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viernes, 4 de noviembre de 2016

La dimensión del hombre. Jaime Barylko

El individualismo de nuestro tiempo, el hombre que se mira el ombligo, la desintegración de lo objetivo frente a la cual va creciendo el sujeto, el hombre solo, sin sociedad, sin perspectiva histórica, sin marco alguno, con la consecuente caída en el relativismo, disuelven toda posibilidad ética o mejor dicho, provienen de la disolución de toda ética.

La ética no es la finalidad. La ética dice que tú eres en ti mismo la finalidad. Y para alcanzar esa finalidad debes respetar al otro en calidad de finalidad en sí mismo. 

viernes, 14 de octubre de 2016

Nobel Prize Acceptance Speech. Bertrand Russell

All human activity is prompted by desire. There is a wholly fallacious theory advanced by some earnest moralists to the effect that it is possible to resist desire in the interests of duty and moral principle. 

I say this is fallacious, not because no man ever acts from a sense of duty, but because duty has no hold on him unless he desires to be dutiful. If you wish to know what men will do, you must know not only, or principally, their material circumstances, but rather the whole system of their desires with their relative strengths.

lunes, 10 de octubre de 2016

Elogio de la crisis. Leopoldo Kohon

Hace algunos siglos Europa se debatía en un estado de enorme escasez... Pestes y hambrunas asolaban las poblaciones. Fue por esos tiempos cuando en sociedades del occidente europeo, algunas personas comenzaron a abordar desafíos en búsqueda de actitudes, estrategias y acciones que mejoraran y desarrollaran la capacidad de producción de bienes materiales. En esa etapa histórica... las prácticas de la vida hicieron eje en el “ser productivo”, instalando la utilidad como sentido de la vida y de la manera de ver la realidad. Poco a poco, el espíritu que alimentaba esa intención... se fue instalando en esas sociedades.  Las prácticas de vida que se establecieron en los siglos venideros impactaron en un fuerte crecimiento de las fuerzas productivas y también generaron una manera de ser de lo humano (la subjetividad) que resultaba necesaria al proceso tal cual... iba ocurriendo.

Para avanzar se necesitó potenciar en las personas... la capacidad de dominio sobre la Naturaleza, a la que había que controlar para transformarla en algo útil. También fue necesario “sujetar” a los individuos para incluirlos en la organización del trabajo. Esto perfiló el otro eje organizador de las maneras de ser y hacer: el dominio. Utilidad y dominio se convirtieron así en el sentido organizador de la concepción de la realidad y de la vida...

Organizada la vida desde esa perspectiva, el éxito comenzó a verse como la mayor utilidad conseguida y como el logro de dominio sobre cosas y personas. Así ser se identificó con tener. Riqueza y poder se convirtieron en los laureles más preciados y hasta hace muy poco tiempo señalaban sin dudas el sentido de la vida. Hoy han cambiado las condiciones históricas y es necesario re-pensar el sentido que organiza nuestra existencia.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Sobre la ira. Lucio Séneca

La ira, en fin, nada útil tiene en sí... porque nunca se apoyó la virtud en el vicio, bastándose a sí misma. Cuantas veces necesita realizar esfuerzos, no se irrita; irguese, y, según lo considera necesario, se anima o se calma; así, pues, cuando las máquinas lanzan los dardos, su alcance depende del que los dirige.

«La ira, dice Aristóteles, es necesaria; de nada se triunfa sin ella, si no llena al alma, si no calienta al corazón; debe, pues, servirnos, no como jefe, sino como soldado». Esto es falso. Porque si escucha a la razón y se deja conducir a donde la llevan, ya no es ira, cuyo carácter propio es la rebelión. Si resiste, si arrastrada por sus caprichos y presunción no se detiene cuando se la manda, es para el alma un instrumento tan inútil como el soldado que no obedece a la señal de retirada. Si pues soporta que se le imponga freno, necesario es darla otro nombre, porque deja de ser ira, que solamente comprendo como violenta e indomable; si no lo soporta, es perniciosa y no puede contarse entre los auxiliares.

Luego o no es ira o es inútil... Soldado útil es el que sabe obedecer la orden; pero las pasiones son instrumentos tan malos como malos guías. Así, pues, la razón nunca tomará por auxiliares impulsos tan imprevisores como desordenados, sobre los cuales no tendría autoridad alguna y que solamente podrá reprimir oponiéndoles impulsos semejantes, como el miedo a la ira, la ira a la inercia, la avidez al temor.

martes, 10 de noviembre de 2015

Evangelii Gaudium. Papa Francisco

Vivimos en una sociedad de la información que nos satura indiscriminadamente de datos, todos en el mismo nivel, y termina llevándonos a una tremenda superficialidad a la hora de plantear las cuestiones morales. Por consiguiente, se vuelve necesaria una educación que enseñe a pensar críticamente y que ofrezca un camino de maduración en valores.

martes, 15 de septiembre de 2015

Evangelii Gaudium. Papa Francisco

No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa.Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son « explotados » sino desechos, «sobrantes».

