Mostrando entradas con la etiqueta Inteligencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inteligencia. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de diciembre de 2016

Becoming Wise: An Inquiry into the Mystery and Art of Living. Krista Tippett

Si estamos intentando vivir más sabiamente y no sólo más inteligentemente, aspiraremos a aprender qué significa amar, cómo comienza y se profundiza, cómo se marchita y cómo revive, lo que podría considerarse como una mejora personal y privada pero también algo ateniente un bien común.

jueves, 11 de agosto de 2016

Mean People Fail. Paul Graham

Las empresas que entran en los mercados con innovaciones disruptivas, muchas de ellas Startups conducidas por emprendedores, no ganan por “atacar”. Ganan al “trascender”. Siempre hay excepciones, por supuesto, pero normalmente la forma de ganar es adelantarse, no detenerse a pelear.

viernes, 25 de marzo de 2016

Crossbones. Temporada 1 Episodio 4. Neil Cross, James V. Hart

- Are you aware that in the months of our acquaintance, I've yet to hear you express firm belief or disbelief in anything?

- Well, it seems to me the problem with the world is that fools and fanatics are always so full of passionate certainty.
I'm in no hurry to count myself among them.

sábado, 23 de enero de 2016

Ficciones. Borges, Jorge Luis

Funes el memorioso.

Lo recuerdo… era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj.

Vivía con su madre, a la vuelta de la quinta de los Laureles. Los años 85 y 86 veraneamos en la ciudad de Montevideo. El 87 volví a Fray Bentos. Pregunté, como es natural, por todos los conocidos y, finalmente, por el "cronométrico Funes". Me contestaron que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza.

Me dijeron que no se movía del catre... En los atardeceres, permitía que lo sacaran a la ventana. Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado...

Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado.

Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales… Ahora su percepción y su memoria eran infalibles.

Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del 30 de abril de 1882 y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho.

Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etcétera. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entre sueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: "Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo". Y también: "Mis sueños son como la vigilia de ustedes". Y también, hacia el alba: "Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras".

Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo...

Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.

martes, 8 de diciembre de 2015

El Libro Rojo de Mao. Mao Tse-Tung

Colocar los problemas sobre la mesa. Esto lo deben hacer no sólo el jefe de la escuadra, sino también los miembros del comité. No se debe hablar a espaldas de la gente.
Cuando surge algún problema, hay que celebrar una reunión, colocar el problema sobre la mesa para discutirlo y tomar decisiones, y el problema será resuelto. Si existen problemas y no se colocan sobre la mesa permanecerán sin resolver por largo tiempo y hasta seguirán pendientes durante años. Entre el jefe de la escuadra y los miembros del comité debe haber mutua comprensión. Nada hay más importante que la comprensión, el apoyo y la amistad entre el secretario y los miembros del comité, entre el Comité Central y sus burós, así como entre éstos y los comités regionales del Partido.

jueves, 22 de octubre de 2015

Crónicas del Ángel Gris. Alejandro Dolina

Asmodeo: Soy Asmodeo, inspirador de tahúres y dueño de todas las fichas del mundo. Conozco de memoria todas las manos que se han repartido en la historia de las barajas. También conozco las que se repartirán en el futuro. Los dados y las ruletas me obedecen. Mi cara está en todos los naipes. Y poseo la cifra secreta y fatal que han de sumar tus generalas cuando llegue el fin de tu vida.

Salzman: ¿No desea jugar al chinchón?

Asmodeo: No, Salzman. Vengo a ofrecerte el triunfo perpetuo. Con sólo adorarme ganarás siempre cualquier juego.

Salzman. No sé si quiero ganar (siempre… este siempre estaría agregado por mi)

Asmodeo: ¡Imbécil…! ¿Acaso quieres perder?

Salzman: No. Tampoco quiero perder.

Asmodeo: ¿Qué es lo que quieres entonces?

Salzman: Jugar. Quiero jugar, maestro… Hagamos un chinchón.

jueves, 8 de octubre de 2015

El Libro Rojo de Mao. Mao Tse-Tung

En cada batalla, concentrar fuerzas absolutamente superiores (dos, tres, cuatro y en ocasiones hasta cinco o seis veces las fuerzas del enemigo), cercar totalmente las fuerzas enemigas y procurar aniquilarlas por completo,
...
Hacer lo posible par evitar las batallas de desgaste, en las que lo ganado no compensa lo perdido o sólo resulta equivalente. De este modo, aunque somos inferiores en el conjunto (hablando en términos numéricos), somos absolutamente superiores en cada caso y en cada batalla concreta, y esto nos asegura la victoria en las batallas. Con el tiempo, llegaremos a ser superiores en el conjunto y finalmente liquidaremos a todas las fuerzas enemigas.
...
No dar ninguna batalla sin preparación, ni dar ninguna batalla sin tener la seguridad de ganarla; hacer todos los esfuerzos para estar bien preparados para cada batalla, hacer todo lo posible para que la correlación existente entre las condiciones del enemigo y las nuestras nos asegure la victoria.
...
Sin preparación, la superioridad de fuerzas no es superioridad real ni puede haber tampoco iniciativa. Sabiendo esta verdad, una fuerza inferior pero bien preparada, a menudo puede derrotar a una fuerza enemiga superior mediante ataques por sorpresa.

jueves, 20 de agosto de 2015

Narraciones del Talmud. Autor desconocido

EL HEREDERO Y EL TESTAMENTO

Al morir un anciano de mucha fortuna, se halló en su testamento que había legado todos sus bienes a un esclavo, con la única condición de que éste había de permitir al hijo del difunto, que se hallaba en país lejano, elegir una sola cosa de toda la herencia.

