la comunidad civil, y la virtud de la justicia es el discernimiento de lo justo.
La injusticia más insoportable es la que posee armas, y el hombre está naturalmente provisto de armas al servicio de la sensatez y de la virtud, pero puede utilizarlas para las cosas más opuestas. Por eso, sin virtud, es el ser más impío y feroz, y el peor en su lascivia y voracidad. La justicia, en cambio, es un valor cívico, pues la justicia es el orden de la comunidad civil, y la virtud de la justicia es el discernimiento de lo justo.
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lunes, 9 de marzo de 2015
Diálogos, El Político. Platón
Referencias:
Aristóteles,
Bien común,
Ensayo,
Justicia,
Política
EXTRANJERO: En cierto sentido es evidente que el legislar es una de las atribuciones del reinado. El ideal, sin embargo, no es que la autoridad resida en las leyes, sino en un rey sabio y hábil. ¿Sabes por qué?
SÓCRATES EL JOVEN: ¿Qué quieres decir?
EXTRANJERO: Que no pudiendo la ley abrazar nunca lo que es verdaderamente mejor y más justo en todas las ocasiones, no puede tampoco ordenar lo más excelente. Porque las diferencias que distinguen a todos los hombres y a todas las acciones, y la incesante variación de las cosas humanas, que siempre están en movimiento, no permiten a un arte, cualquiera que él sea, establecer una regla sencilla y única, que convenga en todos tiempos y a todos los hombres. ¿Convenimos en esto?
SÓCRATES EL JOVEN: Sin duda.
...
EXTRANJERO: ¿No es imposible que lo que es siempre lo mismo, convenga a lo que no es siempre lo mismo?
SÓCRATES EL JOVEN: Así me lo temo.
EXTRANJERO: ¿Cómo, pues, puede ser necesario hacer leyes, si las leyes no son lo mejor posible? Busquemos la causa.
...
EXTRANJERO: Admitamos, pues, que el legislador, que debe obligar a rebaños de hombres a respetar la justicia y arreglar sus relaciones recíprocas, nunca será capaz, al mandar a la multitud entera, de prescribir precisamente a cada uno lo que le conviene.
SÓCRATES EL JOVEN: Es muy probable.
EXTRANJERO: Pero lo que conviene al mayor número de individuos y de circunstancias será lo que constituirá la ley, y el legislador lo impondrá a toda la multitud, sea que lo formule por escrito, o que lo haga consistir en las costumbres no escritas de los antepasados.
... si un hombre, valiéndose o no de la persuasión, rico ó pobre, con ó contra las leyes escritas, hace lo que es útil, ¿no debe decirse, que esta es la verdadera definición del buen gobierno, y que según ella se dirigirá el hombre sabio y virtuoso, que consulta el interés de los gobernados? Así como el piloto, preocupado constantemente con la salvación de su nave y de la tripulación, sin escribir leyes, sino formando una ley de su arte, conserva sus compañeros de viaje; en igual forma el Estado se vería próspero, si fuese administrado por hombres que supieran gobernar de esta manera, haciendo prevalecer el poder supremo del arte sobre las leyes escritas. Y hagan lo que quieran estos jefes prudentes, no se les puede hacer cargo alguno, en tanto que cuiden de la única cosa que importa, que es hacer reinar con inteligencia y con arte la justicia en las relaciones de los ciudadanos, y en tanto que sean capaces de salvarlos, y de hacerlos en lo posible mejores de lo que antes eran.
SÓCRATES EL JOVEN: Nada tengo que decir a tus palabras.
EXTRANJERO: ...los hombres no consienten con gusto el ser gobernados por uno solo, por un monarca, pues tienen perdida la esperanza de que se encuentre nunca un hombre, digno de ejercer este poder, que a la vez tenga voluntad y fuerza para mandar con la virtud y con la ciencia, y para dar equitativamente a cada uno lo que sea justo, que es lo que se llama bien; debiendo presumirse que se verá arrastrado más bien á maltratarnos, degollamos, y causarnos daño según su capricho.
