La expresión bien general puede definirse como el medio por el cual el mayor número posible de individuos pueden ser producidos en plena salud y vigor con todas sus facultades perfectas en las condiciones a las que están sometidos. Habiéndose desarrollado según un mismo plan los instintos sociales, tanto en el hombre como en los animales inferiores, sería conveniente emplear en ambos casos la misma definición y considerar como carácter de la moralidad el bien general o la prosperidad de la comunidad.
El bienestar y la felicidad del individuo coinciden sin duda habitualmente, y una tribu feliz y contenta prosperará mejor que otra que no lo sea
Finalmente los instintos sociales, que han sido adquiridos sin duda por el hombre, como por los animales inferiores, para el bien de la comunidad, habrán originado en él algún deseo de ayudar a sus semejantes.
Al pensar en las generaciones futuras no hay ningún motivo para temer que en ella se debiliten los instintos sociales, y podemos admitir que los hábitos de virtud adquirirán mayor fuerza fijándose por la herencia.
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