... el principio revolucionario de los ideólogos era irritar a las masas llevándolas al conocimiento de la situación de indignidad en que vivían. En la medida en que tomaban conciencia de esa situación de indignidad, la irritabilidad crecía y la rebelión estaba más cercana. La rebelión es imposible cuando no existe la conciencia de la indignidad. Lo que hace imposible la conciencia de la indignidad es creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles.
...
Marx habrá de volcarse críticamente contra de la religión, y va a escribir una de las frases más conocidas, más mal interpretadas, más bastardeadas de toda su obra, una frase que dice: "La religión es el opio del pueblo". La frase es muy fácil de entender. Yo hoy, podría decirles a ustedes: "Internet es el opio del pueblo" y ustedes me entenderían muy bien lo que estoy diciendo; Podría decir, "Bailando por la escoba es el opio del pueblo" o "Show ping pong a las 21:30 de la noche, es el opio del pueblo". O sea, hay muchas maneras de opiar al pueblo. Para Marx, la manera fundamental era la religión... ¿Por qué? Porque la lucha de Marx va ha hacer que el proletariado, que los humillados de ésta tierra, tomen conciencia de su situación ignominiosa.
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Marx va a decir: tenemos que criticar lo que pasa en la tierra. La filosofía de la praxis, lo que plantea es que, hay que revolucionar las estructuras por las cuales los hombres son sometidos y esas estructuras, finalmente, en su gran formulación que va a dar Marx en "El Capital", en 1867, son las relaciones de producción, el sistema de producción capitalista.
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Por crítica Marx entiende, tornar claro algo que estaba oscuro; una toma de conciencia. Digamos, una persona puede padecer toda su vida una situación ignominiosa... Pero si en algún momento no se da cuenta de esa situación, no toma conciencia de su situación de ignominia, siempre le va a parecer natural lo que está padeciendo; es necesario que en algún momento tome conciencia de lo que le está pasando. Cuando toma conciencia de lo que le está pasando, ahí está viendo su situación desde una perspectiva "crítica".
La perspectiva crítica, es aquella que nos dice si lo que nos pasa está bien o está mal, si lo vamos a tolerar o no lo vamos a tolerar, si vamos a seguir así o no vamos a seguir así; en consecuencia, la crítica es aquello que acompaña a la conciencia; la conciencia debe ser siempre crítica, en la medida en que la conciencia no debe rendirse ante la realidad, no debe dejarse sofocar por la realidad, sino que la conciencia debe aclarar, juzgar, decidir sobre la realidad y en consecuencia luego es uno el que también sigue o no a esa conciencia, eso depende del coraje de cada uno. A veces nuestra conciencia nos señala cosas que preferimos ensordecer, para no seguirla porque simplemente tenemos miedo de hacerlo... Ahí es cuando prendemos algunos "aparatos" que tenemos en casa.
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miércoles, 8 de julio de 2015
Filosofía Aquí y Ahora. José Pablo Feinmann
Referencias:
Aprendizaje,
Auto-conocimiento,
Conflictos,
Ensayo,
Feinmann,
Hombre,
Libertad,
Marx,
Pensamiento,
Revolución
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Jose Ricardo Lucks
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miércoles, julio 08, 2015
viernes, 12 de junio de 2015
Filosofía Aquí y Ahora. José Pablo Feinmann
...la mercancía nos deslumbra de tal modo que nos impide ver el proceso de producción de la mercancía. Entonces Marx va a decir que el hombre trabaja con la naturaleza; entonces, para hacer éste sillón de madera el hombre ha trabajado a la naturaleza; al trabajar la naturaleza, lleva el sillón al mercado, lo lleva para vender; si yo llevo éste sillón al mercado para venderlo quiere decir que no me importa su "valor de uso" para mí, yo no necesito usar, lo que quiero es venderlo; entonces si quiero venderlo, éste sillón tiene para mí "valor de cambio", no tiene valor de uso porque no lo voy a usar; necesito encontrar a alguien que requiera de éste sillón su valor de uso; si alguien dice quiero usar ese sillón me lo está pidiendo en tanto valor de uso, entonces yo se lo vendo en tanto valor de cambio, se lo vendo como valor de cambio porque yo no quiero su valor de uso. Ahora, una cosa es la madera y otra cosa es el sillón; el sillón ya pertenece al mundo de la mercancía y la madera pertenece al mundo de la naturaleza; es decir, en el sillón ya se nota la mano constructiva del ser humano.
Publicado por
Jose Ricardo Lucks
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viernes, junio 12, 2015
viernes, 20 de septiembre de 2013
Manifiesto comunista. Carlos Marx y Federico Engels
El poder político, hablando propiamente, es la violencia organizada de una clase para la opresión de otra.
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Jose Ricardo Lucks
el
viernes, septiembre 20, 2013
miércoles, 17 de octubre de 2012
Manifiesto Comunista. Carlos Marx y Federico Engels
Desde hace algunas décadas, la historia de la industria y del comercio no es más que la historia de la rebelión de las fuerzas productivas modernas contra las actuales relaciones de producción, contra las relaciones de propiedad que condicionan la existencia de la burguesía y su dominación. Basta mencionar las crisis comerciales que, con su retorno periódico, plantean, en forma cada vez más amenazante, la cuestión de la existencia de toda la sociedad burguesa. Durante cada crisis comercial se destruye sistemáticamente, no sólo una parte considerable de productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas. Durante las crisis, una epidemia social, que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad: la epidemia de la superproducción.
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Jose Ricardo Lucks
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miércoles, octubre 17, 2012
viernes, 15 de febrero de 2008
Manifiesto Comunista. Carl Marx y Federico Engels
La burguesía ha desempeñado en la historia un papel altamente revolucionario. [...]
Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.
La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados.
La burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero.
La burguesía ha revelado que la brutal manifestación de fuerza en la Edad Media, tan admirada por la reacción, tenía su complemento natural en la más relajada holgazanería. Ha sido ella la primera en demostrar lo que puede realizar la actividad humana; ha creado maravillas muy distintas a las pirámides de Egipto, a los acueductos romanos y a las catedrales góticas, y ha realizado campañas muy distintas a las migraciones de los pueblos y a las Cruzadas.
La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción, y con ello todas las relaciones sociales. La conservación del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constantes distinguen la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas, las nuevas se hacen añejas antes de llegar a osificarse. Todo lo estamental y estancado de esfuma; todo lo sagrado es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas.
Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes.
Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países.
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Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.
La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus servidores asalariados.
La burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las ha reducido a simples relaciones de dinero.
La burguesía ha revelado que la brutal manifestación de fuerza en la Edad Media, tan admirada por la reacción, tenía su complemento natural en la más relajada holgazanería. Ha sido ella la primera en demostrar lo que puede realizar la actividad humana; ha creado maravillas muy distintas a las pirámides de Egipto, a los acueductos romanos y a las catedrales góticas, y ha realizado campañas muy distintas a las migraciones de los pueblos y a las Cruzadas.
La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción, y con ello todas las relaciones sociales. La conservación del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constantes distinguen la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas, las nuevas se hacen añejas antes de llegar a osificarse. Todo lo estamental y estancado de esfuma; todo lo sagrado es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas.
Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes.
Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países.
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Jose Ricardo Lucks
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viernes, febrero 15, 2008
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