En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener
un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera.

martes, 2 de junio de 2015

Evangelii Gaudium. Papa Francisco

La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona.

jueves, 12 de marzo de 2015

El hombre en busca del sentido último. Viktor Frankl

El self no puede ser juez de sí mismo. No puede producir ningún «imperativo categórico» autónomo, porque el imperativo categórico sólo puede recibir sus credenciales del trascendente.

Su carácter categórico se deriva y vuelve a su cualidad trascendente. Es cierto que el hombre es responsable de sí mismo, pero en todo caso no es responsable ante sí mismo.

No únicamente la cualidad de libertad del hombre requiere un referente intencional, sino también la de la responsabilidad. Al igual que la libertad poco significa, por no decir casi nada, sin un «respecto a qué», la responsabilidad también resulta incompleta sin un «hacia qué».

lunes, 2 de febrero de 2015

Primer Libro Clásico (Gran Ciencia). Confucio

Es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones. Desde el hombre más noble al más humilde, todos tienen el deber de mejorar y corregir su propio ser. ¿No sería más eficaz lograr que fueran innecesarios los juicios? ¿No resultaría más provechoso dirigir nuestros esfuerzos a la eliminación de las inclinaciones perversas de los hombres?

miércoles, 21 de enero de 2015

El hombre en busca del sentido último. Viktor Frankl

La conciencia no se refiere al trascendente sin más; tiene su origen en el trascendente. Este hecho explica su cualidad de irreductibilidad.

En consecuencia, si nos planteamos la pregunta del origen de la conciencia, no obtendremos una respuesta psicológica, sino una de carácter ontológico. Cualquier intento de reducción al plano óntico, cualquier intento de reducir la conciencia a lo psicodinámico resulta del todo vano. El escritor del siglo XIX Hebbel ya lo vislumbró claramente, cuando escribió, en una carta fechada el 13 de mayo de 1857 a Uechritz: «La conciencia difiere significativamente con respecto a los demás valores que puedan considerarse en el materialismo. Sí alguien intenta reducir la conciencia al impulso sexual o al instinto de propagación (algo que acabará sucediendo tarde o temprano, si es que no ha sucedido ya) no va a conseguir ni justificar la conciencia ni deshacerse de ella».

Lo que Hebbel profetizó ha acabado por producirse con el paso del tiempo. Es más, el psicoanálisis ha intentado explicar la conciencia en términos psicodinámicos, reduciéndola al superyó y deduciendo el superyó a partir de la imagen introyectada del padre.

Sin embargo, así como no se puede identificar el sí mismo con el ego, tampoco se puede identificar la conciencia con el superyó. Más bien debemos tomar conciencia de la irreductibilidad de estos dos fenómenos: La cualidad existencial del sí mismo y la cualidad trascendente de la conciencia.

Como en el primer fenómeno, la dimensión responsable del hombre no puede remontarse a su dimensión instintiva (el self no puede remontarse a sus impulsos o instintos).

El sí mismo tiene la función de reprimir y sublimar los impulsos e instintos, y en ningún momento puede verse derivado por ellos. Aunque lo que se utiliza tanto en la represión como en la sublimación es la energía instintiva, la fuerza que pone esa energía en movimiento no puede explicarse en términos de simple energía instintiva. ¿Alguien ha visto alguna vez a un río construyendo su propia planta de generación de energía?

miércoles, 16 de julio de 2014

Gracias Finlandia. Xavier Melgarejo

Muchas veces las mejoras educativas se conciben por razones económicas o funcionales, ya que se parte de la idea de que el fracaso es un despilfarro económico, pero se olvida o se calla que detrás de cada "despilfarrado" se encuentra un ser humano único que no volverá a existir jamás, un ser con dignidad y potencialidades al que nuestros sistemas dañan al no cumplir con los nuevos criterios de "selección natural" impuestos por los Estados o por el mercado. Visto desde esta perspectiva, un sistema puede ser injusto económicamente y socialmente, y también serlo desde el punto de vista moral, por carecer de un mínimo de respeto por las personas y por su dignidad como seres humano.

martes, 26 de noviembre de 2013

Discurso del Método. Renée Descartes

Pues si bien es cierto que todo hombre está obligado a procurar el bien de los demás, en cuanto puede, y que propiamente no vale nada quien a nadie sirve, sin embargo, también es cierto que nuestros cuidados han de sobrepasar el tiempo presente y que es bueno prescindir de ciertas cosas, que quizá fueran de algún provecho para los que ahora viven, cuando es para hacer otras que han de ser más útiles aun a nuestros nietos.

