viernes, 27 de noviembre de 2015

Filosofía aquí y ahora. José Pablo Feinmann

Un día éste señor, Descartes, simplemente dijo: "Voy a dudar"... Miren, eso fue revolucionario. No hay nada más revolucionario que plantarse un día ante toda la realidad y decir: bueno, yo voy a dudar de todo ¿eh?, no me vendan más buzones, no quiero que me convenzan más. Yo voy a dudar de todo.
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Descartes dice: voy a dudar de todo y después dice: pero de lo que no puedo dudar es de mi duda... y después dice: bueno, pero si yo dudo es porque pienso, porque mi duda surge de una actitud del pensamiento. Entonces dice: ¿de qué puedo no dudar? De mí pensamiento. Y saca la célebre formula "Pienso luego existo".
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Quiero que mi conciencia sea libre y piense mis problemas. Entonces comienzo a dudar. Yo voy a dudar de eso. Y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre, libre. Porque sólo una conciencia crítica es libre. No hay libertad si no está alimentada por la crítica. Y la crítica solo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto crítico.

La grandeza de la libertad del hombre reside en muchas cosas. Reside en que, como dije, y tenemos que repasar: es finito en un mundo infinito, es imperfecto en un mundo perfecto, lo angustia su pequeñez, lo angustia la idea de la nada, lo angustia la idea del dolor, de la injusticia, y también, la grandeza del hombre todavía, todavía, todavía porque puede ser que esto no sea para siempre, todavía puede radicar en que se revele contra lo que intentan hacer de él.

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