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sábado, 21 de noviembre de 2015

El Hombre en busca de sentido último. Viktor Frankl

...existen tres caminos que nos llevan a dar sentido a la vida: primero, cumpliendo un deber o creando un trabajo; segundo, experimentando algo o encontrando a alguien; en otras palabras, se puede hallar un sentido no sólo en el trabajo sino en el amor. Pero el más importante es el tercer camino: cuando nos enfrentamos a un destino que no podemos cambiar, estamos llamados a dar lo mejor de nosotros mismos, elevándonos por encima de nosotros mismos y creciendo más allá de nosotros mismos: en una palabra a través de la transformación de nosotros mismos. Esto es válido indistintamente para los tres componentes de la tríada trágica -dolor, culpa y muerte-, en la medida en que consigamos convertir el sufrimiento en un éxito y en un logro humano; extraer de la culpa la oportunidad para cambiar para mejor; y ver en la transitoriedad de la vida un incentivo para emprender una acción responsable.
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Pero ¿quiere decir que sea necesario el sufrimiento para hallar un sentido a la vida? No, para nada. Tan sólo insisto en que existe un sentido a pesar del sufrimiento -no, incluso a través de él-, teniendo en cuenta que, en algún momento y otro de la vida, nos enfrentaremos con un sufrimiento inevitable. Si el sufrimiento es evitable, el sentido estriba en eliminar la causa de este sufrimiento, ya sea una causa psicológica, biológica o sociológica. Un sufrimiento innecesario es más masoquista que heroico.

viernes, 4 de septiembre de 2015

El Hombre en busca de sentido último. Viktor Frankl

...la historia de un Médico que sufrió una profunda depresión después de morir su Mujer. Me embarqué en un diálogo socrático y le pregunté qué habría pasado si él hubiera muerto antes. "Ella habría sufrido tanto...", respondió él. Ante ello, solo me cabía responder, "su mujer se ha ahorrado ese sufrimiento, y, después de todo, es usted quien le está ahorrando ese sufrimiento; es por ello que usted debe sobrevivir y llorarla a ella".

En este mismo momento, él pudo ver un sentido a su sufrimiento, el sentido de un sacrificio. Ahí había aún sufrimiento, pero ya no desesperación. Porque la desesperación es el sufrimiento sin sentido.

lunes, 20 de julio de 2015

jueves, 12 de marzo de 2015

El hombre en busca del sentido último. Viktor Frankl

El self no puede ser juez de sí mismo. No puede producir ningún «imperativo categórico» autónomo, porque el imperativo categórico sólo puede recibir sus credenciales del trascendente.

Su carácter categórico se deriva y vuelve a su cualidad trascendente. Es cierto que el hombre es responsable de sí mismo, pero en todo caso no es responsable ante sí mismo.

No únicamente la cualidad de libertad del hombre requiere un referente intencional, sino también la de la responsabilidad. Al igual que la libertad poco significa, por no decir casi nada, sin un «respecto a qué», la responsabilidad también resulta incompleta sin un «hacia qué».

miércoles, 21 de enero de 2015

El hombre en busca del sentido último. Viktor Frankl

La conciencia no se refiere al trascendente sin más; tiene su origen en el trascendente. Este hecho explica su cualidad de irreductibilidad.

En consecuencia, si nos planteamos la pregunta del origen de la conciencia, no obtendremos una respuesta psicológica, sino una de carácter ontológico. Cualquier intento de reducción al plano óntico, cualquier intento de reducir la conciencia a lo psicodinámico resulta del todo vano. El escritor del siglo XIX Hebbel ya lo vislumbró claramente, cuando escribió, en una carta fechada el 13 de mayo de 1857 a Uechritz: «La conciencia difiere significativamente con respecto a los demás valores que puedan considerarse en el materialismo. Sí alguien intenta reducir la conciencia al impulso sexual o al instinto de propagación (algo que acabará sucediendo tarde o temprano, si es que no ha sucedido ya) no va a conseguir ni justificar la conciencia ni deshacerse de ella».

Lo que Hebbel profetizó ha acabado por producirse con el paso del tiempo. Es más, el psicoanálisis ha intentado explicar la conciencia en términos psicodinámicos, reduciéndola al superyó y deduciendo el superyó a partir de la imagen introyectada del padre.

Sin embargo, así como no se puede identificar el sí mismo con el ego, tampoco se puede identificar la conciencia con el superyó. Más bien debemos tomar conciencia de la irreductibilidad de estos dos fenómenos: La cualidad existencial del sí mismo y la cualidad trascendente de la conciencia.

Como en el primer fenómeno, la dimensión responsable del hombre no puede remontarse a su dimensión instintiva (el self no puede remontarse a sus impulsos o instintos).

El sí mismo tiene la función de reprimir y sublimar los impulsos e instintos, y en ningún momento puede verse derivado por ellos. Aunque lo que se utiliza tanto en la represión como en la sublimación es la energía instintiva, la fuerza que pone esa energía en movimiento no puede explicarse en términos de simple energía instintiva. ¿Alguien ha visto alguna vez a un río construyendo su propia planta de generación de energía?

