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viernes, 5 de julio de 2013

Talentes. Mario Benedetti

Un hombre
alegre
es uno más
en el coro
de hombres
alegres

Un hombre
triste
no se parece
a ningún otro
hombre
triste

miércoles, 7 de octubre de 2009

Recuperar la propia alegría. Anselm Grüm

La cuestión es por qué preferimos prestar más atención a nuestras heridas que a nuestras alegrías. Naturalmente, muchos experimentaron en la niñez que sus padres les prestaban más atención cuando les iba mal, Y así, andamos ahora dando vueltas a nuestras heridas, a fin de que hoy se nos atienda más. Pero con esa estrategia estamos programando una constante desilusión, pues nunca recibiremos todas las atenciones que quisiéramos. Por eso, es más saludable atendernos con amor a nosotros mismos. Una de esas maneras de atendernos positivamente a nosotros mismos es recordar las alegrías pasadas, y alegrarnos aquí y ahora por nosotros y por nuestra vida. Depender constantemente de la atención que otros nos presten es expresión de una experiencia deficiente. Por el contrario, alegarse por las pequeñeces de la vida es señal de que en nosotros hay superabundancia de vida. Además, con nuestra disposición para estar alegres constantemente, lograremos también que la vida fluya en nosotros a torrentes.

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lunes, 21 de septiembre de 2009

Recuperar la propia alegría. Anselm Grüm

Hay millares de pequeñas alegrías que cada uno experimenta a diario: por el buen tiempo, por la hermosura de las montañas, por cualquier encuentro. Mientras estamos alegres, no analizamos nuestra alegría. Esto sería perjudicial. Pero deberíamos ser conscientes de nuestras pequeñas alegrías cotidianas, deberíamos percibirlas conscientemente, porque entonces el estado positivo de ánimo se refuerza en nosotros Y eso fomenta la salud. El que descuida o pasa por alto esas experiencias de pequeñas alegrías –como demuestras los estudios psicológicos– se sentirá cansado, soñoliento menos sano y mas tenso.

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miércoles, 26 de agosto de 2009

Recuperar la propia alegría. Anselm Grüm

Exactamente igual que la alegría, el amor es también para Fromm un fenómeno de superabundancia. La alegría en último término, tiene que ver siempre con el amor; concretamente, con un amor productivo que se basa en el mutuo respeto e integridad y no en la dependencia. Para Fromm, la alegría es una virtud, pues presupone una acción: el esfuerzo interno de la actividad productiva.

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viernes, 7 de agosto de 2009

Recuperar la propia alegría. Anselm Grüm

El término griego para expresar la preocupación es merimna, que deriva de “dividir”. La preocupación divide el ánimo del hombre y la causa pesadumbre e inquietud. El término alemán para expresar la preocupación, sorge, significa, por su misma raiz "pesadumbre”, “aflicción”, “enfermedad”, “inquietud”, “angustia”, “pensamiento atormentador”. Designa, por tanto, lo contrario de la alegría: se refiere a una persona que se atormenta a sí mima con cavilaciones, que enferma de pura inquietud. Y señala a una persona que no es capaz de disfrutar, que siempre está llena de inquietudes, que no se encuentra allá donde está en cada momento, sino que se preocupa con una incesante angustia por su futuro. Hay personas que, a fuerza de preocupación, son incapaces de disfrutar.

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lunes, 20 de julio de 2009

Recuperar la propia alegría. Anselm Grüm

Para él (Alfons Auer), la alegría es “expresión de una genuina intensificación de la vida". Por tanto, la condición indispensable para la alegría es el desarrollo y la plenitud del ser del hombre; la alegría es el reflejo de todo ello en el campo de la afectividad”. Esta concepción de la alegría me libera de la presión de tener que andar siempre de un lado par otro con una sonrisa alegre. No se trata de suscitar la alegría con un sentimiento, sino, ante todo de intensificar la vida. De dar paso a la vitalidad, de ser creativo y hallarse en armonía consigo mismo, de desarrollar las propias capacidades y posibilidades y de sentir placer en la propia vitalidad.

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viernes, 3 de julio de 2009

Recuperar la propia alegría. Anselm Grüm

Aristóteles desarrolló otro concepto para la comprensión de la alegría. En este filósofo me fascinó el hecho de que él la entienda como expresión de una vida plena. La alegría más intensa la siente el que desarrolla sus capacidades y cuya actividad no está impedida por bloqueos internos o externos. La alegría brota principalmente del recto ejercicio de la razón y de la actividad creativa.

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