...ya que no se ve aparecer en las ciudades, como en los enjambres de abejas, un rey tal como le hemos pintado, que sobresalga desde luego sobre todos los demás por el alma y por el cuerpo, no queda otro recurso que el de reunirse en consejo para escribir las leyes, siguiendo las huellas del verdadero gobierno.
SÓCRATES EL JOVEN: ¿Qué quieres decir?
EXTRANJERO: Que no pudiendo la ley abrazar nunca lo que es verdaderamente mejor y más justo en todas las ocasiones, no puede tampoco ordenar lo más excelente. Porque las diferencias que distinguen a todos los hombres y a todas las acciones, y la incesante variación de las cosas humanas, que siempre están en movimiento, no permiten a un arte, cualquiera que él sea, establecer una regla sencilla y única, que convenga en todos tiempos y a todos los hombres. ¿Convenimos en esto?
SÓCRATES EL JOVEN: Sin duda.
...
EXTRANJERO: ¿No es imposible que lo que es siempre lo mismo, convenga a lo que no es siempre lo mismo?
SÓCRATES EL JOVEN: Así me lo temo.
EXTRANJERO: ¿Cómo, pues, puede ser necesario hacer leyes, si las leyes no son lo mejor posible? Busquemos la causa.
...
EXTRANJERO: Admitamos, pues, que el legislador, que debe obligar a rebaños de hombres a respetar la justicia y arreglar sus relaciones recíprocas, nunca será capaz, al mandar a la multitud entera, de prescribir precisamente a cada uno lo que le conviene.
SÓCRATES EL JOVEN: Es muy probable.
EXTRANJERO: Pero lo que conviene al mayor número de individuos y de circunstancias será lo que constituirá la ley, y el legislador lo impondrá a toda la multitud, sea que lo formule por escrito, o que lo haga consistir en las costumbres no escritas de los antepasados.
... si un hombre, valiéndose o no de la persuasión, rico ó pobre, con ó contra las leyes escritas, hace lo que es útil, ¿no debe decirse, que esta es la verdadera definición del buen gobierno, y que según ella se dirigirá el hombre sabio y virtuoso, que consulta el interés de los gobernados? Así como el piloto, preocupado constantemente con la salvación de su nave y de la tripulación, sin escribir leyes, sino formando una ley de su arte, conserva sus compañeros de viaje; en igual forma el Estado se vería próspero, si fuese administrado por hombres que supieran gobernar de esta manera, haciendo prevalecer el poder supremo del arte sobre las leyes escritas. Y hagan lo que quieran estos jefes prudentes, no se les puede hacer cargo alguno, en tanto que cuiden de la única cosa que importa, que es hacer reinar con inteligencia y con arte la justicia en las relaciones de los ciudadanos, y en tanto que sean capaces de salvarlos, y de hacerlos en lo posible mejores de lo que antes eran.
SÓCRATES EL JOVEN: Nada tengo que decir a tus palabras.
EXTRANJERO: ...los hombres no consienten con gusto el ser gobernados por uno solo, por un monarca, pues tienen perdida la esperanza de que se encuentre nunca un hombre, digno de ejercer este poder, que a la vez tenga voluntad y fuerza para mandar con la virtud y con la ciencia, y para dar equitativamente a cada uno lo que sea justo, que es lo que se llama bien; debiendo presumirse que se verá arrastrado más bien á maltratarnos, degollamos, y causarnos daño según su capricho.
...ya que no se ve aparecer en las ciudades, como en los enjambres de abejas, un rey tal como le hemos pintado, que sobresalga desde luego sobre todos los demás por el alma y por el cuerpo, no queda otro recurso que el de reunirse en consejo para escribir las leyes, siguiendo las huellas del verdadero gobierno.