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El hombre en busca de sentido. Viktor Frankl

De vez en cuando yo levantaba la vista al cielo y veía diluirse las estrellas al primer albor rosáceo de la mañana que comenzaba a mostrarse tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer. Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad —aunque sea sólo momentáneamente— si contempla al ser querido. Cuando el hombre se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente —con dignidad— ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser querido. Por primera vez en mi vida podía comprender el significado de las palabras: "Los ángeles se pierden en la contemplación perpetua de la gloria infinita."

jueves, 9 de octubre de 2014

El hombre en busca de sentido. Viktor Frankl

Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.

martes, 26 de agosto de 2014

El hombre en busca de sentido. Viktor Frankl

Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros.
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Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.

domingo, 13 de julio de 2014

El Hombre en busca de sentido último. Viktor Frankl

Nosotros hemos tenido la oportunidad de conocer al hombre quizá mejor que ninguna otra generación. ¿Qué es, en realidad, el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es.

martes, 10 de junio de 2014

El Hombre en busca de sentido último. Viktor Frankl

La libertad sólo es una parte de la historia y la mitad de la verdad. La libertad no es más que el aspecto negativo de cualquier fenómeno, cuyo aspecto positivo es la responsabilidad. De hecho, la libertad corre el peligro de degenerar en nueva arbitrariedad a no ser que se viva con responsabilidad.

martes, 28 de enero de 2014

El Hombre en busca de sentido último. Viktor Frankl

Si la vida tiene algún objeto, éste no puede ser otro que el de sufrir y morir. Pero nadie puede decirle a nadie en qué consiste este objeto: cada uno debe hallarlo por sí mismo y aceptar la responsabilidad que su respuesta le dicta. Si triunfa en el empeño, seguirá desarrollándose a pesar de todas las indignidades. Frankl gusta de citar a Nietzsche: "Quien tiene un porque para vivir, encontrará casi siempre el como".

jueves, 10 de mayo de 2012

El hombre en busca del sentido último. Viktor Frankl

De acuerdo con las teorías actuales de la motivación: El hombre se centra básicamente en colmar sus necesidades y satisfacer sus impulsos e instintos. En último término, lo hace sólo para aliviar la tensión interna que estos impulsos provocan, con el fin de mantener o restablecer un equilibrio interno llamado «homeostasis».

Se trata de un término tomado originalmente de la biología, pero que incluso en ese campo acabó por hacerse insostenible.

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Personalmente, pienso que el hombre no centra su preocupación en ninguna condición interna, como el equilibrío interno, sino más bien en algo o alguien que se encuentra fuera, én el mundo: puede ser algo o alguien a quien servir o a la pareja a la que ama, y, si realmente ama a esa pareja, no la utilizará como un instrumento para satisfacer sus necesidades.

Así pues, la existencia humana - mientras no llegue a distorsíonarse- se dirige siempre hacia algo o alguien, diferente a uno mismo, ya sea a encontrar un significado o llegar a un encuentro amoroso.

Yo he dado a llamar a esta característica de la existencia humana autotrascendencia». La «autoactualízación» sería en último término el efecto, el producto final no intencionado de la autotrascendencia. Así pues, se pone de manifiesto que el imperativo de Píndaro acerca de que la persona tiene que acabar convirtiéndose en lo que realmente es -en otras palabras, que el hombre debe actualizar sus potencialidades-, sólo es válido si añadimos lo que dijo una vez Karl Jaspers:

«Lo que uno es, lo ha conseguido a través de la causa que se ha dado a sí mismo para llegar a serlo».

O, tal como dijo Abraham H. Maslow: «la autoactualización» debe realizarse «comprometiéndose con un trabajo importante».

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En consecuencia, el hombre se caracteriza en primera instancia por su «búsqueda de sígnificado», más que por «la búsqueda de sí mismo».

Cuando más se olvida de sí mismo -entregándose a una causa o a otra persona- más humano se hace. Y cuanto más se implique o se deje absorber por algo o alguien diferente a sí mismo, más se vuelve él mismo.

martes, 10 de abril de 2012

El hombre en busca del sentido último. Viktor Frankl

Por lo general y de forma prioritaria, el hombre no busca placer; al contrario, el placer - o, en este caso, la felicidad- es el efecto secundario de vivir fuera de la auto- trascendencía propia de la existencia.

Una vez la persona halla una causa (1) o empieza a amar a otra persona, la felicidad llega por sí misma. Sin embargo, el deseo de placer contradice a la cualidad autotrascendente de la realidad humana. Y resulta contraproducente.

Porque el placer y la felicidad son productos, no premisas. La felicidad debe resultarse de algo. No puede perseguirse. Es la persecución de la felicidad lo que acaba por frustrarla.

Cuanto más hagamos de la felicidad un objetivo, más nos alejaremos del objetivo. Y esto se pone de manifiesto especialmente en los casos de neurosis sexual, como la frigidez o la impotencia. El éxito o la experiencia sexual se hallan estrangulados de tal forma que se hace de ellos un objeto de la atención o un objetivo de la intención. A lo primero lo he llamado «hiperreflexíón», y a lo segundo «hiperintención».


(1) Albert Schweitzer dijo una vez: «De entre vosotros sólo serán felices aquellos que hayan buscado y encontrado la forma de servir».

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El Hombre en busca de sentido último. Viktor Frankl

Cuando uno se enfrenta con una situación inevitable, insoslayable, siempre que uno tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, [...] precisamente entonces se le presenta la oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el sentido más profundo, cual es el del sufrimiento. Porque lo que más importa de todo es la actitud que tomemos hacia el sufrimiento, nuestra actitud al cargar con ese sufrimiento.