El esclavo no podía ocultar su alegría por tan inesperada suerte y así marchó a la ciudad donde se encontraba el hijo del que había sido su amo, para informarle de lo ocurrido. El hijo lamentó la muerte de su padre, y quedó asombrado al conocer su última voluntad, no acertando a explicarse tal determinación.

Molestado por la desconsideración que suponían las disposiciones de su padre, acudió a un rabino, quejándose de la injusticia de que se creía objeto. El rabino le recibió con simpatía y compasión, escuchándole sus quejas, al propio tiempo que daba a entender el asombro que sus palabras le producían.

Cuando el hijo hubo terminado, exclamó el rabino.

-Qué hombre tan sabio era tu padre! Ese testamento demuestra su maravilloso modo de mirar por lo porvenir. Con tal acuerdo te ha conservado toda su propiedad, cosa que no habría sucedido si todo te lo hubiera dejado en el testamento. Estando tú, el heredero, tan lejos de la hacienda, el esclavo te hubiera robado; para evitarlo, tu padre, legó toda tu herencia al esclavo, quien se tomará todo el interés posible en beneficio de las propiedades que él cree suyas.

-Pero ¿cómo puede ser todo eso en beneficio mío, si el verdadero dueño de todo es él? preguntó el joven asombrado.

-¿No sabes que todo lo que posee un esclavo pertenece a su amo? dijo el rabino.

-Tú puedes elegir una cosa; elige, pues, al esclavo y toda la propiedad será tuya.

Así lo hizo el joven, bendiciendo la previsora sabiduría de su padre que le había evitado perder una buena parte de su hacienda.

viernes, 7 de agosto de 2015

El Libro Rojo de Mao. Mao Tse-Tung

No cabe duda que el desenlace de una guerra está determinado principalmente por las condiciones militares, políticas, económicas y naturales en que se encuentra cada una de las dos partes beligerantes. Pero no sólo por ellas; está determinado también por la capacidad subjetiva de las partes beligerantes para dirigir la guerra.

Un jefe militar no puede pretender ganar la guerra traspasando los límites impuestos por las condiciones materiales, pero si puede y debe esforzarse para vencer dentro de tales límites. El escenario de acción para un jefe militar está construido sobre las condiciones materiales objetivas, pero en este escenario puede dirigir magnificas acciones de épica grandiosidad.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Discurso de Método. Renée Descartes

Yo mismo estoy persuadido de que si, en mi mocedad, me hubiesen enseñado todas las verdades cuyas demostraciones he buscado luego y no me hubiese costado trabajo alguno el aprenderlas, quizá no supiera hoy ninguna otra cosa, o por lo menos nunca hubiera adquirido la costumbre y facilidad que creo tener de encontrar otras nuevas...

lunes, 14 de abril de 2014

El Principito. Antoine de Saint-Exupery

—¡Buenos días! —dijo el principito.
—¡Buenos días! —respondió el comerciante.
Era un comerciante de píldoras perfeccionadas que quitan la sed. Se toma una por semana y ya no se sienten ganas de beber.
—¿Por qué vendes eso? —preguntó el principito.
—Porque con esto se economiza mucho tiempo. Según el cálculo hecho por los expertos, se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
—¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
—Lo que cada uno quiere... "
"Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos —pensó el principito— caminaría suavemente hacia una fuente..."

jueves, 10 de octubre de 2013

Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas. Stephen Covey

Se puede comprar la mano de una persona, pero no su corazón. Allí en el corazón es donde reside su entusiasmo y su lealtad. Se puede comprar el trabajo de una persona, su esfuerzo, pero no su pensamiento. Allí en el pensamiento es donde reside su creatividad, su ingenio, su capacidad de generar recursos.

jueves, 5 de abril de 2012

El arte de la guerra. Sun Tzu

Cuando los oficiales superiores están encolerizados y son violentos, y se enfrentan al enemigo por su cuenta y por despecho, y cuando los generales ignoran sus capacidades, el ejército se desmoronará.

Como norma general, para poder vencer al enemigo, todo el mando militar debe tener una sola intención y todas las fuerzas militares deben cooperar.

Los generales que son derrotados son aquellos que son incapaces de calibrar a los adversarios, entran en combate con fuerzas superiores en número o mejor equipada, y no seleccionan a sus tropas según los niveles de preparación de las mismas.