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lunes, marzo 09, 2015
miércoles, 18 de febrero de 2015
Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Bien común,
Ensayo,
Política
Puesto que vemos que toda ciudad es una cierta comunidad y que toda comunidad está constituida con miras a algún bien (porque en vista de lo que les parece bueno obran en todos sus actos), es evidente que todas tienden a un cierto bien, pero sobre todo tiende al supremo [bien] la soberana entre todas y que incluye a todas las demás. Ésta es la llamada ciudad y comunidad cívica.
...
Es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al hombre.
...
Por naturaleza, pues, la ciudad es anterior a la casa y a cada uno de nosotros, porque el todo es necesariamente anterior a la parte. En efecto, destruido el todo, ya no habrá ni pie ni mano, a no ser con nombre equívoco, como se puede decir “una mano de piedra”: pues tal será una mano muerta.
...
Así pues, es evidente que la ciudad es por naturaleza y es anterior al individuo; porque si cada uno por separado no se basta a sí mismo, se encontrará de manera semejante a las demás partes en relación con el todo. Y el que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un dios.
...
Es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al hombre.
...
Por naturaleza, pues, la ciudad es anterior a la casa y a cada uno de nosotros, porque el todo es necesariamente anterior a la parte. En efecto, destruido el todo, ya no habrá ni pie ni mano, a no ser con nombre equívoco, como se puede decir “una mano de piedra”: pues tal será una mano muerta.
...
Así pues, es evidente que la ciudad es por naturaleza y es anterior al individuo; porque si cada uno por separado no se basta a sí mismo, se encontrará de manera semejante a las demás partes en relación con el todo. Y el que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un dios.
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miércoles, febrero 18, 2015
domingo, 1 de enero de 2012
Ética a Nicómaco. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Buenas costumbres,
Ensayo
Dejando de lado los placeres, observamos que personas que consideramos superiores van detrás del honor, pero en realidad esto depende que se dispensen honores. El hombre va entonces tras el honor con el objeto de que se le considere honorable, y entonces procurará verse honrado por los hombres de prudencia y los que se reconocen por su virtud, por lo tanto queda claro que vale más la virtud que el honor.
En la virtud se distingen géneros, algunas serán intelectuales, como la sabiduría, el entendimiento y la prudencia, y otras morales, como la liberalidad y la templanza.
Las virtudes intelectuales vienen de la mano de la enseñanza y las morales de la mano de la costumbre. No vienen ni por naturaleza ni en contra de la naturaleza; más bien pudiésemos decir que estamos adaptados por naturaleza para recibirlas y que se perfeccionan por el hábito.
Las virtudes se adquieren por ejercelas primeramente, como también acontece con las artes. Porque las cosas que tenemos que aprender antes de poder hacerlas, las aprendemos haciéndolas. No es pequeña la dierencia que implica adquirir, desde la niñez, hábitos de uno y otro género, sino que la diferencia es grandísima, mejor dicho, total.
La virtud es un hábito apto para ejercitar acciones deliberadas, que está en el justo medio relativo: es decir, el medio con relación a nosotros. La virtud es el punto medio entre dos estados viciosos: uno en el sentido del execeso y otro en el sentido del defecto.
En la virtud se distingen géneros, algunas serán intelectuales, como la sabiduría, el entendimiento y la prudencia, y otras morales, como la liberalidad y la templanza.
Las virtudes intelectuales vienen de la mano de la enseñanza y las morales de la mano de la costumbre. No vienen ni por naturaleza ni en contra de la naturaleza; más bien pudiésemos decir que estamos adaptados por naturaleza para recibirlas y que se perfeccionan por el hábito.
Las virtudes se adquieren por ejercelas primeramente, como también acontece con las artes. Porque las cosas que tenemos que aprender antes de poder hacerlas, las aprendemos haciéndolas. No es pequeña la dierencia que implica adquirir, desde la niñez, hábitos de uno y otro género, sino que la diferencia es grandísima, mejor dicho, total.
La virtud es un hábito apto para ejercitar acciones deliberadas, que está en el justo medio relativo: es decir, el medio con relación a nosotros. La virtud es el punto medio entre dos estados viciosos: uno en el sentido del execeso y otro en el sentido del defecto.
