domingo, 30 de agosto de 2015

La divulgación de la ciencia en su discurso frente al público. Maria A. González Dávila

... en las instituciones educativas, una gran cantidad de maestros de ciencia llegan a una conclusión que parece estar previamente establecida, de manera que los alumnos se llevan una imagen de que no importa lo que ellos digan, siempre habrá una verdad objetiva y única. Los maestros ya saben la respuesta correcta e insisten en la comprensión de esa verdad irrefutable. Los alumnos aprenden a sobrevivir en la escuela cuando ante la pregunta ¿está claro?, responden “sí”, o simplemente se quedan callados. Los alumnos no cuestionan los planos.

Gordon observó en clases de ciencia que los maestros eran más tolerantes con los alumnos que intervenían para aclarar algún concepto que con aquellos que participaban espontáneamente. Al parecer estos últimos resultaban incómodos porque interrumpían el desarrollo de la sesión alterando el orden y alejando a los demás compañeros de la posibilidad de entender el concepto preciso.
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Quienes hemos trabajado con los chicos en el aula sabemos que cuando maestros y alumnos no compartimos las mismas formas de hablar acerca de un concepto o fenómeno natural, este proceso comunicativo se rompe. Las consecuencias de esta ruptura pueden traer sentimientos entre profesores y estudiantes que pasan por el desinterés, la frustración, el enojo y desde luego, pueden considerarse como un fracaso en lo que respecta a la construcción del sentido que consideramos apropiado para el aprendizaje “significativo” de los temas.

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