miércoles, 26 de junio de 2013

Discurso del Método. Renée Descartes

...pensaba también ...llegar a conocer todos los verdaderos bienes que estuviesen en mi poder; pues no determinándose nuestra voluntad a seguir o a evitar cosa alguna, sino porque nuestro entendimiento se la representa como buena o mala, basta juzgar bien, para obrar bien, y juzgar lo mejor que se pueda, para obrar también lo mejor que se pueda; es decir, para adquirir todas las virtudes y con ellas cuantos bienes puedan lograrse; y cuando uno tiene la certidumbre de que ello es así, no puede por menos de estar contento.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Discurso del Método. Renée Descartes

... imaginaba yo que esos pueblos que fueron antaño medio salvajes y han ido civilizándose poco a poco, haciendo sus leyes conforme les iba obligando la incomodidad de los crímenes y peleas, no pueden estar tan bien constituidos como los que, desde que se juntaron, han venido observando las constituciones de algún prudente legislador.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Modernidad Líquida. Zygmunt Bauman

Según la famosa frase de Guy Debord, “los hombres se parecen más a su época que a sus padres”. Y los hombres de hoy difieren de sus padres porque viven en un presente que “quiere olvidar el pasado y ya no parecen creer en el futuro”.

Pero la memoria del pasado y la confianza en el futuro han sido, hasta ahora, los dos pilares sobe los que se asentaban los puentes morales entre lo transitorio y lo duradero, entre la mortalidad humana y la inmortalidad de los logros humanos, y entre la asunción de responsabilidad y la preferencia por vivir el momento.

viernes, 18 de mayo de 2012

El origen de las especies. Charles Darwin

La mejor y mas alta distinción entre el hombre y los demás animales consiste tal vez en el sentido moral; pero no necesito añadir nada ya que acabo de tratar de demostrar que los instintos sociales, ayudados por las fuerzas intelectuales activas y los efectos del hábito (carácter hereditario), conducen naturalmente a la regla “Haz a los hombres lo que quieras que ellos te hagan”, principio sobre el que reposa toda la moral.

sábado, 26 de noviembre de 2011

De un discurso de Martin Luther King Jr.

La cobardía pregunta: ¿será seguro?
La vanidad pregunta: ¿será popular?
El interés personal pregunta: ¿será lo conveniente?
Pero la conciencia pregunta: ¿es lo correcto?

Entonces llega el momento de tomar una posición que puede no ser segura, ni popular ni conveniente; pero que sí sea correcta.

martes, 21 de junio de 2011

Seis preguntas de Sócrates. Christopher Phillips

Cuando Sócrates apareció en el escenario de la antigua Atenas, ésta vivía ya su irreversible decadencia. Hasta entonces, los atenienses habían estado demasiado concentrados en vivir una vida excelente para pararse a interrogarse sobre ello. Parece que, a lo largo de la historia, las personas empiezan a plantearse y analizar en serio las cuestiones morales sólo cuando han caído en la cuenta de que su sociedad ha perdido, quizá de forma irreversible, su rumbo moral y está muy lejos de la excelencia.

En la edad de oro de Grecia, los atenienses habían alcanzado cierta libertad colectiva, una libertad que según Rex Warner "se veía reforzada por la autodisciplina y el patriotismo y no limitada por ellos". Cuando esa edad de oro desapareció, y un desenfrenado individualismo ocupó su lugar, la "libertad elegida y disciplinada de los atenienses [...] atravesó un proceso de indisciplina y de búsqueda del propio nterés, una falta de confianza, de presencia de ánimo [...]" y sucumbió al "desastre".

martes, 17 de mayo de 2011

Seis preguntas de Sócrates. Christopher Phillips

Aunque todos estuviéramos de acuerdo en que deberíamos aspirar a crear una sociedad en la que cada uno pueda vivir con dignidad y desarrollar sus potencialidades, tendríamos ideas diferentes de lo que es la dignidad, las potencialidades y del tipo o tipos de potencialidades y de dignidad por los que deberíamos esforzarnos. Y, por supuesto, cada uno tenemos cualidades diferentes y nuestra propia forma de contribuir a alcanzar estos objetivos. Pero lo que distingue la excelencia de una sociedad es que sus miembros puedan analizar continuamente sus ideas, compararlas con las de los demás y crear y experimentar con otras nuevas, sin dejar de estar comprometidos con el fin de hacer avanzar a la humanidad.

lunes, 18 de abril de 2011

Seis preguntas de Sócrates. Christopher Phillips

Confucio, quién solía decir "No soy sabio por naturaleza, me hecho sabio a base de trabajar duro", vivió en una época en la que la sociedad china se estaba fragmentando. Así, que fue testigo del ocaso de la dinastía Chou, caracterizada por una corrupción galopante, un despilfarro desbocado y un cinismo moral y político muy extendido tanto entre los gobernantes como entre sus súbditos. A medida que los conflictos entre las distintas facciones y los consiguientes brotes de violencia iban cobrando fuerza, Confucio se fue convenciendo cada vez más de que la razón de este desmoronamiento de la sociedad de su época era la escasez de virtud. Él creía que si la sociedad había de salvarse tendría que redescubrir las enseñanzas morales tradicionales.