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domingo, enero 01, 2012
martes, 31 de mayo de 2011
Ética a Nicómaco. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Buenas costumbres,
Ensayo,
Hombre
Dejando de lado los placeres, observamos que personas que consideramos superiores van detrás del honor, pero en realidad esto depende que se dispensen honores. El hombre va entonces tras el honor con el objeto de que se le considere honorable, y entonces procurará verse honrado por los hombres de prudencia y los que se reconocen por su virtud, por lo tanto queda claro que vale más la virtud que el honor.
En la virtud se distingen géneros, algunas serán intelectuales, como la sabiduría, el entendimiento y la prudencia, y otras morales, como la liberalidad y la templanza.
Las virtudes intelectuales vienen de la mano de la enseñanza y las morales de la mano de la costumbre. No vienen ni por naturaleza ni en contra de la naturaleza; más bien pudiésemos decir que estamos adaptados por naturaleza para recibirlas y que se perfeccionan por el hábito.
Las virtudes se adquieren por ejercelas primeramente, como también acontece con las artes. Porque las cosas que tenemos que aprender antes de poder hacerlas, las aprendemos haciéndolas. No es pequeña la dierencia que implica adquirir, desde la niñez, hábitos de uno y otro género, sino que la diferencia es grandísima, mejor dicho, total.
La virtud es un hábito apto para ejercitar acciones deliberadas, que está en el justo medio relativo: es decir, el medio con relación a nosotros. La virtud es el punto medio entre dos estados viciosos: uno en el sentido del execeso y otro en el sentido del defecto.
En la virtud se distingen géneros, algunas serán intelectuales, como la sabiduría, el entendimiento y la prudencia, y otras morales, como la liberalidad y la templanza.
Las virtudes intelectuales vienen de la mano de la enseñanza y las morales de la mano de la costumbre. No vienen ni por naturaleza ni en contra de la naturaleza; más bien pudiésemos decir que estamos adaptados por naturaleza para recibirlas y que se perfeccionan por el hábito.
Las virtudes se adquieren por ejercelas primeramente, como también acontece con las artes. Porque las cosas que tenemos que aprender antes de poder hacerlas, las aprendemos haciéndolas. No es pequeña la dierencia que implica adquirir, desde la niñez, hábitos de uno y otro género, sino que la diferencia es grandísima, mejor dicho, total.
La virtud es un hábito apto para ejercitar acciones deliberadas, que está en el justo medio relativo: es decir, el medio con relación a nosotros. La virtud es el punto medio entre dos estados viciosos: uno en el sentido del execeso y otro en el sentido del defecto.
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martes, mayo 31, 2011
viernes, 18 de diciembre de 2009
La Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Política
... el demagogo y el adulador tienen una manifiesta semejanza. Ambos tienen un crédito ilimitado; el uno cerca del tirano, el otro cerca del pueblo corrupto. Los demagogos, para sustituir la soberanía de los derechos populares a la de las leyes, someten todos los negocios al pueblo porque su propio poder no puede menos de sacar provecho de la soberanía del pueblo de quien ellos soberanamente disponen, gracias a la confianza que saben inspirarle.
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viernes, diciembre 18, 2009
miércoles, 2 de diciembre de 2009
La Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Política
En efecto, en las democracias en que la ley gobierna, no hay demagogos, ... Los demagogos sólo aparecen allí donde la ley ha perdido la soberanía... Tan pronto como el pueblo es monarca, pretende obrar como tal, porque sacude el yugo de la ley y se hace déspota, y desde entonces los aduladores del pueblo tienen un gran partido.
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miércoles, diciembre 02, 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
La Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Política
Una quinta especie (de democracia) tiene las mismas condiciones, pero traspasa la soberanía a la multitud, que reemplaza a la ley; porque entonces la decisión popular, no la ley, lo resuelve todo. Esto es debido a la influencia de los demagogos.
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miércoles, noviembre 18, 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
La Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Política
Siendo el bien el fin y el objeto de todas las ciencias y artes, el mayor bien en su grado sumo que es la justicia, es decir el interés general, es el fin de la ciencia superior a todas ellas, que es la política.
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miércoles, octubre 28, 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
La República. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Política
... los demagogos unos embaucadores del pueblo que, en vez de atender a la mejora de éste, habían cuidado sólo de su propio aventajameinto alagando y engañando a la multitud con el bastardo arte de la oratoria.
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lunes, octubre 05, 2009
viernes, 3 de julio de 2009
Recuperar la propia alegría. Anselm Grüm
Referencias:
Alegría,
Aristóteles,
Ensayo,
Grüm
Aristóteles desarrolló otro concepto para la comprensión de la alegría. En este filósofo me fascinó el hecho de que él la entienda como expresión de una vida plena. La alegría más intensa la siente el que desarrolla sus capacidades y cuya actividad no está impedida por bloqueos internos o externos. La alegría brota principalmente del recto ejercicio de la razón y de la actividad creativa.
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viernes, julio 03, 2009
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Aristóteles. La Política
Referencias:
Aristóteles,
Justicia,
Política,
Utopía
Siendo el bien el fin y el objeto de todas las ciencias y artes, el mayor bien en su grado sumo que es la justicia, es decir el interés general, es el fin de la ciencia superior a todas ellas, que es la política.
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miércoles, diciembre 24, 2008
miércoles, 20 de agosto de 2008
Ética a Nicómaco. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Hombre,
Virtud
Las virtudes se adquieren por ejercerlas.
Las cosas que tenemos que aprender antes de poder hacerlas, las aprendemos haciéndolas.
Las virtudes no surgen por naturaleza, ni contrariamente a la naturaleza, mas bien pudiéramos decir que estamos adaptados por naturaleza para recibirlas, y que se pefeccionan por el hábito.
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Las cosas que tenemos que aprender antes de poder hacerlas, las aprendemos haciéndolas.
Las virtudes no surgen por naturaleza, ni contrariamente a la naturaleza, mas bien pudiéramos decir que estamos adaptados por naturaleza para recibirlas, y que se pefeccionan por el hábito.
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miércoles, agosto 20, 2008
viernes, 8 de agosto de 2008
Ética a Nicómaco. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Ética y Moral,
Hombre
... todo conocimiento y objeto tiende hacia algún bien... Verbalmente, todos estamos de acuerdo, porque tanto el vulgo como las personas más refinadas declaran que es la felicidad. Identificamos la buena manera de vivir y la manera de obrar bien con la felicidad...
...pero respecto de lo que es la felicidad, éste es precisamente el punto en que difieren... el vulgo cree que se trata de algo corriente y natural, como el placer, la riqueza, el honor; sin embargo difieren unas personas de otras, y con frecuencia un mismo individio la identifica con cosas diferentes: con la salud cuando está enfermo, con la riqueza cuando es pobre...
...pero respecto de lo que es la felicidad, éste es precisamente el punto en que difieren... el vulgo cree que se trata de algo corriente y natural, como el placer, la riqueza, el honor; sin embargo difieren unas personas de otras, y con frecuencia un mismo individio la identifica con cosas diferentes: con la salud cuando está enfermo, con la riqueza cuando es pobre...
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viernes, agosto 08, 2008
viernes, 18 de abril de 2008
La Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Buenas costumbres,
Justicia
El hombre es el mejor de los animales cuando se ha perfeccionado, y cuando se aleja de la ley y de la justicia es el peor de todos.
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viernes, abril 18, 2008
miércoles, 26 de diciembre de 2007
La Política. Aristóteles
Referencias:
Aristóteles,
Ensayo,
Política
Las buenas formas de gobierno son aquellas en las que una sola persona, unas cuantas o muchas gobiernan con la vista puesta en el interés común, son viciados los gobiernos que contemplan intereses particulares.
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miércoles, diciembre 26, 2007
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